MIS IMPRESIONES SOBRE EL LIBRO CUADERNO AMARILLO” de Salvador Pániker LITERATURA RANDOM HOUSE (2015) – ISBN: 978-84-397-3134-4

SINOPSIS

Mezclando la anécdota con la categoría, las vivencias más íntimas con la crónica personal y social, Salvador Pániker expone en las páginas de este primer volumen de sus diarios, que abarcan los años 1993 y 1994, una nueva visión del mundo y de la vida, de la religión y el amor, de la ciencia y el arte, de la moral, la literatura, la política, la música; de la sexualidad y las relaciones entre hombre y mujer; del oficio de escribir; de la Inter fecundación entre Oriente y Occidente.

En un momento dado, aparece en el texto una historia de amor (que enlaza con el final de otra) que el autor va desarrollando de manera detallada e intimista, conduciendo hasta el límite la confesión y la autocrítica.

Con un estilo brillante, vivaz y sincopado, este libro compendia la filosofía de su autor, ofreciendo una verdadera paideia, una enseñanza fascinante sobre el arte de vivir, un testimonio personalísimo, a la vez que ameno y profundo, que carece de precedentes en nuestra tradición memorialista

MIS IMPRESIONES

Cuaderno amarillo, fue uno de los primeros libros que tuve el placer de leer de Salvador Pániker, pero confieso que leí “a salto de mata” y en una época que no hacía habitualmente MIS IMPRESIONES de lo leído… por eso quise volver a leerme este libro de Pániker, pero ahora ya con toda la mesura y detalle que sus páginas merecen, dejándolas “rayadas” de mis subrayados y notas, como es mi costumbre. Porque no hay nada más placentero, que disfrutar de un buen libro, interactuando con él, dejándole saber los momentos, frases o expresiones que nos han impactado, que nos han hecho meditar o reflexionar, y que a la vez nos sirven de marcas o señales para cuando hacemos esta especie de resumen que denominamos MIS IMPRESIONES.

Están condensadas en estas páginas la vivencias del autor de los años 1993 y 1994, con sus principales tumbos de esos años, que comienza con señales de su fertilidad mítica de la ciencia adentrándose “en lo que Albert Einstein consumió los últimos años de su vida persiguiendo la teoría que unificara mecánica cuántica con relatividad general: era su Santo Grial”. Si Albert Einstein solía decir que lo más incomprensible del universo era que fuese comprendido, el autor contrapone lo que Steven Weinberg estableció como una oportuna corrección: “cuanto más comprensible parece el universo, tanto más sin sentido resulta también”. Y reafirma el autor: “Sin sentido, estimulante, extraño, mágico. Sucede que todo es improbable.” Para apoyarse con esta aseveración: “Como si dijéramos: también en el vacío también hay energía – una metáfora muy budista -. Hay energía en cada efímero y eterno presente, donde todo nace y muere.”

La hermenéutica de Pániker, que algunos admiran, es compleja más que comprensible, contradiciendo el significado en sí de la palabra, que es “tratar de alcanzar a comprender al autor mejor de lo que él mismo alcanzaba a comprenderse”. Donde Pániker es comprensible y nada contradictorio, aunque a veces lo parezca es cuando entra en el campo místico, religioso, esotérico y orientalista. Le sale la esencia de sí mismo, con relativa facilidad. Él dice “que la mística – tal como yo la entiendo (subraya)- se siente casi más a gusto con el ateísmo que con la religión; que la mística podría incluso definirse como la “no necesidad” de religión. Párrafo más adelante precisa: “El zen, por ejemplo, es una experiencia no verbal, una experiencia que no se deja institucionalizar”.

El autor nos acerca a su lado más humano, cuando habla y relata con sumo cuidado y velos de ocultamiento, hechos con su hija, a quien clasifica como “un animalillo hipersensible y nada intelectualizado: en vez de pensar actúa, y actúa – tantas veces autodestructivamente. Los ojos tristes e inocentes de mi apaleada hija. ¿Cómo podría ser duro con ella?”. Subraya más adelante: Resulta notable, casi intrigante, lo mucho que me alcanza el sufrimiento de mi hija. Sufre ella, sufro yo. Aunque luego, automáticamente, levanto las mínimas defensas”. Total coincidencia, con su sentir de padre.

