El 3 de julio de 2006 Valencia vivió el peor accidente de metro de su historia. La visita del papa Benedicto XVI hizo que los representantes institucionales decidiesen cubrir la catástrofe tras un muro de silencio. Más de diez años después Miguel Ángel Giner Bou y Cristina Durán regresan a aquel terrible momento para contarnos lo que sucedió.

¿Qué es El Día 3?

C: El cómic intenta ser un compendio de muchas cosas. Hemos intentado reunir lo que ya había repartido en distintos medios. Nos hemos empapado del libro de Laura, más la información de la web 0responsables y el documental La estrategia del silencio (ambos de Barret Cooperativa Valenciana), de vídeos y programas varios, el programa de Salvados, reportajes… hasta incluso vimos algunas de las sesiones de les Corts Valencianes. Y además de todo ello, hemos tenido la valiosísima ayuda y colaboración de Rosa y Beatriz Garrote presidenta y ex-presidenta de la AVM3J (Asociación de Víctimas del Metro 3 de Julio), ellas nos han contado de primera mano muchas cosas y nos han ayudado a que todo estuviera en su sitio. Su ayuda ha sido fundamental. El cómic tiene, además, un epílogo final que cuenta las cosas que han ocurrido en los últimos años, los logros conseguidos hasta el 2017. También incluye al final una doble página en la que reflejamos los agradecimientos de la AVM3J a todas esas personas que les apoyaron con distintas iniciativas. Ciudadanos y ciudadanas de a pie que aportaron su granito de arena en distintos momentos, apoyos sin los que (como ellas mismas dicen) no hubieran logrado resistir y persistir.

¿Cómo nace la obra?

MA: La idea surgió a raíz de una presentación del libro Lluitant contra el oblit de Laura Ballester en la librería Somnis de paper en Benetússer, mi pueblo. Hacía tiempo que quería leerlo y aproveché la cercanía para comprarlo. Ya en la presentación, al oír hablar a Laura y a un familiar de las víctimas, me entraron las ganas de adaptarlo. Lo compré y me dije que si leía el principio y veía que ahí había una historia se lo propondría a Cris. No me hicieron falta más que cuatro o cinco páginas para tomar la decisión.

C: Sí, en cuanto llegó a casa con el libro de Laura en la mano y me contó lo que había pensado, me di cuenta, por su entusiasmo al hablar, que la decisión ya estaba tomada. Me pareció un reto muy difícil, pero también me di cuenta de que no había marcha atrás. En realidad, siempre nos habíamos sentido en deuda con las víctimas, por no haberlas apoyado lo suficiente, así que ésta era una forma de resarcirnos y compensarlas de alguna manera.

¿Cómo ha sido el paso del libro al cómic?

MA:  El trabajo de Laura durante los diez años últimos, recogido en su libro y en diversos artículos del diario Levante-Emv, ha sido increíble. Además, la prosa de Laura, aunque periodística, ya tenía una narrativa muy potente detrás, nosotros trasladamos aquello a cómic intentando respetar toda la parte periodística. En el caso del cómic, Laura tenía un papel de supervisora, de indicarnos que todo estuviera correcto. Había muchísimos datos técnicos y ella era la que nos ajustaba los posibles errores.

C: Como hemos comentado antes, también ha sido fundamental la ayuda de la asociación, leyendo y releyendo el cómic. Especialmente la ayuda de Rosa Garrote, que nos contestaba puntualmente a todas nuestras consultas, incluso a altas horas de la madrugada. Muchas han sido las horas que han trabajado Rosa y Beatriz para que pudiéramos acabar el libro a tiempo.

El 3 de julio de 2006, seis días antes de la llegada del Papa Benedicto XVI a Valencia se produce un terrible accidente en la Estación de Jesús, una tragedia que se intentó silenciar desde las instituciones.

MA: Sí, se les aguó la fiesta. Lo que pretendía ser el gran evento del siglo y el gran éxito de las políticas populares del PP valenciano de pronto corría peligro. Cualquier persona decente habría asumido el problema y lo habría intentado solucionar de la forma más honesta posible. Pero no estábamos ante personas honestas y, aún menos, decentes. Luego, cuando pasó la visita del Papa, podrían haber rectificado y haber buscado responsables, pero tenían miedo de que eso les pasara factura política y prefirieron intentar esconderlo. Muy democrático todo.

