La economía cubana transita hoy por una compleja coyuntura. Sobre este escenario y las alternativas que podrían implementarse para solucionar los problemas urgentes habló en la emisión de Cubadebate en Mesa Redonda el ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández.

—La economía cubana enfrenta en la actualidad una coyuntura compleja, ¿es similar a la de la etapa más aguda de los años noventa?

Medidas contra Cuba como el recrudecimiento del bloqueo, la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton y la reciente prohibición de los viajes de cruceros, tienen un efecto en la economía y hacen que sea más difícil alcanzar las metas y objetivos propuestos por el país. A su vez, tenemos deficiencias internas: problemas de productividad, déficit en el proceso inversionista, incumplimientos de los ingresos por exportaciones, falta de incentivos para exportar más, desvíos de recursos, indisciplinas, trabas y burocracias —permanentemente criticadas por el Presidente Miguel Díaz-Canel. Hay un escenario interno y otro externo, de presión del bloqueo. Como ha dicho el Presidente, nosotros no podemos decretar el fin del bloqueo, no tenemos esa posibilidad, pero sí podemos enfocarnos en resolver los problemas internos.

El contexto actual es diferente al que enfrentó la economía en los años noventa. La guerra económica contra Cuba es la misma, se recrudece, pero no ha cambiado el matiz ni el propósito. Las condiciones que tiene la economía para reaccionar ante el presente escenario son diferentes a las que había en aquella etapa. Hoy tenemos una economía más diversificada. En los años noventa el país perdió de un golpe (de un año a otro) el 30% de su Producto Interno Bruto, el 80% del comercio exterior, se tuvieron que aplicar medidas para sobrevivir y, hasta cierto punto, ralentizar lo que se estaba haciendo para el desarrollo del país. Esto no va a pasar ahora, no vamos a tener una caída abrupta del PIB, de hecho estamos planteando que la economía debe mantener este año su tendencia creciente —aunque de manera moderada—. Tenemos un comercio exterior mucho más diversificado, se han realizado importantes inversiones en el turismo (Cuba cuenta con casi 80 mil habitaciones hoteleras), además se ejecutan otras, ya con resultados, en el sector de las fuentes renovables de energía y en otras áreas del desarrollo industrial, lo cual no implica que se haya alcanzado los niveles de competitividad que demanda la economía. Además, en la actualidad la Isla dispone de un potencial científico, que cada vez más se pone en función de aportar a la economía.

Tenemos capacidad para, unidos, sobreponernos a la situación actual de restricción financiera y salir adelante, trabajando todos, con una estrategia clara, en la que participen los diversos actores económicos en la solución de los problemas, fomentando los proyectos de desarrollo local y los encadenamientos. No solo para sobrevivir y resistir, sino incluso para desarrollarnos. En medio de las tensiones actuales, no renunciamos a que la economía cubana pueda mantener una senda de desarrollo. En resumen: hoy se cuenta con potencialidades, no es la misma economía, han pasado 30 años y el país ha logrado avances en muchas actividades, aunque no tengamos todos los problemas resueltos. También ratifico que nos hace daño el bloqueo. La pretensión del gobierno estadounidense de doblegarnos no la podrá lograr, pero los impactos en la economía son visibles y nos obliga a trabajar más y a esforzarnos más en salir adelante.

—En aquellos años del Periodo Especial el país sufrió prolongados apagones porque se quedó  sin combustible para generar la electricidad necesaria, que venía de la URSS. Hoy existe, además del combustible nacional para generar, fuentes renovables de energía que se está ampliando su uso.

Cuba cuenta con un programa para que en 2030 el 24% de la generación energética del país sea mediante fuentes renovables de energía. A la par de se han realizado inversiones en el sector de la prospección petrolera y disponemos de crudo nacional. Recientemente el Ministerio de Energía y Minas informó que teníamos un respaldo de energía eléctrica para asegurar la venidera etapa de verano. La situación que enfrentamos en el Periodo Especial con la energía eléctrica y con los alimentos no es repetitiva. No vamos a un segundo periodo especial, pero las medidas impuestas por la administración de EE.UU. nos dañan y tenemos que trabajar de manera diferente.