Cuando entra en temas del arte, se adentra con fuerza y dice: “Todo arte es trascendente en la medida que consigue aproximarse a lo real. Todo arte es peligroso o, si se prefiere, sacrificial. En la historia del pensamiento occidental, ya desde Winckelman y Herder, el arte deja de entenderse como copia de la naturaleza y pasa a ser creador de realidad. El artista/visionario hace posible una cierta experiencia de lo inaccesible.” Y concluye el párrafo con una sentencia: “El arte ha sido siempre sagrado, ambivalente: ha provocado fascinación y temor”. Recorre en estas páginas de su dietario sobre arte, muchas de las tendencias, conceptos y filosofías vinculadas al arte, y concluye estas anotaciones diciendo: “En arte se da siempre una oscilación, incluso una indecisión, entre el juego y lo real. El arte – cuando es arte – es simbolismo, pero también realidad. Es simbolismo de la aventura humana; es realidad aunque no sepa cual realidad. […] No es que el arte haya perdido el sentido de la trascendencia, porque el arte siempre es trascendencia, lo que ocurre es que hay poco arte. Siempre ha habido poco arte”.

Un proverbio inglés, llena casi por completo un día de este libro-dietario o dietario-libro: “Si consientes que un problema te deprima, lo habrás convertido en dos problemas”.

Pániker dice del libro de Barbara Thiering “Jesús The Man”: “Jesús, según la autora, fue el líder de una facción radical de los sacerdotes esenios; contrajo matrimonio con María Magdalena, tuvo hijos, se divorció; no murió en la cruz: le reavivaron y sobrevivió hasta los setenta años”. Thiering basa su teoría en los Manuscritos del Mar Muerto. No voy a publicar este libro. La idea de que Jesús sobreviviese a la Crucifixión es la que más me disgusta. La autora explica que Jesús volvió a estar entre los suyos e incluso, que fue a Roma. Pero esa supervivencia de Jesús, silenciada por todos, se compagina mal con el resto de la historia. […] Un Jesús anciano y escondido, muriendo de pura decrepitud, se aviene mal con el prodigio cristiano.

La crucifixión fue un impacto brutal, precisa, lo que desencadenó la posterior transmutación doctrinal de un mesías judío fracasado en un mesías celestial universal. “Fue un fracaso absoluto y una humillación total, precisa párrafos más abajo. ¿Dónde queda el esperado Reino? Ahí es donde empieza a fraguarse la gran alquimia postpascual. El Reino será espiritual y no se realizara hasta el final de los tiempos. El invento le corresponde básicamente a san Pablo, puntualiza. […] así se inventó la Iglesia, una institución que se iría apropiando de multitud de corrientes: escrituras judías, categorías griegas, moral estoica, instituciones romanas, misterios helenísticos… Un melting pot muy eficaz, finalmente orientado hacia el poder. Una iglesia, concluye, que tiene ya poco que ver con Jesús”.

Páginas de puntualizaciones y reflexiones sobre este importante y espinoso tema, que salteadas de importantes sentencias, que recogen mis subrayados y comparto en estas notas: “Haced el bien sin esperanza de remuneración” “Yo no miento porque no busco mi propia gloria; el que busca su propia gloria miente”. Remarca los puntos coincidentes de la doctrina de Jesús con la mística oriental, y precisa que pasajes parecidos pueden encontrarse en la Bhagavad-Gita o con conceptos budistas de vaciarse de sí mismo, con el precepto anterior cristianos de “negarse a uno mismo”.

Pániker dice: Lo que se comprende menos es por qué, si le condenaron los judíos, le ejecutaron los romanos. Solo entendible, en base a la hipótesis defendida por algunos, de un Jesús guerrillero y revolucionario. Una hipótesis poco descabellada. Creían los zelotes1 y el propio Jesús en el leitmotiv de la época: La inminencia del Reino de Dios. “Es obvio que al esperar el fin próximo del mundo, Jesús se equivocó… como se equivocaron antes otros profetas”, escribe Rudolf Bultmann2. Del Jesús histórico, del que existen múltiples relatos, nos ha quedado un mito y sus enseñanzas.

