Toda nueva técnica de marketing que surge, es vista por las empresas como un auténtico desafío de grandes proporciones. Así está ocurriendo ahora con el marketing de contenidos, que desborda a veces a los negocios.

No siempre es tan fácil saber qué tipo de contenidos habría que producir, ni quién lo va a llevar a leer. Necesitamos saber al menos por dónde empezar, cuando de una estrategia de marketing de contenidos se trata

Conocer al público al que nos dirigimos definirá el resto del proceso

Cualquier empresa que pretenda crear una estrategia de marketing de contenidos debe comenzar por conocer al público al que se dirige. Esto es incluso más importante que darle unos contenidos muy creativos a la estrategia. Lo primero que hay que saber es a quién se van a dirigir. Tenemos que conocer qué es lo que preocupa al público, y cómo podemos ayudarle con nuestros productos.

Cuando ya tengamos una seguridad respecto a las respuestas a estas preguntas, podemos empezar a pensar en ideas para hacer marketing de contenidos. Para llegar hasta aquí, hay que hacer una especie de “retrato robot” del comprador, es decir, una representación ficticia del cliente que esperamos captar, basándonos en nuestra investigación acerca del mercado, así como en los datos que hayamos podido recopilar de los clientes con los que ya contemos. Se trata de una necesidad ya tan clara en el mundo del marketing de contenidos, que algunas empresas ya ofertan plantillas para clasificar a los posibles compradores.

Una vez que conocemos a los clientes, podemos empezar con los contenidos

Cuando ya tengamos una idea acerca del público, tendremos que pensar en hacer una auditoría de contenidos que nos ayude a crear texto optimizado. Tendremos que estudiar qué contenidos están funcionando mejor en ese momento en nuestro sitio, y qué contenidos no están funcionando como deberían.

Una vez que tengamos claro qué contenidos vamos a utilizar, tendremos que definir las métricas que vamos a utilizar, porque si no se van midiendo resultados, la campaña seguirá adelante sin un rumbo u objetivo claro. Tenemos que medir continuamente, para tener claro cómo podemos lograr la conversión de clientes en cada momento determinado.

Algunos ejemplos de métricas que podemos tener en cuenta en nuestra estrategia de marketing de contenidos son: las acciones sociales por parte del público, el nivel de conversiones, o el porcentaje de rebote.

Finalmente, cuando todo el proceso anterior ya está hecho, debemos centrarnos en darle unos contenidos de calidad a nuestra estrategia, para darle la mayor notoriedad que sea posible. Tenemos que averiguar, en primer lugar, con qué tipos de contenidos interactuaría mejor el público. Tenemos que ganarnos el favor del público, y para ello compartir nuestros conocimientos y experiencia con él.

Como puedes ver, el proceso de creación de una estrategia de marketing de contenidos precisa de un equilibrio constante, hasta llegar a dar con el mejor contenido que le podamos dar. Si logramos dar un buen enfoque a nuestra estrategia y tenemos paciencia a la hora de hacer mediciones, podemos conseguir una campaña de alta calidad, a la altura de los mejores profesionales.