—Ante los problemas que presenta el país, el presidente Miguel Díaz-Canel anunció en abril pasado, en la reunión extraordinaria de la Asamblea Nacional que la actualización del plan de la economía para las situaciones más complejas exige la acción más inmediata. ¿Qué alternativas se han implementado ya? ¿Qué otras medidas se pueden poner en práctica?

Las medidas del bloqueo están encaminadas a afectar la inversión extranjera y el turismo, dos sectores que son motores de la economía por lo que pueden generar hacia lo interno mediante los encadenamientos. Hoy tenemos más de 200 negocios pactados con inversionistas foráneos: este año ya hay mil 300 millones de dólares de capital comprometido. Otra fortaleza del escenario actual es el desarrollo, ajustado a nuestro modelo económico, del sector no estatal, cuyo crecimiento no ha sido improvisado. Como lo ha dicho Díaz-Canel, tenemos que controlarlo, pero sin trabarlo, y darle un espacio en esta batalla económica por romper el cerco del bloqueo.

El turismo tiene la virtud de ser un sector que depende, fundamentalmente, de la demanda externa. Por lo tanto, posee los atributos para que su crecimiento no esté limitado a la demanda interna del país, en tanto puede generar incrementos en otros sectores de la economía. De ahí que sea una actividad estratégica. Ya estamos implementando medidas para lograr que los productores nacionales se involucren más en abastecer a esta industria. El sector turístico todavía opera con un alto componente importado, es decir, para generar un dólar de ingreso se requiere importar más de 60 centavos. Como parte de las alternativas que ponemos en práctica está precisamente la creación de incentivos y condiciones para que la producción nacional, competitivamente, pueda sustituir esas comparas en el exterior. El Presidente ha insistido en que el turismo no se mida solo por la cantidad de visitantes que arriban al país, sino por los ingresos que genera. La utilidad neta puede crecer en la misma medida que podamos satisfacer una parte importante de la demanda con producciones nacionales. Estamos buscando el encadenamiento entre todos los productores nacionales. Otra de las acciones en marcha es el fomento de las relaciones entre todos los actores económicos: inversión extranjera, sector estatal y no estatal, para que exista complementariedad en la oferta de bienes y servicios y se pueda reducir las importaciones.

Otra alternativa está en el fomento de la inversión extranjera, avanzar más en proyectos en el sector de la producción de alimentos que permitan ir consolidando la soberanía alimentaria del país. Cuba posee una alta dependencia de las importaciones. Por ejemplo, sucede en productos de alta demanda en la población como el pollo. Todo el pollo que consumimos es importado. Por eso es necesario avanzar en proyectos de inversión para que una parte de la demanda de la población sea satisfecha por la producción nacional. Esto también genera empleos y transferencia de tecnología.

De forma general, las alternativas son continuar potenciando el turismo, avanzar en el encadenamiento de todos los sectores de la economía como proveedores competitivos de esa industria; además de consolidar la inversión extranjera en proyectos para la producción de alimentos y seguir invirtiendo en proyectos que generen desarrollo y propicien la sustitución de importaciones. Por ejemplo, hoy el país gasta más de mil millones de dólares en la importación de alimentos y no todo se puede producir en Cuba, pero sí una parte. Hoy se compran en el exterior más de 900 mil toneladas de maíz para alimento animal, este año se prevé que el país produzca más de 130 mil toneladas. También necesitamos incrementar la producción de pienso animal.

La mayor factura de las importaciones que realiza anualmente el país se concentra en alimento y combustible, sectores que debemos siempre respaldar en cualquier contexto en el que esté la economía.

No se puede aspirar a dar grandes saltos, de un año a otro no se puede cambiar toda la estructura de la economía, pero sí debemos ir buscando la manera para potenciar más las producciones nacionales que sustituyan importaciones de alimentos y combustibles, sobre todo las inversiones relacionadas con las fuentes renovables de energía.

—¿En Cuba existen potencialidades para desarrollar a corto plazo la industria nacional?