De ese mito del cristianismo, dice el autor, “tuvo que competir con otras religiones de misterios donde las vírgenes parían dioses y los Héroes subían al cielo. Hay mitos que se repiten. También Buda alimentó a quinientas personas con una torta, pronuncio un “sermón de la montaña” y tuvo discípulos. El agua transformada en vino figura en la mitología de Dionisio. El episodio de la resurrección del hijo de una viuda, dice el autor, lo encontramos casi literalmente, en la resurrección operada por Apolonio de Tiana a las puertas de Roma. Y eso por no hablar, precisa, de las conocidas semejanzas entre el mito de Jesús y los mitos, muy anteriores de Horus, Mitra o Krishna.

En cuanto a las enseñanzas, el autor, puntualiza: “Para mí, lo principal es la actitud, la rebeldía, la tenacidad, la honestidad de la actitud, […] de un hombre inusitadamente honrado, antítesis del hipócrita”.

(1) Los zelotes o zelotas fueron un movimiento político-nacionalista. Fueron la facción más violenta del judaísmo de su época, cuando se enfrentaron frecuentemente a otras facciones como los fariseos o saduceos, a quienes acusaban de tener “celo por el dinero”. El vocablo zelota ha pasado a ser sinónimo en varios idiomas de intransigencia o radicalismo militan

(2) Rudolf Karl Bultmann (20 de agosto de 1884 – 30 de julio de 1976) fue un teólogo protestante alemán. El autor más importante de la última etapa de la denominada «antigua búsqueda del Jesús histórico».

Puntualiza en párrafos siguientes: “En cierta ocasión me preguntaron – creo que fueron los de la revista El Ciervo – cuáles eran los fragmentos del Evangelio que despertaban en mi alguna resonancia. Contesté que, en general, todos los que presentan al Jesús místico, anti violento y compasivo, el Jesús que dice “no juzguéis y no seréis juzgados”, el que enseña que no hay que preocuparse por el día de mañana, el que no condena a la mujer adúltera, el de las bienaventuranzas, el que sufre con sus semejantes, en fin, el que sustituye el temor por el amor, es decir, por la libertad. No sabemos hasta qué punto ese Jesús místico y orientalizante, solidario y anticlerical, fue el verdadero Jesús histórico”. Y agrega: “Un personaje […] cuyo legado nos sigue pareciendo admirable”.

Y concluye esta incursión sobre “la practica cristiana y la litúrgica católica”, en la Semana de Pasión de ese 1993, expresando: “[…] el cristianismo es, ante todo, un conjunto de mitos y de símbolos; pero unos mitos y unos símbolos, hélas3, casi inservibles de tan desgastados como están. Salvando la figura de Jesús – tan atractiva y original, “el hombre que sufre con sus semejantes”, una innovación religiosa de mucho calibre -, todo lo demás, incluyendo las sucesivas doctrinas conciliarías, me pareció que era una simbología seca y escolástica… […] Desde entonces he seguido siendo un homo religiosus, pero sin creer literalmente en nada”.

Recuerda el autor los experimentos de Adelbert Ames4 que demuestran que incluso en el campo sensible de la visión, prevalece el concepto: no creemos lo que vemos sino que vemos lo que creemos. Y precisa, “toda fe – en Dios, en una Causa, en Uno Mismo- genera energía. Toda fe remite a una trascendencia. […] toda fe se relaciona con un cierto sentido de los real…[…] Toda fe – con o sin creencias- es energía, empuje vital.” Ejemplifica con su experiencia cuando dejo de fumar en 1962, y precisa: “Mi fe era, mi querer tener fe”.

Buenos y abundantes ejemplos en un recorrido de las diferentes filosofías y creencias orientales, de las que Pániker es conocedor y practicante, pero que subrayo las que hace mención del budismo zen, por ser de mi interés particular. Por ser básicamente una experiencia clarificadora, pues el zen apunta a liberar la mente de la confusión habitual que conduce a identificar las palabras y los conceptos con la realidad misma. Y termino con esta frase de Lao-tse: “Los que saben no hablan y los que hablan no saben”.

