

PIEDAD FILIAL
XIAO – 孝

Llevo algún tiempo publicando en el apartado de esta web “Envejecimiento y Edadismo” varias valoraciones sobre los problemas que afrontamos con nuestros mayores en España, y en general en muchos países. Combato con todas mis energías al edadismo instalado en la sociedad y sus graves consecuencias para la salud y deterioro de nuestros mayores, por eso he querido traer esta pincelada sobre el Xiao – piedad filial – de las milenarias filosofías orientales.
En el confucianismo, el budismo chino y la ética taoísta, la piedad filial (孝, Xiao) piedad filial, como principio confuciano, es un pilar de la ética de rol, que establece el comportamiento adecuado entre los miembros de la familia y, por extensión, entre los ciudadanos de una sociedad.
El Clásico de la piedad filial (Xiaojing), un texto confuciano que se atribuye al período de los Reinos Combatientes (475-221 a.C.) o a la dinastía Han temprana (206 a.C. – 220 d.C.), es la obra fundamental sobre este principio. En forma de diálogo entre Confucio y su discípulo Zengzi, el texto explora cómo la piedad filial no solo es esencial para la vida familiar, sino también para la construcción de una sociedad justa y ordenada. Para Confucio, el Xiao es la raíz de todas las virtudes y la base sobre la cual se edifica la moral y la estabilidad social. (https://www.jorgeacapote.com/confucianismo-ii/)
El caracter chino para Xiao (孝) combina dos componentes: el caracter lao (老, viejo) que se ubica sobre el caracter zi (子, hijo), simbolizando que la generación más joven debe sustentar a la más anciana. Este símbolo refleja no solo el deber de cuidar de los mayores, sino también la transmisión de valores y responsabilidades entre generaciones.
La piedad filial, en términos generales, incluye diversos aspectos del comportamiento humano que van más allá del hogar. Implica ser respetuoso, cuidar de los padres, actuar con buena conducta en todas las esferas de la vida para honrar a la familia y, mostrar amor, apoyo y cortesía. Algunos de los deberes más específicos que forman parte del Xiao incluyen:
- Proveer para los padres en su vejez.
- Asegurar herederos varones, que son esenciales para continuar el linaje y realizar los ritos ancestrales.
- Mantener la fraternidad entre hermanos para garantizar la armonía familiar.
- Ofrecer consejos sabios a los padres, incluso disuadirlos de actuar de manera injusta.
- Mostrar dolor por la enfermedad y muerte de los padres, además de cumplir con los rituales funerarios y realizar sacrificios en su memoria.
El Xiao es un principio ético que atraviesa diferentes tradiciones religiosas y filosóficas de China. Aunque el confucianismo es su principal fuente, también está presente en el budismo chino y el taoísmo, adaptándose a sus respectivos sistemas de creencias. Incluso en épocas de diversidad religiosa, la piedad filial ha sido una constante en la cultura china. El historiador Hugh D. R. Baker argumenta que el respeto a la familia es el único valor común que ha perdurado a lo largo de la historia china, uniendo a todas las clases sociales y tradiciones.
El Xiao ha sido el tema principal de muchas historias populares que se han transmitido a lo largo de los siglos. Una de las colecciones más conocidas es “Los veinticuatro casos de piedad filial”[1], que narra ejemplos de hijos e hijas que demostraron su devoción y respeto hacia sus padres en circunstancias extraordinarias. Estas historias han servido tanto como moralizante enseñanza para generaciones posteriores, como inspiración para seguir practicando el Xiao.
Para Confucio (551–479 a.C.), la piedad filial no es simplemente un acto ritual de respeto, sino una actitud interna de reconocimiento y agradecimiento hacia los padres por los sacrificios que hicieron al criar a sus hijos. En su visión, el Xiao no solo expresa respeto hacia los padres, sino que también establece un marco más amplio para la armonía social, puesto que el respeto dentro de la familia es un reflejo de cómo una persona debe comportarse en sociedad.
En sus enseñanzas, el Xiao está profundamente entrelazado con otras virtudes como rén[2] (benevolencia), yì (justicia o rectitud) y lǐ (decoro o etiqueta). Mientras algunos eruditos modernos sugieren que el Xiao es la raíz de la virtud del rén, otros creen que es una interacción entre estas virtudes lo que define el ideal confuciano.
El filósofo moderno Hu Shih (1891-1962) ha sostenido que la preeminencia del Xiao en el confucianismo fue una evolución que ocurrió con los confucianistas posteriores, más que un elemento central en las enseñanzas originales de Confucio. Según Hu Shih, el énfasis original de Confucio estaba en la virtud más general del rén, y solo más tarde, figuras como Zengzi y otros seguidores del confucianismo pusieron el Xiao en el centro del pensamiento confuciano, ampliando su influencia en la vida social y familiar.
El Xiao sigue siendo una de las virtudes más importantes y duraderas en la ética confuciana y en la cultura china en general. Más que un simple mandato de obediencia, el Xiao es una manifestación del respeto, la gratitud y la responsabilidad intergeneracional, que une el pasado, el presente y el futuro en la vida social china. Aunque algunos pensadores modernos han cuestionado su lugar dentro del pensamiento confuciano temprano, su influencia en la estructura familiar y social de las culturas de Asia oriental sigue siendo incuestionable.
Interpretemos e instauremos estas sabias enseñanzas en la educación de nuestros menores si queremos frenar las conductas sociales dañinas y degradantes hacia nuestros mayores y garantizar su respeto en el futuro.
JACA, Santander, noviembre 2024
Referencias:
Los veinticuatro ejemplos de piedad filial, también traducido como Los veinticuatro parangones de piedad filial, es un texto clásico confuciano sobre piedad filial escrito por Guo Jujing durante la dinastía Yuan (1260–1368).
[2] Rén implica una conducta de humanidad y bondad hacia aquellos cercanos; yì es el respeto y la justicia hacia aquellos que lo merecen, y lǐ abarca el comportamiento en conformidad con las normas sociales y las tradiciones.
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Author: jaca

