La experiencia del confinamiento ha sido muy diferente en cada uno de nosotros. Los proyectos han quedado, en ocasiones, aparcados, sin fecha. En otros casos han crecido, mutado, para adaptarse a la realidad a la que se enfrentan. Hoy conocemos el caso de dos autoras, Raquel Meyers y Araiz Mesanza, a las que estado de alarma ha encontrado en medio del desarrollo de las Residencias Irudika 2020, que engloban el paso por ciudades como Bilbao, Vitoria-Gasteiz y Angoulême.

Las Residencias Irudika 2020, organizadas por Euskal Irudigileak, se realizan con el patrocinio de AC/E y Fundación Vital, bajo el abrigo de Fundación Bilbaoarte, La Maison des Auteurs y la Cite BD d’Angoulême, y la colaboración con Gobierno Vasco, Diputación Foral de Araba y Ayto. de Vitoria Gasteiz dentro del proyecto Irudika.

En estos tiempos de desescalada conocemos sus proyectos: Raquel Meyers presenta su proyecto de animación Inattention, mientras que Ariaz reflexiona sobre la imagen del festival Irudika su proyecto de cómic Måfå. Con ellas conocemos sus proyectos y cómo han vivido la situación.

Si os parece vamos a conocer vuestros proyectos. Empezamos contigo Raquel. ¿Qué es Inattention?

Raquel: Inattention (desatención) es una animación realizada con teletexto que reflexiona sobre el estado de alarma provocado por el COVID-19. La tecnocracia ha permitido la intrusión del valor económico en la sensibilidad humana. Lo que nos espera es una versión tecno-medieval donde todo el conocimiento almacenado quedará reducido a un acceso premium o simplemente desaparecerá dejándonos la nube (the cloud) en ruinas. En esta nueva era de las tinieblas todo parece estar destinado al colapso y su legado se convertirá en una versión estetizada para la contemplación online.

 ¿Cómo nace la obra?

Raquel: Inattention nació el año 2019 como 6 páginas de teletexto para el proyecto “ORF TELETEXT trifft Kunst” del servicio de teletexto de la televisión pública austriaca ORF que se presentó en el festival de Ars Electronica de ese mismo año. Una reflexión sobre la crisis de la mediana edad en la era digital sobre la la falta de atención a todo lo que nos rodea, como algo que no va con nosotros. Inattention se llevó el premio del voto público de los usuarios de ORF y, actualmente, se puede ver en el servicio de teletexto de la televisión pública finlandesa, Teletext Art 2020, TART2020 @ MUTA + YLE Teletext a partir de la , página 820

La pieza cobra un protagonismo especial en los tiempos que nos han tocado vivir.

Raquel: La narrativa de la pieza empezó como una crítica la pasividad y el tedio que nos invadía en esta era digital de satisfacción inmediata. El estado de alarma provocó una catarsis en la pieza que fue acabada en confinamiento y sin wifi. Al tener un acceso limitado a internet a través de datos; el acceso a la información, familiares, amigos e incluso, al entretenimiento; provocó un giro en la narración que, utilizando la premisa de Le Guin «contar es escuchar», usa conversaciones telefónicas, mensajes y noticias online para narrar un instante que ha cambiado todas nuestras vidas.

Las residencias comienzan en Bilbao, donde empezáis a trabajar en Fundación Bilbaoarte. Allí desarrollas, Araiz, la imagen de la próxima edición de Irudika. ¿Cómo ha sido tu trabajo?.

Araiz:  Ha sido muy gratificante poder centrarme en un solo proyecto unos días y poder hacer lo que quisiera con total libertad. También tener en mente que era algo que iba a ver tanta gente, el estar trabajando en un espacio como Bilbaoarte y que Hooper iba a meter mano en el diseño, me ayudo a apretar más mis propias tuercas. Haciendo este cartel he llegado a sitios y maneras de trabajar que quiero seguir desarrollando en mis próximos trabajos, así que ha sido un proceso muy valioso para mí.

Desde 2016 vives en Oslo. En tu trabajo se traslada el amor a la naturaleza y su mitología, muy presentes en tu imagen para Irudika.