Pániker reconoce “que escribir es un juego” y afirma: “Uno escribe y hace que funcione el intelecto, y esto no me aleja lo más mínimo de la iluminación y lucidez”, me identifico con él en esta y en muchas otras afirmaciones.

Es cierto que la vida, en general, y en especial en esta etapa de la jubilación, se nos va en cuestiones de intendencia menor, vigilar las cosas de la cotidianidad, anotar algunas ideas y poco más, por eso “escribir y leer, leer y escribir” se convierten en el motor de ese “par de fuerzas” que nos hacen comprender de su imperiosa necesidad, para subsistir. Y aunque me afianzo en conceptos orientalistas del “Solo tienes que pensar en este día y en esta hora, solo existe este día y esta hora”, el escribir/leer es fuente inagotable de energía en mí.

(3) Hace referencia al vocablo francés, que significa – más o menos – lamentablemen

(4) Una habitación de Ames es una habitación distorsionada que se usa para crear una ilusión óptica. Fue inventada por el oftalmólogo estadounidense Adelbert Ames, J En 1946 basado en el concepto de Hermann Helmholtz.

En este libro Pániker recalca pensamientos de siempre sobre el “fundamentalismo monoteísta” que él considera “es el responsable de toda la intolerancia fanática que ha emponzoñado el mundo”. Afirma párrafos más adelante: “Es hora de proclamar que la mayoría de los gurús y de los santos son personas profundamente neuróticas que arrastran consigo sus conflictos mal resueltos, lo cual no obsta para que, al mismo tiempo, puedan mantener incólume una dimensión de lucidez y sabiduría”.

Afirma con rotundidad en unos de los días de este dietario: “Sí, el enemigo es absolutizar, el enemigo es la Iglesia y sus verdades eternas, el islam, el monoteísmo, el Partido Único, los valores absolutos, el culto al Uno. (Incluso el hinduismo politeísta y tolerantes, cuando se hace fanático y fundamentalista – como ocurre hoy en algunos lugares de India – reduce el panteón de los dioses a uno solo: Rama). El caso es que cuando uno comienza a absolutizar entra en el camino de los desvaríos: la Patria, la Revolución, la Historia, la Verdad, el Partido. En cuanto comienzan las palabras con mayúsculas, comienzan los crímenes”. Y subraya: “la intolerancia no es fácil de erradicar. La intolerancia habita en el interior de cada ciudadano, por demócrata que se declare”.

“Lo que más importa, añade, son las actitudes antropológicas. Se puede defender el pacifismo con mucha violencia. Se puede ser católico fanático y católico pluralista, […] puede haber supuestos defensores de la democracia que tengan un talante autoritario e intransigente”.

Es interesante la reflexión y análisis que hace Pániker sobre el castellano y el catalán… “El castellano, dice, es una lengua viva, estimulante, hermosa” … “Comparado con el castellano el catalán es una lengua recoleta y menestral, también poética, sin pizca de arrogancia, como cohibida y a la vez telúrica. […] El catalán es economicista, dice en una entrevista.”

Me gustó la inserción de sus reflexiones sobre el pijo o la pija, ese estereotipado personaje de la sociedad española, que como el autor describe: “Quiero decir que el pijo se caracteriza por una delimitación lingüística, el tono y el timbre que es la contrapartida de un cierto impertinente candor, que no está reñido con la picardía: la insolencia de sentirse depositario de unos ciertos derechos innatos. […] El pijo y la pija, pisa con notable firmeza su limitado territorio mental/lingüístico, y se asombra delicadamente con lo ajeno. Y ajeno es casi todo; casi todo cae fuera del recinto a la vez gracioso y necio de la pijeria”. Y concluye, “Ser pijo exige una cierta limitación intelectual, que la otra faz de un cierto aplomo”.

