Talentos en peligro. Hoy en día ni Matamoros que era chófer, ni Sindo Garay, ni Pepe Sanchez, ni el Benny, ni Celia Cruz, ni La Lupe, ni los Compadres, ni Juan Formell (todos autodidactas) podrían actuar en Cuba. Estarian vetados por ley. Deberían buscar la forma de emigrar para poder desarrollar su talento. Bueno ya lo tuvo que hacer Polo Montañes para ser reconocido en Cuba…

Pues si, increíblemente esa autodestrucción se está practicando en la isla mas musical del mundo.

El afán de regular y burocratizar todos los ámbitos de la vida cultural, ha provocado que, hoy en día, muchos grandes talentos musicales autodidactas como Formell, compositores, trovadores y cantautores por vocación, no puedan desarrollar una vida artística profesional.

En locales públicos y privados

Está prohibido que se contrate a un músico, si no tiene una empresa que le represente. Las multas y sanciones son drásticas y llegan desde la requisa de equipos hasta el cierre del local.

Esto no solo funciona así en instituciones públicas. Se extrapola a los bares y paladares privados. No pueden contratar a los artistas que deseen, si no están integrados en una empresa oficial representante.

Los burócratas han determinado que para ser artista en Cuba hay que pertenecer a una empresa oficial. Y para eso hay que haber cursado una enseñanza reglada o bien tener una ascendencia “noble”, o un padrino.

Para muestra basta un botón. Ser hijo de Juan Almeida Bosque le ha abierto a JG Almeida las puertas de los escenarios provinciales en Cuba. «El muchachito tiene prioridad para tocar en cualquier pueblo de Cuba. Nadie puede decirle que no porque es el hijo del comandante. Entre los colegas de la industria, muchos se quejan en voz baja», comenta una persona cercana a la organización de conciertos en la Isla en una publicación reciente.

Precisamente el paso de JG Almeida por el Teatro Heredia fue el mejor exponente de lo que en la actualidad se vive en Cuba. Ya narramos en este digital el lamentable espectáculo ofrecido y el nulo tirón popular de un timbero desfasado que ni canta ni aporta nada nuevo al panorama musical.

La creatividad no puede ser legislada

Hace unos meses se ha legislado el «don» creativo y, oficialmente, solo se admite que ese «don», se pueda obtener tras el paso por escuelas artísticas. Si, aunque parezca de otro mundo, son las reglas que el último decreto ha impuesto en Cuba…

Dicen que se trata de regular el intrusismo. Tremenda falacia.

Por suerte o por desgracia, el talento artístico es innato en los grandes artistas y ni se hereda ni se aprende en la escuela. En las escuelas solo se adquiere conocimiento y técnica, pero el talento es consustancial a algunos individuos privilegiados.

El decreto aprobado y criticado duramente por figuras como Silvio Rodriguez y que en estos momentos está en vigor en Cuba es maquiavélico. Habilitan a mediocres creadores con estudios musicales y le cierran la puerta a los talentos naturales.

Eran otros tiempos

Los nuevos burócratas dicen que los tiempos de Matamoros, Sindo, Benny, Celia, La Lupe, Los Compadres o Juan Formell, eran otros tiempos y en eso tienen razón, eran tiempos en que se respetaba a los artistas y los burócratas comemierda no imponían sus normas a la creatividad desde un despacho.

A estas alturas del artículo, los mas avezados razonarán que entonces lo lógico es que los talentos naturales entren en una empresa oficial. Claro, esa es la cuestión.

Para entrar en una de las múltiples empresas que posibilitan poder actuar profesionalmente es condición necesaria y suficiente pasar una audición. Parecería lógico si no fuera que las empresas argumentan que tienen ya sus catálogos de artistas evaluados muy cargados y no dan opción de evaluarse a los jóvenes talentos autodidactas.

Hay grandes talentos esperando durante años la ansiada audición… y los años pasan y pasan y los músicos se ven forzados a salir de la isla, como pueden, para desarrollar su vocación en el extranjero ya que en Cuba les cerraron todas las puertas.

Es la pescadilla que se muerde la cola. Las empresas ven que a sus artistas evaluados nadie les contrata, pues no tienen tirón popular y poco aportan, y como no saben que hacer con tanto músico evaluado que no da la talla, se cierran a aceptar nuevos valores. Es demasiado descaro

Debería ser delito

Debería ser delito acabar con la creatividad y la cultura de una Nación, pero la realidad es que en la Cuba del siglo XXI se está masacrando. Sí escuchas la radio o ves la televisión es como si solo existieran los mismos artistas de siempre y solo, de vez en vez, muy rara vez, sale alguien nuevo, cuando hay tanto talento por en la calle encadenado de pies a cabeza

La contradicción de que en una isla tan musical, con tanto talento, los músicos tengan que ser descubiertos por extranjeros en su gran mayoría es un drama nacional

Diaz Canel está enfrentando fuertemente la burocracia, de acuerdo, pero este tema debiera ser de alta prioridad. El desarrollo vital de muchos jóvenes creadores está esperando.

La cultura musical cubana, la de mayor tradición del mundo, está perdiendo a marchas forzadas el tren de la historia. Cuando la creación fue libre en la mayor de las Antillas, Cuba fue exportadora de ritmos, ahora un ritmo importado, el reguetón, reine en la isla. Los reguetoneros, sin miedo a las normas, se han convertido en la nueva oferta joven con impacto social.

Por contra los jóvenes talentos no pueden desarrollar una carrera artística profesional, a no ser sean de academica y los planteamientos académicos nunca contaron con la mayoritaria aceptación popular.

Una propuesta rentable para el Estado

Para finalizar, sin inmiscuirme en el kafkiano sistema de las empresas de la música, quiero aportar una alternativa.

Si las empresas no tienen espacio en sus catálogos, llenos de artistas que no tienen tirón popular, se debería crear la categoría artística entre las opciones de cuentapropistas. Estos artistas por cuenta propia pagarían sus impuestos y el Estado recaudaría un plus que ahora no obtiene.

La situación actual es como el que sabe que tiene algo de valor, pero ni lo utilizo ni dejo que los demás lo hagan… en buen cubano: ni das, ni dices donde hay.

Antonio Mora Ayora (CPIK)