Araiz: Desde siempre la naturaleza ha sido una parte importante de mi vida y de mi obra también, pero el mudarme a Oslo ha marcado mucho mas mi trabajo y ahora la naturaleza en mis ilustraciones es una especie de reivindicación. Cuando nos mudamos aquí, vivíamos en una casa rodeada de bosque muy denso en el que puedes estar andando días y días sin cruzarte con nadie. Y eso junto con lo que conlleva mudarte a un país nuevo y todo la mitología que ya traía de casa más la que hay aquí, ha tenido un impacto muy grande en mí y en lo que quiero contar en mi obra.

Un mensaje muy evocador en estos tiempos de encierro.

Araiz: Creo que estos días ha quedado muy claro la importancia de la cultura en nuestras vidas. Y yo misma en mis ilustraciones busco ese escape de las cuatro paredes, creo que tiendo a crear una idealización de la naturaleza y una especie de juego realidad ficción con ese fin.

En 2011 cofundas Ediciones Armadillo, un colectivo formado por Irati Fernandez y Erling Knudsen donde trabajan con auto-publicación independiente y publican fanzines colaborativos de ilustración y cómic.

Araiz: La autoedición ha sido muy buena escuela para conocerme un poco más. Me ha ayudado a enfocarme en lo que quería contar cuando tengo libertad total para hacerlo. Y sobre todo es muy buena escuela para aprender a trabajar de un modo colectivo. Me encanta trabajar con Irati y Erling, aprendo mucho de ellos dos.

Precisamente tu proyecto para las Residencias, Måfå, te acerca la posibilidad de arrancar un proyecto de cómic de larga extensión. ¿Qué es  Måfå?

Araiz: Måfå es la digestion de mi primer años en Oslo. Y es lo que pretendo que sea mi primera novela grafica. Llevaba muchos años rumiando hacer una novela gráfica y hace dos años en otra residencia en Berlin, tuvo la posibilidad de acabar este guion. Måfå significa al azar en Noruego. Es una obra de ficción impregnada por la mitología escandinava que explora los efectos de la reubicación. Es una historia que nos introduce en un mundo donde el folclore y el surrealismo ejercen de vía para tratar el aislamiento y la depresión y cómo estos hunden a su protagonista en el fondo de un misterioso lago.

¿Cambia mucho el planteamiento a la hora de afrontar una novela gráfica frente a los fanzines que habías desarrollado hasta la fecha?

Araiz: Sí y no. Siempre que empiezo un proyecto nuevo, cualquiera que sea, me siento abrumada ante la inmensidad de terreno que tengo delante y haciendo una novela gráfica, por primera vez, el terreno se agranda todavia más. Pero creo que en este caso al tener muy claro lo que quiero contar, me ha ayudado a ver que al final daba un poco igual si hacia 12 paginas, 40 o 70, y aunque dude constantemente tengo muy claro a dónde quiero llegar.

¿Cómo se vive la ilustración y el cómic en Oslo?

Araiz: El panorama de la ilustración es un poco mas amplio pero el mundo del comic es bastante pequeño. En todo el pais hay muy poca población y eso se traslada al numero de autores y autoras que hay. Pero creo que hay un estilo bastante experimental y muy contundente en ilustración y en comic, que tiene mucha fuerza. Y esto ha tenido un gran impacto en mi propio trabajo.

Tu trabajo en las residencias se empleará para llevar a cabo la cartelería de Irudika. ¿Cómo lo has desarrollado?

Araiz: Como tuve la libertad total de hacer lo que quisiera pues fui a donde quería ir, a la naturaleza. Quería personificar de alguna manera la naturaleza y crear una oscilación entre realidad y magia. Dibuje elementos sueltos a lápiz y luego pase todo a Photoshop y ahi empece a dar vueltas hasta encontrar un equilibrio que me deja tranquila.

Colaboras en el sector editorial y en revistas pero cada vez parece tener más peso la cartelería en tu trabajo.

Araiz: La verdad es que lo de hacer carteles ha ido surgiendo bastante dé casualidad, sobre todo gracias a gente que me conocían y conocían mi trabajo. Me gusta mucho hacer carteles y tener que darlo todo en una única imagen, es un poco como hacer portadas de libro. Creo que es un buen ejercicio que te obliga a sacar toda la artillería pesada a la vez.

Las dos habéis vivido de cerca el invierno escandinavo. ¿Cómo ha sido la conexión entre las dos?

Araiz: Creo que al haber vivido las dos en Escandinavia desde el primer momento hemos tenido cosas en común a pesar de ser muy diferentes. Vivir aquí deja huella y creo que hay cosas que entendemos muy bien la una de la otra gracias a eso.