Sus incursiones sobre las filosofías orientales me son de especial interés, y dentro de ellas las que hace del taoísmo. Dice al respecto: “En su día, el taoísmo fue precisamente un “arte de navegar”. Un arte y no un conjunto de reglas abstractas y morales. Chuang-tse5 criticaba las normas morales del confucianismo – virtudes como la “humanidad” o la “rectitud”- por considerarlas categorías artificiales, puras ideas rígidas sin relación con la realidad vivida.

(5) Zhuangzi, Chuang Tzu o Chuang Tse, literalmente «Maestro Zhuang» fue un filósofo de la antigua China que vivió alrededor del siglo IV a. C. durante el período de los Reinos combatientes, y que corresponde a la cumbre del pensamiento filosófico chino de las Cien escuelas del pensamiento.

El taoísmo6 propuso el wu-wei (“la no acción” o acción sin intención), que combina la actividad con la relajación, la exploración en el tao, la acción apropiada que surge por si misma, el esfuerzo sin esfuerzo. […] “El tao es aquello de lo que uno no puede desviarse”. El taoísmo tiene que ver con el arte de acertar, no con la obediencia a una ley”. […] “Tao de la acción creativa. Cultura de la creatividad”. Y puntualiza párrafos más adelante: “La verificación de la magia – de la fe – la tiene que realizar cada cual a su manera, por sí mismo, desde sí mismo, para sí mismo. Y ahí, lo que es válido para mí no tiene por qué serlo para el vecino”.

“Vivir espontáneamente, sin tratar de ser espontáneos”.

Yo he incorporado a mis sentencias, junto a la “cada cual hace su propio paracaídas” y otras, esta que Pániker me regala en una de las páginas de su libro: “No hay naipes buenos ni malos, solo maneras de jugarlos”.

Una de sus páginas del dietario las dedica a analizar los problemas de la ecología, en base a una ponencia “La ecología como paradigma” que dio sobre el tema en Begur (Costa Brava) junto a Ramon Folch, Biólogo y Consultor de la UNESCO, el naturalista Martí Boada y Elena Fuster de Greenpeace. Enfatiza en sus palabras de que la humanidad cobra conciencia desde 1972, fecha en que tiene lugar en Estocolmo el Primer Concilio Ecológico, que sus tres grandes problemas, son: 1) el aumento de población, 2) la limitación de los recursos y 3) la contaminación. Estas son las bases de lo que después en 1987 hizo nacer el famoso “Raport Bruntland” base del Desarrollo Sostenible y de la Conferencia de Rio de la ONU en 1992. Detalla, desarrolla su idea, que podríamos interpretar que logra su alcance máximo en: “Pensar globalmente, actuar localmente”. En otro párrafo en carta a su hermano, enfatiza “el paradigma ecológico y lo nefasto del modelo consumista despilfarrador”.

Hace de nuevo mención a pensamientos de la doctrina taoísta (quietud creativa), “La mejor manera de mejorar el mundo es no esforzándose por mejorarlo” … “Procura estarte quieto/hasta que la acción apropiada surja por sí misma”7 El autor, ya en “Diario de Otoño”8 vuelve a hacer uso de este mensaje: “La espontaneidad tampoco surge espontáneamente (…), la espontaneidad emerge tras una previa labor de drenaje y ascetismo. Despeje y liberación. el esfuerzo que precede a la gracia. (…)

Entre sus temas de análisis, en varios puntos de este dietario, lo es “el tiempo”. “La gente respetable, dice, recomienda “no perder el tiempo” y Benjamín Franklin sentencia que “Time is money”. Y se pregunta: ¿Quién realmente percibe el tiempo? La sorprendente verdad es que así como los ojos perciben la luz, no existe ningún órgano que perciba el tiempo. Por otra parte, señala, en las ecuaciones fundamentales de la física cuántica no hay tiempo. Para un meditador zen, no hay tiempo. Para alguien plenamente absorbido en un trabajo que le guste, no hay tiempo. Luego, el tiempo es el índice de algún tipo de desajuste. Einstein dijo “Para nosotros, físicos convencidos, la distinción entre pasado, presente y futuro es solo una ilusión”.

