El catolicismo español se posiciona al servicio del diablo. Con las últimas declaraciones de Luis Argüello el catolicismo español se posiciona al servicio del diablo. Si consideramos planteamiento diabólico la explotación del hombre por el hombre.

El portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, señaló hace unos dias que los obispos españoles no comparten la ayuda destinada a los sectores más vulnerables de la sociedad. Según la Conferencia Episcopal Española la renta social básica está mal vista por Dios, ¡por dios!…

En la década de los años 80, del pasado siglo, tuve la oportunidad de viajar a Canadá.

Me sentí gratamente impresionado por la organización de aquella sociedad. Uno de los mas altos niveles de vida en el mundo se organizaba de una forma muy particular.

El dato de que en las elecciones solo votaba el 17% me dejaba perplejo. El bienestar social me asombró. A pesar de las diferencias políticas que tenían las zonas francófona y anglófona la sociedad me pareció una sociedad perfecta. Todos los habitantes tenían una renta mínima para vivir.

El único inconveniente eran los 6 meses que se vive en Canadá bajo cero grados de temperatura.

40 años despues en Canadá se ha aprobado una renta mínima vital de 1300 euros al mes a todos los trabajadores que cobren menos de 1630 euros y los trabajadores de cualquier sector que cobren menos de 650 euros o hayan perdido el empleo.

Aunque las posturas de la Iglesia Católica española no deben de sorprendernos. Recuerdo como durante 40 años reservaron un puesto privilegiado en las iglesias y catedrales al dictador y su esposa. Aquel jefe de la España fascista caminaba bajo el palio sagrado en numerosas ocasiones. Un honor solo reservado al cuerpo de cristo en forma de hostia y a Franco.

Ni un palo al agua

Es curioso la postura de estos ciudadanos que jamás han tenido que luchar en el mercado laboral para mantener una familia.

Los mercaderes de almas profesionales no entienden de las necesidades de miles de españoles. No ven mas allá se sus altares repletos de riquezas en medio de una sociedad que se desangra por el lado mas débil.

Los pobres y sin techo piden en las puertas de las iglesias mientras las limosnas de los creyentes se gastan en boato e incienso.

Luis Argüello, enfrentándose a las palabras del Papa afirma que  «Pensar en una permanencia de grupos amplios de ciudadanos que vivan de manera subsidiada yo creo que no sería un horizonte deseable a largo plazo para el bien común».

Argüello considera que extenderlo más allá puede ser contraproducente: «Es muy importante que las personas puedan ejercer sus capacidades con un puesto de trabajo. La necesidad perentoria de una renta mínima en este momento no debería ser debería ser una coartada para una especia subsidio permanente que retirase del horizonte de las personas e pensar el poder tener un trabajo, desarrollar sus capacidades y en la relación con otras personas».

El secretario general de la CEE ha asegurado que este es un debate que ya estaba presente antes de la pandemia de coronavirus en relación con la pérdida de puestos de trabajo que va a suponer la automatización de muchos empleos.

Ni siquiera el ejemplo de nuestro entorno europeo ha servido para la los máximos mandatarios de la iglesia española acepten la nueva renta social. Nada nuevo bajo el sol. Siempre  consideraron nocivo lo que llegaba de la “Europa protestante”.