En el libro os centráis en los esfuerzos de los familiares de las victimas por recibir unas respuestas adecuadas al maltrato recibido.

MA: Sí, solo entendíamos este libro si era contado desde el punto de vista de las víctimas. Lo único que nos preocupaba era que ellas se sintieran satisfechas y que su historia, ese largo recorrido de más de diez años, se viera reflejado correctamente. De ahí que contáramos con ellas desde el principio. El que nos hayan abierto las puertas de su casa y nos hayan dejado entrar en su espacio de intimidad ha sido el mejor regalo que hemos recibido en este proyecto.

C: Sí, es increíble cómo han logrado resistir tanto tiempo y es muy bonito ver cómo al final por fin la sociedad les apoyó y se les reconocieron muchas de sus reivindicaciones, es una demostración de que luchar por buscar la justicia no siempre es en vano. Solo falta que la justicia les de la razón y que haya por fin responsables, pero eso está hoy más cerca gracias a la reapertura del caso por indicación de la Audiencia Provincial. Ha sido una hermosa coincidencia que la salida del cómic haya coincidido con una noticia tan largamente esperada. Esperemos que esta vez sí, se haga justicia.

Probablemente la tragedia hubiese desaparecido del mapa si no es por la emisión del documental en Salvados, 7 años después del siniestro.

MA: Sí, fue el punto de inflexión. De hecho, muchísima gente en Valencia (y el resto del Estado), lo había olvidado. Parecía una cosa del pasado y la asociación de víctimas una gente que había perdido la cabeza. Hasta que llegó Salvados e hizo despertar a una sociedad, a un país entero. La plaza de la Virgen llena después del programa es una imagen inolvidable.

C: Fue un antes y un después, sus caras de emoción al ver la plaza llena no tienen precio y escucharles hablar aquel día te pone la piel de gallina. También decir que como ellos dicen siempre, el programa de Salvados se pudo hacer (aparte de gracias a Jordi Évole y su equipo),  gracias a todo el material que había ido filmando Barret Cooperativa, al trabajo realizado ininterrumpido de Laura Ballester en Levante emv y a otros medios locales que nunca les abandonaron, que siempre estuvieron ahí. Todo ello junto hizo que aquel programa nos hiciera despertar a todos. Un buen ejemplo de cómo el buen periodismo puede ser útil a la sociedad.

¿Cómo ha sido el proceso de documentación de la obra?

MA: Pues bastante complejo, pero al mismo tiempo es una parte que nos gusta muchísimo, disfrutamos una barbaridad con esa parte del proceso. Ya lo habíamos hecho con El siglo de oro valenciano y con el más reciente Blasco Ibáñez, una vida apasionante. De hecho, hasta que no tenemos una compresión absoluta de prácticamente todo, no nos ponemos con la narrativa. Luego, durante el proceso no paramos de seguir investigando para que esté todo correcto.

C: Sí, la fase de documentación es apasionante, aprendes muchísimo, pero al mismo tiempo ha sido bastante dura en esta ocasión. Muchas de las páginas las he dibujado con el corazón en un puño. Leer todo con detalle, escuchar una y otra vez los testimonios… hemos llegado incluso a obsesionarnos con el tema y a medida que íbamos sabiendo más, más nos indignábamos. Esta indignación creciente para mi ha sido el motor principal, lo que me ha motivado a seguir dibujando y dibujando.

El cómic ha demostrado los últimos años que tiene un fuerte compromiso social pero es mucho más complicado encontrar en las viñetas obras con una denuncia social tan explicita.

MA: En cómic se puede hacer de todo, es lo maravilloso de este arte. Nosotros no entendemos nuestro trabajo sin el compromiso con nuestra sociedad. Está claro que también nos gusta hacer tebeos de género, pero aún así, siempre acaban apareciendo temáticas sociales por algún lado. Es lo que decía Mario Benedetti en su poema Soy un caso perdido: “será así aunque traten de mariposas y nubes y duendes y pescaditos”.Y sí, es verdad que cuesta encontrar denuncia social tan explícita, quizá la obra de Joe Sacco sería la inspiración. Aunque yo, en principio, cuando estaba buscando el tono, pensaba en las películas norteamericanas de denuncia que funcionan muy bien a nivel narrativo y a nivel periodístico: Todos los hombres del presidente, las de Costa Gavras (uf, me he criado con Desaparecido, Z, La caja de música, El capital…), o las más recientes Spotlight o La gran apuesta.