(6) El taoísmo o daoísmo (enseñanza del camino) es una tradición filosófica y religiosa de origen chino la cual enfatiza vivir en armonía con el tao.

(7) Tao-te-king, cap. 15

(8) Salvador Pániker, fragmento del día 24 de enero de 1997-«Diario de otoño«

Señala: “Haber asistido ya a multitud de ciclos, económicos, vegetales y astronómicos, apogeos y decrepitudes, juventud, madurez y envejecimiento de tantas personas, promesas e incumplimientos, afirmaciones y desmentidos… todo ese vendaval de relativismo y oxidación que trae el tiempo”.

¿Qué es lo que falla en Sudamérica? Se pregunta e inmediatamente afirma: “Evidentemente, falla el caldo de cultivo. Pero el caldo de cultivo no se arregla con soflamas cristiano/marxistas”. Mejor es preguntarse porque en tantos países del sur el Estado es corrupto, las empresas públicas improductivas y las economías parasitarias.

Los seres humanos se dividen en dos clases, dice: “los que venden algo y los que no venden nada; los que trepan y los que están libres; los que predican y los que viven” … ¿Cuántas civilizaciones hay?, se pregunta para responder a renglón seguido: Las principales son: occidental, confuciana, japonesa, hindú, eslavo-ortodoxa, latinoamericana, africana e islámica. ¿Qué entender por civilización? “El ente cultural más amplio con el que puede identificarse a una persona”.

Comienza el 1994 de su dietario con apuntes de un artículo suyo sobre “Democracia y Derechos Humanos”, en el que subraya: “Democracia definida, no solo en términos de participación sino de limitación del poder del Estado y no solo del poder del Estado, que es un tema muy conocido, sino de los nuevos poderes globales”.

El amor como fenómeno de proyección positiva, lo analiza en un extenso párrafo, en que precisa cómo funcionan las llamadas “proyecciones positivas”. Uno proyecta en el otro cualidades, virtudes o talentos que el otro no posee. A partir del momento en que uno se queda enganchado de una cualidad positiva de otra persona existe una tendencia a proyectar sobre ella otras muchas cualidades positivas inexistentes…

Para la tradición oriental, dice, lo que aquí llamamos pecado es ignorancia, avidya

Pániker llena su dietario de pinceladas diversas, como estas de corte sociopolítico, al afirmar: “Hoy la economía está fragmentada, y el sector de servicios tiene ya poco que ver con el tipo de sociedad industrial que generó el movimiento sindical. […] Hoy todo es montaje político artificial. […] Por otra parte, los sindicatos tampoco alcanzan ya a representar a la nueva clase de los miserables, los de la marginación total, los que carecen completamente de voz”. O cuando dice rotundamente: “No hay justicia sin una cierta libertad, no hay libertad sin una cierta justicia”.

Cuando habla del president Pujol9 lo hace como si meditara las palabras. Pujol es un político pedagogo, estudió en un colegio alemán, “pero el valor supremo no es la nación, sino la persona”. Cuando joven habían coincidido e incluso algún enfrentamiento, y lo retrata como: “colérico, impaciente, rápido de mente, ambicioso, inteligente, insoportable”.

(9) Jordi Pujol i Soley es un político español de ideología nacionalista catalana.

Pujol es el prototipo catalán – “Procedo de las clases medias”, suele decir – y en ello reside su fuerza. En ello, afirma y en su portentosa vitalidad. Y en haber sabido llevar a “convergencia” al nacionalismo y moderación o séase, centrismo. […] El caso es que durante años su credibilidad ha sido alta: la gente se daba cuenta de que era un hombre que creía en lo que predicaba. Pero Pujol es también un político solitario, alguien que – a pesar de pasarse la vida saludando a todo quisque – da la impresión de estar bastante encerrado en sí mismo. Por otra parte, dice, “el poder vuelve a las personas un poco locas”.