Tenemos la gran ventaja de contar con una economía centralizada y un plan nacional en el cual se pueden identificar objetivos para luego conducirlos. No es el mercado el que dicta la última palabra. Por determinadas distorsiones existentes en el entorno monetario del país, hoy importar es más barato que producir en el país. En tanto ese entorno monetario persista tenemos que buscar la manera de dirigir los financiamientos a la industria nacional. No se trata de sustituir importaciones porque por decreto lo que debía comprarse ya no se efectuará, y hay que adquirir el producto en el mercado nacional aunque no genere realmente los beneficios previstos. Lo que se busca es que la producción nacional compita, hasta donde sea razonable, con los recursos importados. Hay que hacer las inversiones para que la industria nacional tenga esa capacidad. La intención es dirigir los financiamientos de manera prioritaria a la industria nacional y aprovechar la capacidad instalada en el país.

Hay un tema a debate en las redes sociales relacionado con las exportaciones. Aprovecho para reiterar que ningún país exporta sus excedentes. No podemos exportar lo que nos sobra, sino lo que tenga calidad competitiva para insertarlo en el mercado internacional. Y con el dinero que generan esas ventas se compre aquello que no seamos capaces de producir. No podemos, por ejemplo, exportar el camarón que nos sobra después de satisfacer la demanda interna.

—¿Qué ejemplos podemos poner de esos proyectos que ya fueron financiados?

Una muestra de ello fue lo que sucedió con las bandejas de huevos. Ante dificultades productivas y del personal de la planta, la primera idea de muchos compañeros fue importar el producto. Sin embargo, al evaluar otras soluciones y el problema en sí, nos percatamos que los precios mayoristas con los que se comercializaba las bandejas eran muy bajo y no estimulaban a la fuerza de trabajo. Tras algunas medidas económicas se le dio solución y no tuvimos necesidad de importar.

Reiteramos que ante un problema no se puede reaccionar de manera automática y pensar que si se para la producción nacional debemos importar. Debemos siempre resolver los problemas internos y no acudir a la importación como la primera alternativa. Ese es el concepto al que nos referimos cuando hablamos de mentalidad importadora. El objetivo es producir todo lo que podamos y que los recursos se pongan en la producción nacional.

—A veces algunos empresarios piensan que es más fácil buscar un crédito que buscar soluciones a lo interno. ¿Hasta qué punto el plan de la economía puede a favorecer a mirar más hacia adentro?

A veces te enfrentas al dilema de que no tienes los financiamientos en el momento en que hace falta para la industria nacional, la que tiene que importar la materia prima para producir. Sin embargo, aparece la oportunidad que un proveedor te abastezca de ese producto y, por tanto, no tengas que pagarlo hoy. Debemos enfrentar ese dilema desde el plan. Tenemos que pasar de la conducción de la economía administrativa a una economía que se conduzca cada vez más por instrumentos financieros.

Se trata de no perder la oportunidad de aprovechar nuestra industria y de desarrollarla. Algunos dirán, bueno, nuestros productos no compiten con el importado. No obstante, creo que, si no empezamos a producir ese, y poco a poco vamos introduciendo las mejoras tecnológicas necesarias para optimizarlo nunca vamos a obtener un producto nacional de calidad. Debemos tener una mirada optimista y favorable hacia la industria nacional. La cual, si se le ponen los recursos tiene el reto mayor de cumplir con el plan.

En este sentido creo que se ha avanzado muchísimo. Hay conciencia y consenso. Existen condiciones más favorables para implementar con éxito esa política.

—Recientemente en un Consejo de Ministros, usted dijo que existen signos de vitalidad que permiten prever un crecimiento a finales del presente año, ¿cuáles son esos signos de vitalidad?

La economía está viva a pesar de las restricciones con las que estamos operando. Debemos destacar que se recuperan un grupo de producciones que estuvieron muy afectadas a inicios de 2019 aunque no se satisface las demandas de la población.

En este sentido debemos decir que paulatinamente ha aumentado la producción de huevos. Hoy se logran alrededor de 5,4 millones de huevos diarios; llegamos a estar por debajo de los 4 millones de unidades por día. Para restituir las ventas liberadas de huevo debemos alcanzar los 5,7 millones de huevos diarios de manera sostenida

Lo mismo sucede con la producción de carne de cerdo. Sabemos que no resuelve el déficit, pero cada mes se obtienen rendimientos superiores a los anteriores. Estamos usando una parte importante para elaborar productos procesados para multiplicar su rendimiento.