Raquel: Escandinavia cambió mi practica y mi percepción de ciertas cosas. Culturalmente es muy diferente, y aunque yo haya nacido en el sur, mi mentalidad siempre ha sido más del norte.
Como dice Araiz, Escandinavia te marca pero también te abre posibilidades y medios que son impensables en otros lugares. Durante la residencia hemos tenido tiempo de compartir experiencias e incluso analizar esa huella.

Tu trabajo está en las antípodas del de Araiz, Raquel, empleando tecnologías obsoletas para llevarlo a cabo.

Raquel: Aunque tengamos imaginarios y herramientas diferentes, la experiencia nos ha enriquecido a las dos. He disfrutado mucho viendo trabajar a Araiz y he aprendido muchas cosas de ella. Utilizando las tecnologías obsoletas como el Commodore 64, el teletexto, el fax o las máquinas de escribir he conseguido encontrar mi propio lenguaje y técnica que denomino mecanografía expandida (KYBDslöjd).

¿Qué es la  mecanografía expandida?

Raquel: podría definirse grosso modo como «destreza manual con un teclado», que materializa los caracteres de texto y las pulsaciones de teclado más allá de la pantalla y cuestiona nuestra relación parásita con la tecnología. Este concepto es la traducción al castellano de KYBDslöjd, que fue creado y desarrollado durante mi estancia en Suecia. No es una mera invención arbitraria. Tiene sus bases y referencias en la máquina de escribir, la poesía concreta, la demoscene y el brutalismo. La máquina de escribir aporta la ejecución mientras que la poesía contribuye con un sistema, un lenguaje brutal que debe aprenderse. Los caracteres provistos por se utilizan sin adornos, como el hormigón en la arquitectura brutalista, capturando el espíritu y las contradicciones de su tiempo.

La siguiente etapa de las Residencias se desarrolla en Angoulême, en la Maison des Auteurs. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Raquel: Aunque la experiencia fue corta y truncada por el estado de alarma, ha tenido una influencia considerable en mi trabajo. La energía en la Maison se contagia. De hecho en la primera semana rehice todo el trabajo realizado en Bilbao provocando el primer giro narrativo de la pieza.

¿Cómo ha sido la convivencia con otras autoras?

Raquel: Durante nuestra corta estancia en la Maison tuvimos de compañera de estudio a Sofia Warren, una ilustradora y animadora americana que trabaja para el New Yorker.  Las tres estábamos super motivadas y nos pusimos a trabajar como locas nada más llegar. La Maison tiene una influencia que no sabría describir, te invade y te sumerges de golpe. Tuvimos la suerte de pillar una jornada de puertas abiertas para conocer a los otros residentes y su trabajo como Rebecca Roher, Vincent Kings, Léa Murawiec, Luis Yang, Anabel Colazo, Luis Yang, Yapi, Zoé Delépine… Desgraciadamente 13 días no dan para mucho, que fue lo que duró la Maison abierta hasta que se cerró por el confinamiento.

La amenaza del corona virus estaba presente cuando empezáis vuestra estancia pero el estado de alarma os encuentra trabajando y todo cambía. ¿Cómo fueron aquellos momentos?

Raquel: Fueron muy tensos y complicados sobre todo por la incertidumbre y la toma de decisiones. Me siento muy afortunada de haber tenido a Araiz a mi lado en esos momentos. Entre las dos conseguimos poner calma y buscar soluciones. Araiz decidió volver a Oslo y yo decidí quedarme en Angoulême para acabar el proyecto gracias a la generosidad de la Maison que me permitió quedarme en el apartamento que ambas compartíamos y, en el que aún sigo.

En tu caso, Araiz, logras volver a Oslo. ¿Cómo fue el periplo para volver a casa?

Araiz: La verdad es que fue bastante odisea. Fueron días de muchos muchos nervios para las dos, indecision y no saber muy bien qué hacer. Yo en mi caso no sabia si volver a Gasteiz con mi familia, quedarme en Angoulême indefinidamente o volver a Oslo. Y al final opte por volver a Oslo antes de que se paralizara todo totalmente, porque es aquí donde vivo y lo que tenia mas lógica, tengo mi pareja, mi estudio…

La noche anterior a mi vuelo cancelaron casi todos los trenes a Paris que es de dónde cogia el vuelo. Menos mal que estaba Raquel y me ayudo a que no se me fuera la cabeza del todo y encontramos otro tren. Al final todos los transportes fueron fluidos e incluso el proceso de pasar el control policial/militar en el aeropuerto de Oslo fue muy rápido.