“Haced el bien sin esperanza de remuneración”, predicaba Jesús (Lc. 6,35) El maestro Eckart recomendaba el “puro desasimiento”, San Juan de la Cruz decía que no hay que “pedir nada de nada”, y Albert Camus hablaba de “vivir con la divina disponibilidad del condenado a muerte”. El tao, deja en libertad al instinto en un marco de desprendimiento. En esa línea de razonamiento habla de “Soldar la fisura cuerpo-mente”. Recordemos, dice, el libro de Herrigel sobre el zen y el arte del tiro al blanco: “hay que disciplinarse hasta conseguir aquel estado en que la acción se hace espontánea…” Tang Lin Chi: “En el budismo no hay lugar para el esfuerzo. Compórtate con naturalidad y sin hacer nada en especial. Come tu comida, defeca, orina y, cuando estés cansado, acuéstate. Los ignorantes se reirán, los sabios comprenderán” … Me hizo recordar una de las enseñanzas obtenida en un retiro espiritual orientalista, que establecía la máxima “sigue las ordenes de tu cuerpo” … Hay que darle al cuerpo, lo que el cuerpo pide”.

Recuperar el cuerpo, desdramatizar la muerte

Pániker deambula por los diferentes senderos de la vida en su dietario, y nos va dejando sus frases, pensamientos y conceptos insertados en una u otra página, con la sensación de que algo faltaba, o el sabor de boca de que me hubiera gustado más… pero esa es la tónica de esta forma de escribir, que por otro lado, no es solo de él, y siempre hay un público cautivo a este encanto de los relatos cortos.

Relata que “sus hijas solían decir que “no hay hombres”: la mayoría, subraya, son caricaturas, ficciones cargadas de defensas, roles actuantes, trepadores, vendedores, títeres. […] Y desgraciadamente, también abundan las mujeres masculinizadas, mujeres abstractas y patológicamente agresivas. […] Hasta hace relativamente poco, la dominación masculina ha supuesto para las mujeres una innecesaria y triste alternativa: o sometimiento al varón o imitación al varón”. Una extensa reflexión que apunta a que “las diferencias biológicas eran relevantes en sociedades agrarias, mucho menos en sociedades electrónicas… […] El genuino feminismo debería apuntar, simultáneamente, a la liberación de la mujer y del hombre”

Dos sentencias, extraídas de sus páginas:

  • Es un extraño lujo tener ya bastantes años; lujo por la citada experiencia acumulada; extraño porque es el fina
  • Al llegar a cierta edad procede recuperar la libertad de la infancia y si algo no sale bien, qué más da.

A viajar le dedica Pániker algunas de sus últimas páginas, y dice: “Existen muchas maneras de viajar y no enterarse, o de enterarse a medias”. Rememora sus viajes a Francia, y destaca sus virtudes. Recuerda la frase de Manuel Vincent: “todo es literario en Francia” y apostilla “según se mire”. Cada país tiene su mecanismo de defensa nacional, afirma. En Italia es el teatro, la gesticulación, la ópera; Francia, ese peculiar toque literario, por debajo del cual asoma un socarrón escepticismo. De Gaulle decía, subraya, “resulta difícil gobernar un país con 265 variedades de queso”. Precisa: “viajar solo cobra sentido si consigo incorporar lo que veo y percibo a un cierto metabolismo psíquico”. Y analiza diferentes percepciones de la arquitectura y la estética de los pueblos. Se pregunta “¿Qué sentido tiene la mezquita de Córdoba sin el islam? ¿Notre-Dame de Paris sin la cristiandad? Notre-Dame kilómetro cero de todas las carreteras de Francia, aparece como el milagro que realmente es: la cristiandad medieval, la fe anónima, ni siquiera exasperada, de unos hombres y mujeres que morían pronto.

Una óptica diferente o no tan diferente de las obras de Gaudí, cuando dice: “nunca dormiría en uno de esos apartamentos que hay en la Pedrera de Gaudí. Me quedaría literalmente mareado con tanta curva. Gaudí, tan admirado por Dalí y los surrealistas, era un artesano obsesionado con los simbolismos vegetales. […] ¿La Sagrada Familia? Es un imponente bofetón, un tanteo delirante, un lujo para solaz de japoneses y una de las obras menos conseguidas de su autor; en todo caso, con su gusto recargado y su retórica neogótica”.