C: Tal y como están las cosas en el mundo, y en este país en concreto, sientes la necesidad de aportar algo para que se produzca algún cambio, por pequeño que sea. Al mismo tiempo, hacer una obra así da un poco de vértigo, un poco de miedo a veces, por la creciente censura y represión sobre todo a nivel cultural que estamos viviendo. Pero no podemos dejarnos vencer por el miedo, porque entonces habrán ganado y ya no habrá vuelta atrás.

Valencia se convierte en protagonista del libro. Al poner nombres y apellidos de los responsables políticos parecéis intentar evitar generalizaciones que han asociado desde hace demasiado tiempo a la ciudad con la corrupción.

MA: Es gente que ha hecho mucho daño a la imagen de Valencia y no está de más que se les ponga nombre y se les señale. Además, estamos un poco cansados de que por su culpa se asocie la corrupción a toda la población valenciana. Es una manera de decir que no todos los valencianos somos así y de decir también que Valencia también tiene un movimiento social  y cultural muy potente, como se muestra en la parte final del cómic con esa larga lista de gente que les apoyó.

  1. Sí, además la asociación nos insistía en eso, en que querían que salieran los nombres, que quedara bien claro, por escrito y para siempre quienes fueron los que actuaron de esa manera.

En redes siempre os habéis manifestado muy abiertamente por un cambio de ciclo en Valencia. ¿Puede convertirse el cómic en un motor de este cambio?

MA: No creo que el cómic tenga fuerza suficiente para producir el cambio. Yo lo veo más como microcambios, es decir, que cada uno en su entorno, en su comunidad vaya apostando por los cambios. El cómic y la ilustración tienen que ser partícipes de ese movimiento, no lo entiendo de otra manera.

C: El cómic es parte del cambio, pero junto a otros muchos aspectos de la cultura. Valencia afortunadamente está cambiando en muchas cosas, a mejor, quizás no en todo lo que desearíamos, pero desde luego no hay ni punto de comparación con la etapa anterior. Se respira mejor y se están abriendo muchas puertas que durante años han estado cerradas.

Como hilo narrativo elegís un padre y una hija que chocan con su modo de afrontar la tragedia. Frente al padre, que quiere pasar página y confía en sus dirigentes, la hija quiere llegar hasta el final y depurar responsabilidades. Da la sensación que a través de su figura vemos cómo ha sido el posicionamiento de la ciudadanía frente al problema.

MA: Efectivamente es así. El padre lo creamos como metáfora de la sociedad valenciana (y de la española en general). Como esa persona que, pese a haber vivido una tragedia que le debería, cuanto menos, hacer dudar sobre los mecanismos de poder y sobre lo que la televisión vierte, prefiere seguir acomodado en su sofá tragándose lo que un medio de comunicación le está escupiendo, sin filtros, sin crítica, como si fuera la verdad absoluta. Las víctimas y los familiares de las víctimas nos decían que una de las cosas que más daño les había producido era que gente cercana a ellas (otros familiares, amigos) no les acababan de creer y preferían creer la versión oficial. Nosotros nos sentimos muy identificados con esto porque cuando llegó la ley de dependencia de Zapatero, en Valencia era un escándalo y era casi imposible que llegara esa ayuda tan imprescindible y que nos tocaba tan de cerca. Recuerdo haberlo hablado o denunciado entre familiares y amigos y te miraban como si estuvieras loco o hubieras perdido un poco la razón por la situación en la que estabas. Esa mirada, esa sensación de compadecerse de ti porque él tiene la razón (lo dice la TV) y tú no, es muy dolorosa.

En vuestra obra habéis afrontado temas muy difíciles pero es en El día 3 en el que hacéis menos concesiones.

