Laredo

Laredo, con una extensión de <13,5 kilómetros cuadrados, tiene algo más de 13.265 habitantes censados. Número que se modifica con la llegada de fechas estivales. En la época veraniega su porcentaje de población se incrementa, llegando en algunos picos a los 200.000.

Bien comunicada con Santander y Bilbao, a <50 kilómetros de cada una de ellas, Laredo es uno de los principales municipios turísticos de Cantabria. La construcción del nuevo puerto deportivo-pesquero supondrá una vía más de comunicación para acercarse a Laredo.

Su oferta cultural, histórica, gastronómica y festiva convierte a la villa pejina en un enclave para visitar durante todo el año. Es, precisamente, en la desestacionalización del turismo uno de los aspectos en los que trabaja el Ayuntamiento de Laredo, además de en el desarrollo del Sistema Integral de Calidad de Destino (SICTED) y en la promoción de Laredo como ‘Villa Marinera’.

Con independencia de ese traba o, Laredo es tradicionalmente conocida por sus fiestas:

La Batalla de Flores (Fiesta de Interés Turístico Nacional -último viernes de agosto) y El último Desembarco de Carlos V (Fiesta de Interés Turístico Regional -últimos de septiembre).

La primera ya está próxima a celebrar su centenario, pero la segunda, aún siendo de reciente creación (este año tendrá lugar su sexta edición), se ha consolidado en la Villa.

Asimismo, paralelamente a su desarrollo, El último Desembarco de Carlos V se complementa con una Ruta a Pie que transcurre por diversos municipios de Cantabria (Laredo, Colindres, Limpias, Ampuero, Rasines, Ramales de la Victoria y Soba), País Vasco (Lanestosa) y Castilla León (Medina de Pomar). Una Ruta que, organizada por el Gobierno de Cantabria, pretende llegar hasta Yuste, en Cuacos (Cáceres), implicándose en ello los gobiernos de las comunidades de Cantabria, País Vasco, Castilla y León y Extremadura. De hecho, está prevista la constitución este mismo mes de la Asociación Nacional de la Ruta del Emperador.

 De esta manera, El último Desembarco de Carlos V representa la llegada del Emperador al puerto de Laredo en 1556. El Monarca llegaba a España, a través de esta Villa, para iniciar su último viaje.

Carlos V se dirigía al Monasterio de Yuste, en Cuacos, para pasar allí sus últimos años de vida.

Laredo y Carlos V

La relación de Laredo con la Corona española es estrecha. A las costas de esta Villa Marinera no sólo llegó Carlos V, sino que desde aquí partió su Madre, Doña Juana ‘La Loca’ para esposar con Don Fernando ‘El Hermoso’. Anteriormente, habían estado también sus abuelos los Reyes Católicos.

Isabel I de Castilla y Fernando 11 de Aragón hollaron el muelle de Laredo en dos diferentes momentos; su madre Juana de Castilla, también estuvo dos veces; y su hijo Felipe, quien lo hizo tres años después de su padre, además de otros miembros de la familia real a lo-largo de los mencionados siglos.

Calos V arribó en el Puerto de Laredo, para iniciar su último viaje, el 28 de septiembre de 1556. Entonces, Laredo era la capital del Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar y la Merindad de Trasmiera y los Valles del Vecio. Se trataba del Concejo más importante y extenso del territorio cántabro. De hecho, es sede permanente del corregidor real, que comprende la actual Cantabria, y se presenta como la Villa que controla los privilegios que le conceden los Reyes.

En este sentido, podemos destacar que Laredo conserva el Arca de las Tres Llaves: lugar donde se depositarán la documentación municipal. Este depósito, según recoge la pragmática firmada en Sevilla el 9 de junio de 1500 por los Reyes Católicos, en la que se indica la obligación de los corregidores de procurar la construcción de Casas Consistoriales, Cárceles municipales y arca de privilegios, la cual será custodiado por tres oficiales del Concejo: un representante de la Corona, el corregidor, un representante del poder local, el regidor, y el escribano como profesional de la documentación y garante de la fe pública.

Pero volviendo a la estancia de Carlos V en Laredo, éste permaneció en tierras pejinas por un espacio de diez días, del 28 de septiembre al 7 de octubre. Jornadas durante las cuales la población de Laredo acogió amigablemente a su Emperador.

Jornadas que son reproducidas desde el año 2000 en la Villa de Laredo.

En el año 1951, coincidiendo con el 450 aniversario del nacimiento de Carlos V se desarrollaron en todo el país actos conmemorativos, y Laredo también se sumó a ellos con un ciclo de conferencias y la colocación de un busto del Emperador, obra del prestigioso escultor Pérez Comendador, que desde entonces se alza en lugar principal de la villa.

En los años 1998 y 1999, Laredo organizó y participó de diversos actos previos al centenario, en particular los referidos al proyecto de la Asociación de Alcaldes del Quinto Centenario para la recuperación de la «Ruta de Carlos V», a lo largo de los pueblos cántabros de la misma, así como la creación de la Asociación de Municipios cántabros de la Ruta de Carlos V todo ello bajo la coordinación de la Consejería de Turismo del Gobierno de Cantabria.

Fruto de este trabajo, en el año 2000 Laredo acogió diversas iniciativas relativas a la recuperación de la memoria histórica de Carlos V, fundamentalmente en el ámbito cultural.

A partir de entonces, a finales de septiembre (no hay fecha fija), Laredo retrocede a aquellas jornadas de 1556.

Laredo, 1556 en el Siglo XXI

Durante cuatro días, Laredo regresa cada mes de septiembre a las jornadas del 28 de septiembre al 7 de octubre de 1556. Para ello, sus calles, sus comercios y sus gentes se engalanan y visten acorde con la época.

El renacimiento, sus caballeros, su espíritu de aventura y picaresca, nos cautiva de nuevo en el siglo actual.

La conjugación de todo ello se plasma en el espectáculo que Laredo ofrecerá a sus visitantes durante cuatro días. Un espectáculo que combina, según su director artístico, Luis Sánchez, dos aspectos: el carácter que marcó nuestra Historia y el sentido de la vida cotidiana a través de sus artesanos, escritores, pícaros, caballeros…

Para ello, las calles por las que transcurre el espectáculo se engalanan y decoran adecuadamente, aprovechando, en su caso, aquellas fachadas y edificios que recuerdan aquella época.