En esa misma línea de viajes, y dice: “La primera vez que estuve en Roma sentí una especie de vergüenza, pensé que la exhibición de tanta ruina era impúdica. Aquellas cicatrices históricas que asomaban entre el asfalto producían malestar, casi náusea”. Y de Nueva York, dice: “La llegada a NY sobrecoge. Habías estado ya aquí a través del cine, pero el impacto es formidable. La superposición de rascacielos acorta las perspectivas, el espacio se hace plano. Con el Guggenheim Museum de Frank Lloyd Wright me ocurre lo que con Gaudí. La desazón, casi fastidio. Me reconforta, en cambio el prodigio geométrico del Seagram Building10 de Mies van der Rohe, con su bronce y su cristal oscuro”. Bueno para gusto se han hecho colores… mis opiniones no coinciden con las de Pániker, pero en estas apreciaciones menos. “Todo incide sobre todo”, lo dice el propio Pániker, y pequeños estímulos pueden generar grandes consecuencias. Y precisa: “Habría que combinar estéticas sociológicas, etnológicas, semiológicas, y aun así seguirían estando oscuros vericuetos del arte como fenómeno de comunicación social”.

Cuando regresa de cada viaje confiesa que “me alcanzan la fatiga y la resaca, sobre un fondo de serenidad alborozada. Ahora toca repensar algunas cosas… […] Ya he dicho que si no metabolizo lo vivido por escrito es como si no lo hubiera vivido”, que subrayo, por ocurrirme a mí, al igual que a él, cada vez que regreso de uno de mis viajes, o termino de leer un libro o ver un espectáculo que me trasciende. Por eso hago estas MIS IMPRESIONES.

(10) El Seagram Building, ubicado en el 375 de Park Avenue, es una moderna torre de oficinas proyectada por el arquitecto alemán Ludwig Mies van der Rohe, en colaboración con Philip Johnson. Es la sede central de la corporación Seagram, fundada por un contrabandista enriquecido por la venta de alcohol durante la Ley Seca.

De todos los libros leído de Pániker saco enseñanzas, asimilo sus expresiones más significativas a través de mis subrayados en cada capítulo, parte o sección de estos dietarios maravillosos llenos de semblanzas, referencias y reflexiones que dejan un poso de enseñanzas y conocimientos para cuidar con esmero. Bien de temas puramente filosóficos, históricos, religiosos, políticos, actuales o menos, pero TODOS de necesaria evocación.

España es el centro del análisis en cualquiera de esas aristas y de sus proyección. “…la partitocracia es funesta”, sentencia con fuerza para expresar: “conviene corregir los defectos de la partitocracia, si, pero sin dejarse arrastrar por utopías angélicas o demoniacas”. O cuando afirma: “España también era el franquismo, por mucho que el franquismo nos repugnase a algunos y la Transición había que hacerla entre todos”.

En muchas ocasiona tiene expresiones o referencias galdosianas. Decía Galdós que “por doquiera que el hombre vaya lleva consigo su novela”. Hay expresiones que trato de enmarcar en un cuadro de diálogo, por la gran coincidencia, como esta que sigue:

“Porque en ocasiones el juego es obvio; se trata de estar simpáticos y amenos, comedidos, en el limite de la espontaneidad”

Citando a Alfred Marshall, dice: “El capital más valioso es el que se invierte en seres humanos” y más adelanta remarca que “los títulos universitarios, igual que los productos farmacéuticos, deberían llevar fecha de caducidad”.

Todo lo que encontré en este Cuaderno Amarillo de Salvador Pániker, lo he tratado de sintetizar en estas algo extensas IMPRESIONES, pero créanme que no encontraba forma de dejar fuera algunas de las anotaciones y aunque he tenido por fuerza que dejar muchas, pero no quiero terminar además de recomendando su lectura, enriquecedora y aleccionadora, remarcando este concepto: “La vida, la calidad psicológica de la vida, depende mayormente de minúsculos sucesos”.

Jorge A. Capote Abreu Santander, 5 de agosto de 2020