Rionanansa

En la comarca Tudanca – Cabuérniga, al sur del partido judicial de San Vicente de la Barquera, se encuentra situado el municipio de Rionansa con una extensión de 118,7 km2 en los que se asienta una población de 1.215 habitantes.

Las excavaciones en las cuevas Riclones nos informan de la presencia humana en este antiguo valle desde tiempos prehistóricos y hay documentos, que datan del S. XIII como es el caso de «Ruinansa» y «Santa Juliana de Ríoseco» mencionados en el año 1.232. En la Baja edad Media este territorio caería bajo la esfera del poder señorial de los Manrique bajo la cual permanecería durante todo el Antiguo Régimen hasta el período constitucional del S. XIX.

En sus términos se conserva un gran patrimonio de cáracter arquitectónico del que destaca la existencia de numerosas torres medievales, como es el caso de las de Obeso, Cossío y Celis.

La principal festividad que en la actualidad se celebra en el ayuntamiento es la de San Miguel el 29 de Septiembre, fecha en la que tiene lugar una importante feria de ganado, en la que además se hacen tortas de maíz, «cebillas», «trovos», etc. celebrándose una romería en la que no faltan los bailes y danzas de picayos.

El ayuntamiento de Rionansa se divide en los siguientes núcleos poblacionales:

ARENAS: Localidad que, a 6,7 km de la capital y 190 m sobre el nivel del mar, cuenta con 9 habitantes.

LAS BÁRCENAS: Sus escasos habitantes, tan sólo 5, habitan un pequeño núcleo a 4 km de Puentenansa y 160 m de altitud.

CABROJO: Habitado por 30 personas, el núcleo dista 3 km de la capital municipal y presenta una altitud de 293 m sobre el nivel del mar. Destaca la torre de los Rubín de Celis, declarada BIC

.En Obeso, podemos admirar la torre conocida por el mismo nombre. Se haya en ruinas, aunque recientemente comenzó su reconstrucción. Se tra- ta de una fortaleza del siglo XIV, situada en lo alto de una loma y es sin duda la edificación más antigua del municipio. Es una potente construcción hecha de sillarejo y sillares en los esquinales, de cuatro pisos. Al parecer fue solar de los Rubín de Celis, uno de los linajes locales más importantes. Destacan sus ventanas ajimezadas y apuntadas, muy pequeñas y escasas, lo que certifica el caracter defensivo que tenía esta torre. La parte superior parece un añadido ya del siglo XVI realizado en mampostería.

CELIS: 211 personas viven en el núcleo al que su estado de conservación llevó en 1983 a ganar el Premio Nacional de Embellecimiento. De este pueblo procede el linaje del mismo nombre, con varios personajes destacados, la mayoría por la prosperidad de sus negocios tras su emigración a América.

Al igual que los otros pueblos del municipio de Rionansa, Celis es una localidad muy hermosa, con sus pequeñas casas populares y alguna que otra casona escudada. Interesante de ver en su iglesia de San Pedro ( construida durante el siglo XVIII ) es el estupendo sagrario del siglo XVII incluido en retablo barroco posterior.

También son interesantes y típicas las ermitas de San Roque ( siglo XVII ), la del Carmen, del mismo siglo, y sobre todo la de San Antonio ( siglo XVII, también ) con precioso pórtico, situación paisajística excepcional y retablo interesante.

En lo que respecta a la arquitectura civil, lo más destacado es la casona llamada «La Campona», y las típicas casas rústicas montañesas que están repartidas por todo el pueblo, formando un conjunto de gran belleza.

CELUCOS: Cuenta con una población de 73 habitantes. Dista 8 km de la capital municipal y presenta una altitud de 150 m. Resulta interesante el barrio de La Molina, pequeño núcleo instalado en torno a una fábrica de luz de 1911.

COSÍO: Núcleo con 214 habitantes, destaca por sus casonas señoriales del siglo XVIII, como la casa de La Panda, la casa – torre de los Cosío y La Casona. Se sitúa a 217 m sobre el nivel del mar.

Uno de los pueblos más hermosos del municipio es Cosío. Paseando por sus calles vemos casas nobles con los escudos de importantes linajes y otras más rústicas y humildes. Todas forman un hermoso conjunto del que ya quedó enamorado José María de Cossío, que tenía aquí la casona solariega de su apellido. Decía que era uno de los pueblos más hermosos de la zona y le recordaba en cierta forma a una «pequeña Santillana». La Torre o solar de los Cosío, es una casona noble, cuadrada, con tejado a cuatro aguas, y solana de balaustres torneados. Presenta un magnífico escudo barroco.