MA: Es un cómic que nace de la indignación y, un poco, de la rabia. Fuera de Valencia se ha sabido la punta del iceberg de todo lo que había detrás de la corrupción, pero aquí la hemos sufrido durante 24 años. Yo he sido presidente de APIV (Asociación de profesionales de la ilustración valenciana) hasta 2017 y, después de 20 años, era el primer presidente que entraba en la Generalitat invitado por su presidente. Durante estos 24 años de gobierno popular, los autores valencianos (ilustradores, diseñadores o historietistas) estábamos totalmente defenestrados por parte de la administración. Ahora hay un cambio espectacular con llamadas a proyecto donde cualquier autor o autora puede acceder a realizar un cartel o al diseño de un logo o campaña. Ahora da gusto pasear por Valencia y ver las marquesinas o la cartelería en las calles. Antes daba vergüenza ajena.

C: Hemos hecho menos concesiones porque nos parecía increíble que hayan hecho pasar a estas personas por tantas cosas. Personas que han mantenido la dignidad y que son un ejemplo par todos, se merecían que les diéramos voz una vez más así, sin concesiones, tal y como ellas nos lo han contado.

El rojo y el azul priman en el relato. Especialmente el rojo aporta nuevos significados a la obra.

MA: Sí, desde el principio la pensamos con una gama cromática muy cercana al gris. No lo veíamos a todo color. Luego, cuando estaba coloreando la caída del gorrión, la mancha que deja en el suelo solo la veía con ese rojo. Lo probamos ahí y en un par de sitios más y vimos que funcionaba. Yo creo que el color es una herramienta magnífica a nivel narrativo, ayuda muchísimo a transmitir ideas y sentimientos. Así que sí, el rojo tiene un carácter narrativo muy claro.

El libro ha ganado el Premi Ciutat de Palma de cómic 2016. ¿Qué os ha aportado el premio?

MA: Lo primero el dinero suficiente para poder dedicarnos el año entero al proyecto. De no ser así, en vez de sacarlo en año y medio habríamos tardado tres o cuatro años. Este 2017 pasado, entre el premio y un encargo del Ayuntamiento de Valencia, el cómic de Blasco Ibáñez, es el primer año que nos hemos podido dedicar prácticamente en exclusiva al cómic. Así que cuando alguien nos pregunte si se puede vivir del cómic, a partir de ahora contestaremos que al menos, este año nosotros sí.

C: Ha sido una gran oportunidad, por todo lo que comenta Migue. También ha sido muy intenso, eso sí, porque hacer estos dos cómics a la vez ha supuesto muchísimas horas de trabajo, casi demasiadas a veces, por momentos ha sido bastante duro (la edad y la salud ya no perdonan, je.je…). Pero al mismo tiempo ha sido gratificante, la motivación era muy alta. Para mi, llegar cada mañana al estudio y ver que todo lo que estaba sobre la mesa por hacer eran páginas de cómic, ha sido genial, algo con lo que soñaba desde que era pequeña, cuando devoraba todos los tebeos que caían en mis manos.

Vuestra obra más conocida es Una Posibilidad, un libro que ha continuado creciendo desde su primera edición. ¿Os habéis vaciado con El Día 3 o creéis que volveréis a tratar el tema en el futuro?

MA: Nos hemos vaciado y ahora estamos anímicamente muy cansados, no nos apetece una historia dura en estos momentos. Pero como las buenas drogas (los cómics, el cine, la música o la literatura), no podemos vivir sin hacer temática social, así que en un futuro seguro que nos seduce alguna historia con carga social potente. De momento, el próximo proyecto en común será más ligero seguro. Así mismo, nos apetece tomarnos un descanso (profesional, se entiende) uno del otro y hacer proyectos con otros profesionales. En ello estamos.

C: Sí, estamos en ese estado de agotamiento y cansancio “post-parto” pero al mismo tiempo pensando en qué será lo siguiente, esto engancha mucho.

El libro ha sido todo un fenómeno. ¿Cómo habéis vivido la respuesta de la gente?

MA: Siempre se agradece una respuesta buena. Han sido meses duros de trabajo con una implicación emocional muy fuerte y recibir ahora este tipo de respuesta quiere decir que está funcionando como uno quería y te anima a seguir creando. Sí que es verdad que no nos esperábamos, ni nosotros tres ni la asociación de víctimas, la enorme repercusión que ha tenido en los medios de comunicación y en el público. Hemos perdido ya la cuenta de las entrevistas que hemos hecho en radio, prensa escrita o televisión.

C: Sí, ha sido una locura, mucho más de lo esperado. Tanto la respuesta de los medios, la crítica y el público ha sido increíble y lo increíble es que lo sigue siendo. La gira de presentaciones aún no ha acabado, pronto estaremos por Galicia, Bilbao, Jaca, Zaragoza… y alguna ciudad más.

