Todos los ciudadanos tenemos claro que nuestro sistema económico, administrativo, político, judicial  y social está degradado y mal configurado, al permitir y consentir banqueros defraudadores, funcionarios corruptos, políticos delincuentes, jueces injustos y violencia social diaria contra los mas débiles.

La degradación y la sensación de que el orden social establecido no es justo ni solidario está patente entre la ciudadanía que ha impuesto el dialogo entre diferentes.

El poder económico impone sus normas y pisotea al ciudadano a través de sus tentáculos políticos y parece que todo se viene abajo y aquella sociedad democrática, justa y solidaria para con los mas débiles quisimos construir entre todos tras el último régimen autoritario que vivimos en España se quedó en utopía.

De ello se han ocupado los políticos y legisladores de nuestro país que, creando una partidocracia, no han sabido, o querido, crear las normas organizativas de una sociedad mas justa que castigara las actitudes delictivas,  insolidarias y antisociales de los delincuentes y transgresores que campan a sus anchas por nuestro sistema, convertido en paraíso de para sinvergüenzas nacionales e internacionales que llegan a España atraídos por el paraíso de desmadre que hemos asumido como algo normal en España.

Ellos solo se han preocupado de crear macroestructuras piramidales políticas que intentan tomar el poder para imponer sus creencias y lograr posicionar a sus adeptos en puestos de trabajos que pagamos todos los ciudadanos.

Ahora parece que nuevos planteamientos llegan a la clase política, nuevas ideas transgresoras alejadas de los viejos paradigmas de izquierdas o derechas tradicionales, que intentan revertir este estado de cosas y construir una nueva sociedad.

El dialogo entre diferentes se impone ahora, en la mayoría de las instituciones, impulsado por las últimas elecciones que obligaron a nuestros representantes el dialogo entre diferentes, pero aun quedan muchos intransigentes que no aceptan este dialogo, considerándose en la posesión de la verdad absoluta, que intentan imponer a toda la sociedad como única alternativa. Para ellos su particular visión de cómo deben ser las cosas es la única válida amparándose en la partidocracia que, afortunadamente está en horas bajas.

Esperemos que los gobiernos de coalición puedan romper la dinámica de los últimos escándalos de corrupción, la violencia y la degradación social imponiendo nuevas medidas legislativas, consensuadas, que posibiliten una sociedad mas justa y solidaria donde la explotación del mas débil se convierta en pasado histórico y en la que los ciudadanos puedan ser protagonistas de sus destinos y los transgresores de las normas castigados con nuevas legislaciones que les expulse de la sociedad de una forma contundente y clara para siempre, con expropiaciones de todos sus bienes, en los casos de corrupción económica, y condenas ejemplares que alejen a los ciudadanos de la tentación de delinquir, en los casos de violencia de todo tipo.