En su día masacramos y humillamos a los cubanos

Cuba es la Gran Antilla, “la tierra mas hermosa del mundo”, según puede leerse en el Diario de Colón. Fue hasta finales del siglo XIX , una provincia española de ultramar que vivía, sin que los corazones de los políticos españoles llegaran a asumirlo,  en el corazón y la memoria colectiva del pueblo español que, en realidad, era el mismo pueblo que un día se vió obligado a emigrar y habitó aquel archipiélago en el Caribe.

Un canario como Armas Marcelo escribía en 1998, centenario de la guerra de Cuba la mas bella y esacta definición de Cuba, que jamás he podido leer o escribir en una obra que bajo el título de CUBA EN EL CORAZÓN contó con la colaboración gráfica de un fotógrafo cántabro F. Palazuelos: “Cuba es la magia y la superstición poderosas, la inteligencia resistente y la supervivencia asmática. Cuba es humanidad, la voluntad de vivir con una sonrisa en los labios y la constante tentación ante el abismo del suicidio. Cuba es el mestizaje ordenandose por si mismo a través de los años y los siglos, y es Cuba también la rebeldía y la altivez de la Isla mirándose sobre su soledad en el espejo del mar… Cuba es verde, azul turquesa, blanca, celeste, negra mulata trigueña. Cuba es donde crece la palma, el arte entre las artes, música de músicas… Cuba es Son, y son cuerpos divinos los suyos, los cubanos , y sus ciudades y gentes, y por eso Cuba es también el contrapunteo eterno y sensual del tabaco negro y la blanca azúcar. Cuba es la ciencia, la paciencia y su propia conciencia… Cuba es, como no, el huracán, la tempestad el aguacero, la manigua verde, la calma, la “descarga” y el sol abrasador…

Pero Cuba es ante todo un país joven y soberano, orgulloso de haber obtenido su independencia derramando la sangre de sus mejores hombres y mujeres en muchos enfrentamientos, guerras y escaramuzas. Primero frente a las tropas de la metrópoli que durante varios siglos saqueó las riquezas naturales de la isla, exterminó a sus habitantes aborígenes, los Taínos y esclavizó, maltrató y abusó de hombres y mujeres que arrancó de su tierra natal africana para convertirlos en fuerza de trabajo en Cuba al servicio del viejo imperio español en sus últimas formas republicanas y monárquica… y luego frente a los poderes ocultos del nuevo imperio norte americano que intentó tomar posesión de la Isla, a través de la mafia y la corrupción institucionalizada en gobiernos títeres de los intereses norteamericanos que presentándose como francos aliados impulsaron la dictadura de Batista.

Cuba se vió obligada a luchar dos veces por su independencia como país soberano. Obtuvo su primera independencia en 1998, frente a la opresión sufrida por el viejo y decadente imperialismo español y posteriormente, en 1959, frente a la opresión sufrida por el dictador cubano Fulgencio Batista, marioneta bajo las ordenes del nuevo imperialismo norteamericano.

Aunque en este artículo pretendía hablar de mis recientes experiencias en Cuba, he sentido la necesidad de realizar esta breve reflexión histórica para poder entender mis siguientes reflexiones.

Por esta trayectoria histórica, hoy en día, los españoles en Cuba, somos considerados unos extranjeros más “pepes” o “yuma” en el argot de la calle, algo similar al concepto de “giri” que nosotros aplicamos a los turistas que nos visitan. Pero existe un importante matiz, según el color de la piel del cubano que tenemos enfrente. Mientras que los Italianos, Franceses, Alemanes, Canadienses, Japoneses, Chinos e incluso los norteamericanos son considerados por todos los cubanos como simples turistas, sin mas valoración apriorística, el turista español es mirado, por buena parte del pueblo cubano, como descendiente de aquellos que, hace poco mas de 100 años, impusieron el terror, la violación de los derechos, el maltrato y la explotación de sus abuelos y bisabuelos… me refiero a los cubanos de raza negra y los distintos grados de mulatos, que tienen bien presente las historias que sus abuelos y abuelas les contaron cuando niños sobre aquellos despiadados españoles que les mantenían viviendo en barracones con cadenas, grilletes y les castigaban con latigazos…

Ese sentimiento no existe entre la mayoría de los cubanos de raza blanca y, muy al contrario, rápidamente se identifican como descendientes de abuelos canarios, gallegos, catalanes, asturianos, castellanos, montañeses o de otros orígenes… manifestando cierta admiración y respeto por España

Por ello los españoles, en nuestras visitas turísticas o empresariales a Cuba, hemos de tener muy presente la historia de este país, conformado por un pueblo libre y orgulloso de su independencia, que con sus aciertos sociales y sus errores económicos, han forjado una identidad nacional propia que hoy, muestran orgullosos al mundo. Si queremos ser respetados hemos de respetar y valorar la lucha diaria que en la actualidad el pueblo mantiene para resolver su día a día en unas condiciones muy complicadas, y no intentar ir de “listos” como sucede en muchos casos, con ciertos turistas y empresarios españoles que pretenden ir a medrar y acaban escaldados.

Antonio Mora Ayora

Miembro del Club de Prensa PICK

Editor de la revista digital NOTICIASDESANTIAGODECUBA.COM