En el tuyo, Raquel, continúas con el proyecto en Angoulême. ¿Cómo vives esos momentos?

Raquel:  Ahora mismo estoy esperando que se abran las fronteras entre provincias en Euskadi para poder volver en tren. Ya se puede viajar hasta 100 km en Francia y, en junio, hay disponibilidad de trenes para llegar hasta Hendaya. Son tiempos de mucha paciencia y espera, ahora que he acabado la pieza para la residencia, mi único propósito es poder volver a Bilbao donde resido.

¿Cómo ha sido la experiencia?

Raquel: La experiencia ha sido intensa, sobre todo por el hecho de estar confinada en otro país y sin wifi. He intentando no caer en dramatismos y aprovechar el tiempo para trabajar y leer. Mi contacto con el mundo exterior ha sido vía telefónica y mensajes. Tuve la suerte de traerme un disco duro con material de lectura y audiovisual que me ha ayudado en momentos de colapso creativo y mental. Mis 6 años en Suecia me han ayudado ha llevar bien el aislamiento. He tenido mis momentos de horror/pavor pero lo normal en estas circunstancias. Son tiempos extraños y complicados pero también son una oportunidad para la reflexión y para cambiar el rumbo de las cosas.

¿Ha cambiado tu trabajo por las circunstancias en las que has tenido que trabajar?

Raquel: Normalmente uso un editor online de teletexto que conseguí descargar para uso offline, lo que me ha permitido no tener necesidad de acceso a Internet. He estado limitada por los medios pero esto es una constante en mi trabajo, las constricciones se convierten en posibilidades. Ha sido un reto a todos los niveles porque también era la primera vez que componía el sonido para la animación. Tuve la suerte de dejar hecha la base del sonido antes de venir a Angoulême, y solo tuve que centrarme en la composición final. El audio de Inattention está compuesto por Hormigón playero, que es mi alter ego.

En tu trabajo reflexionas sobre el uso y abuso de la tecnología. En tu confinamiento has tenido un limitado acceso a la misma. ¿Cómo lo has vivido?

Raquel: He crecido con la tecnología, los cambios de formatos, el paso de lo analógico a lo digital, el pre y post Internet. Se podría decir que soy una superviviente digital, y no doy por sentado la tecnología. La utilizo desde las trincheras. Las constricciones no son tecnológicas sino nuestras. He usado lo que tenía a mi disposición. La tecnología es una herramienta no un fin.

Tu trabajo tiene una parte nómada que te hace viajar de forma constante, Raquel. Has mostrado tu trabajo en centros de arte, galerías y festivales de todo el mundo. ¿Crees que la actual situación te va a hacer replantear tu trabajo?

Raquel: El carácter multidisciplinar de mi trabajo viene precisamente de ese nomadismo. Trabajo  con piezas físicas y digitales. No hay formatos predeterminados lo que me permite una mayor flexibilidad de medios. La situación actual es bastante complicada y requiere nuevos replanteamientos y adaptabilidad a las circunstancias. No hay que tener miedo, es un reto. Una oportunidad para seguir creciendo y aprendiendo.

¿Qué camino tienes previsto para Inattention?

Raquel: Estoy enviando la animación a festivales y convocatorias en estos momentos pero ya ha sido seleccionada para el festival Supernova WORLD ON FIRE en septiembre 2020 de Denver.
Me gustaría hacer una versión impresa de la animación, y estoy mirando opciones para la publicación.

¿Proyectos?

Araiz: Pues la verdad es que ahora mismo tengo mucho trabajo. Estoy haciendo un cartel para un festival de música en Noruega, sigo con mi colaboración bimensual con berria FM, estoy haciendo las ilustraciones para un libro infantil con una editorial en Inglaterra, preparando una expo en Noruega para otoño, acabando Måfa y mas proyectos de libros también.

Raquel: Estoy pendiente de varias resoluciones pero sigo trabajando. A finales de mayo, con el motivo del 40 aniversario del servicio de teletexto de la televisión pública alemana ARD Text, se presentan unas piezas de teletexto que me han encargado para la celebración del aniversario.

En otoño tenía una residencia de 3 meses en Corea pero aún no está claro si será posible no. Hay muchos proyectos e incertidumbre, un combo explosivo pero son los tiempos que nos han tocado.

Infame&Co