La iglesia es contemporánea de La Torre, techumbre de madera y ábside abovedado. En la nave, grandes pilares de piedra que soportan las armaduras. Callejas típicas, portaladas y escudos completan este noble rincón venido a menos con el paso del tiempo.

LA COTERA:  Localidad con 20 habitantes y situada a 3 km al sur de la capital del municipio. Tiene una altitud de 200 m sobre el nivel del mar.

LA HERRERÍA: Núcleo ubicado a 6,5 km de la capital municipal y a 120 m sobre el nivel del mar, cuenta con 10 habitantes.

OBESO: Habitado por 57 personas, el núcleo dista 3 km de la capital municipal y presenta una altitud de 293 m sobre el nivel del mar. Destaca la torre de los Rubín de Celis, declarada Bien de Interés Cultural.

En Obeso, podemos admirar la torre conocida por el mismo nombre. Se haya en ruinas, aunque recientemente comenzó su reconstrucción. Se trata de una fortaleza del siglo XIV, situada en lo alto de una loma y es sin duda la edificación más antigua del municipio.

Es una potente construcción hecha de sillarejo y sillares en los esquinales, de cuatro pisos. Al parecer fue solar de los Rubín de Celis, uno de los linajes locales más importantes. Destacan sus ventanas ajimezadas y apuntadas, muy pequeñas y escasas, lo que certifica el caracter defensivo que tenía esta torre. La parte superior parece un añadido ya del siglo XVI realizado en mampostería.

PEDREO: A 1,5 km de la capital municipal, Pedreo cuenta con 45 habitantes y está a 220 m. sobre el nivel del mar.

LOS PICAYOS: Con tan sólo 2 habitantes, se sitúa a 190 m sobre el nivel del mar y a una distancia de 9 km de Puentenansa.

PUENTENANSA: Capital del municipio que, con 187 habitantes y 200 m sobre el nivel del mar, debe su nombre, obviamente, al puente que atraviesa el núcleo en la zona central del pueblo. Dista 73 km de la capital regional.

Puente Nansa es la capital del municipio y la localidad que reúne el mayor número de servicios. Este municipio fue señorío de los duques de Aguilar. Hoy día, aún guarda cierto sabor popular la plaza del pueblo, con sus casas, balcones y cristaleras y el cercano puente sobre el Nansa. Todo ello forma un bello rincón curioso de visitar.

En Puente Nansa los caminos se cruzan y permiten al visitante tomar rumbos completamente dispares. Se puede ir hacia Liébana por el hermoso recorrido que atraviesa Lamasón y Peñarrubia, dirigirse hacia Tudanca y Polaciones remontando el Nansa, seguirle por Herrerías hasta su desembocadura en la ría de Tina Menor o internarse en el valle de Cabuérniga.

RICLONES: Muy próximo al pantano de Palombera, a 170 m de altitud, se encuentra este núcleo que cuenta con 104 habitantes. Destaca la ermita escudada de San Antonio.

En Riclones podemos observar una interesante ermita o capilla con magnífico escudo barroco y uno de los pocos hórreos que quedan en Cantabria.

RIOSECO: Localidad con 41 habitantes y situada a escasos 300 m de la capital del municipio, tiene una altitud de 213 m sobre el nivel del mar.

ROZADIO: Dista 4 km de la capital municipal. Presenta una altitud de 219 m sobre el nivel del mar. Cuenta con una población de hecho de 74 habitantes. Aquí se encuentra la central hidroeléctrica más importante de toda la cuenca, puesto que es la que articula el sistema.

SAN SEBASTIAN DE GARABANDAL: Con 131 habitantes, se sitúa a 8 km al sur de Puentenansa. Se hizo muy conocida a partir de los años sesenta como lugar de culto tras las apariciones de la Virgen a cuatro niñas de la localidad. Aún hoy siguen llegando peregrinos que, atraídos por la fe o la curiosidad se acercan al lugar. En la parte alta del pueblo se ha levantado un pequeño santuario y podemos leer los dos mensajes que dejó la Virgen a las niñas.

A parte de esto, el pueblo destaca por su arquitectura popular y también mantiene alguna casona escudada, destacando las de los Dosal, Lamadrid… Podemos ver numerosas decoraciones e inscripciones sobre dinteles de puertas y ventanas.

Sin duda se trata de una visita obligada, merece la pena darse una vuelta por las estrechas callejuelas que aún conservan ese ambiente rústico de los pueblos serranos de Cantabria.