 Imagino que habréis tenido momentos muy emotivos.

MA: Sí. claro. De lo que nos hemos dado cuenta es que, al menos en Valencia, es una herida que todavía está muy presente y abierta. Todo el mundo nos comenta cosas de aquel día, qué estaba haciendo, si tenía una persona cerca que iba en ese tren o que lo iba a coger, etc.

C: Para mí lo mejor ha sido la estrecha relación que se ha creado entre Laura, Rosa y Beatriz (de la AVM3J) y nosotros, está siendo muy emocionante compartir con ellas todos esos momentos de encuentro con los lectores y con los medios, somos ya como una pequeña familia. También ha sido muy emotivo reencontrarnos con algunas personas de la asociación que conocimos al inicio del proyecto y conocer por fin en persona a algunas que solo habíamos visto en video o escuchado en la radio. Recibir el calor y el agradecimiento de todos ellos en las presentaciones, sobre todo en la primera (la que hicimos en el MuVIM) ha sido increíble. Ver que sienten el libro como algo suyo y su emoción al tenerlo en las manos, ha sido mucho más de lo que podíamos esperar.

También recibir mensajes de los lectores está siendo emocionante, como uno que recibimos desde Madrid que nos decía : “Se nota que Miguel Ángel y Cristina han respirado por los miembros de AVM3J, y les dan el abrazo de este libro, grande y fuerte” Creo que definir el libro como un abrazo alas víctimas es una de las cosas más bonitas que te pueden decir.

Da la sensación de que el libro ha salido del ámbito del cómic para convertirse en un fenómeno social en el que muchos colectivos se han sentido implicados.

MA: Siempre buscamos temas de ámbito local con proyección universal. Intentamos que los lectores no sean solo los aficionados al cómic, que los pueda leer cualquier persona porque el tema le interesa y la narrativa lo seduce. Como decía creo que era Daniel Clowes: intento que mi lector se olvide del medio, que se olvide de que está leyendo un cómic. Que la experiencia de lectura esté por encima del medio.

C: Sí, ha trascendido claramente el ámbito del cómic y eso nos alegra mucho. Principalmente, porque la historia ha llegado a mucha más gente. Y sí que es verdad que muchas personas y muchos colectivos se han sentido, como dices, parte implicada y la asociación ha podido mostrarles una vez más su agradecimiento por el apoyo recibido. También porque muchas personas, al acercarse al cómic por primera vez, han descubierto las bondades del medio y se han convertido en nuevos lectores.

En el cómic siempre se aspira a tener un feedback como el que ha tenido el libro pero ¿Cómo afecta a vuestras vidas la situación?

MA: Ja, ja, pues ha afectado sobre todo en que al tener que responder a tantos medios nos ha quitado muchas horas de trabajo, pero lo asumimos como parte de nuestra profesión. Pero sabemos que es una intensidad de trabajo que empieza muy fuerte los días posteriores a la salida del libro y que va menguando conforme pasan las semanas (aunque esta vez han sido meses). A día de hoy volvemos estamos un poco más tranquilos, espaciando un poco más las presentaciones y pensando ya en los proyectos nuevos.

C: La promoción y la atención a los medios y los lectores nos encanta y lo hacemos con gusto. Después de estar encerrada tantos meses haciendo el libro, salir de gira me aporta mucha energía y fuerzas para los nuevos retos. Pero si es verdad que esta vez ha sido tan intenso y prolongado que ha sido realmente difícil compaginarlo con el trabajo diario y sobre todo con la familia.

¿Proyectos?

MA: De momento tengo dos o tres cómics empezados con otros autores y autoras en busca de editor. Y ahora mismo estoy haciendo dos cómics con Susanna Martín (uno de encargo y otro personal) y otro cómic personal con Núria Tamarit. Aparte de acabar con Núria y Xulia Vicente la segunda parte de la niña detective Anna Dédalus que saldrá a finales de año en Andana Editorial.

C: Yo estoy ahora con varios trabajos de encargo de ilustración. Respecto a proyectos de cómic, estoy en conversaciones con un par de guionistas, pero por ahora no puedo decir más, cuando pueda, os lo contaré.

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