Igualmente hay inversiones significativas en la producción de acero y cemento, que permitan respaldar el proceso inversionista. Estamos haciendo inversiones importantes en el ferrocarril, con el arribo de los primeros coches para la transportación de pasajeros. A esto se le suma que a inicios de año arribaron las Gacelas para el transporte público. Todo ello demuestra que hay un grupo de inversiones para mejorar los servicios de cara a la población.

Existe una estabilidad hoy en el alimento animal como la soya. Se recupera la presencia del aceite, así como el pollo, aunque todavía no de manera estable. Prevemos que el segundo semestre sea mucho mejor en niveles de actividad y recuperación de algunos de estos productos; y reconocemos que en medio de las restricciones que nos imponen las nuevas medidas del gobierno norteamericano, nuestra economía pequeña y asediada, muestra signos de vitalidad.

—¿Cómo crecer en exportaciones? ¿Cuáles son las potencialidades en este sentido?

En las visitas realizadas por el Consejo de Ministros a los territorios nos percatamos que hay productos que antes se exportaban y que ahora no se hace. En algunos casos hemos retrocedido en cuanto a la diversificación de las exportaciones, quizás nos hemos acostumbrado a los productos más tradicionales como la azúcar, el níquel, el tabaco y el ron.

El propio Presidente ha dicho que hay que mirar hacia lo interno y ver que se puede exportar, aunque hacerlo es difícil porque hay que ser competitivo, estudiar los mercados. Debemos mirar a la base para incrementar gradualmente estas oportunidades. No importa si es un contenedor hoy o dos toneladas, lo relevante es crear la sinergia.

Estamos planteando, además, que los dólares productos de la exportación se queden en los productores con el objetivo que puedan re-aprovisionarse y mantener los ritmos de exportación.

Aunque algunos de esos productos tengan gran demanda en el mercado interno, debemos exportar para poder recuperar los dólares. No todo se puede vender en el mercado interno, aunque haya demanda, porque hay que recuperar la inversión en divisa.

— Un usuario del sitio, comentó: “Debemos aprender a pasar de pretender “dirigir” la economía a conducir la economía, como en todas partes del mundo, de lo contrario, corremos el gran riesgo que todo sea una vez más un ejercicio que termine cuando entre por la puerta del MEP. ¿Existen las garantías para que la participación de los trabajadores en la elaboración del plan sea efectiva? ¿Dominan los trabajadores y directivos las variables para hacer sus planes cumplibles y reales?

Debemos aclarar que la participación de los trabajadores en el análisis y en la discusión del plan no es nueva. Nosotros lo que estamos tratando es de hacer algunas modificaciones en la forma en que se realiza.

El plan de la economía tiene fases. Estamos ahora en el primer momento de elaboración del Plan de la economía para 2020. Normalmente en este momento ya disponíamos de determinadas directivas y enmarcamientos que le daba a le empresa cierto límites en cuanto a su plan de importaciones, inversiones a realizar y eso confina el ejercicio creativo de discusión del plan en función de alcanzar los objetivos.

No estamos diciendo que el plan se hace sin directivas, pues estas ya están claras: exportar más, importar menos sin que la economía se reduzca y hacer las inversiones necesarias para alcanzar el desarrollo.

Lo que queremos es que los colectivos laborales, junto a sus directivos y cuadros, propongan cómo podemos aportar más sin que a la reunión llegue un enmarcamiento. Después cuando entre por la puerta del MEP habrá que hacer un ejercicio de consolidación de esa información a partir de los balances macroeconómicos y establecer prioridades. Decimos, construyamos el plan en colectivo. No se abandona la planificación centralizada, ni que el plan que se discuta ahora es el que se aprobará, pero lo que si se logrará es que se discuta el plan más abiertamente.

Nos parece que es un paso audaz, en el sentido de buscar mecanismos de participación más activa, real y no formal de nuestros trabajadores en el diseño del plan de la economía.

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