
Partamos de la base de que el Gobierno de la Nación incumple sus compromisos con Cantabria. Algo que es verdad y ha ocurrido a la vista de todos. El Partido Popular nos mintió cuando prometió que iba a incluir la partida de Valdecilla en los Presupuestos Generales del Estado. No solo nos mintió, nos toreó directamente a todos los cántabros. Y es que nadie puede discutir que el Gobierno de Mariano Rajoy ha incumplido muchas de las promesas que había hecho a esta Región.
Precisamente por eso hemos mirado con escepticismo desde su nombramiento la interminable lista de promesas del ministro De La Serna.
Esta situación también se ha repetido con cuestiones como la LOMCE o la Ley de Dependencia, lo cual supone que el Estado haya generado una deuda con nuestra Región que no debiera haberse producido en ningún caso.
Ahora bien, esta proposición que han presentado es una mala broma.
No hay manera de tomársela en serio. Nos traen esta PNL presentándose ahora como paladines de la rectitud máxima, defensores de la lealtad y el respeto institucional y básicamente como un Gobierno inmaculado sometido al agravio del Estado.
Hay que tener cuajo para presentarse aquí con esto, ustedes, que se han saltado todos los cánones del respeto y la lealtad institucional cuando les ha parecido oportuno.
Ustedes no están siendo leales con los ciudadanos de Cantabria a quienes se deben. No lo son cuando un informe de la intervención les dice que la Fundación Comillas no es viable económicamente e inyectan una millonada.
No lo son cuando dicen que no va a haber dinero público y prometen una rentabilidad en la Sociedad Año Jubilar y en cambio, nos enteramos, pero ojo, nos enteramos porque se pide la información, no porque la faciliten ustedes, de que lo único que tenemos son pérdidas cubiertas con un crédito de Cantur.
Tampoco son leales cuando miran para otro lado con el problema de Vuelta Ostrera, eso no lo han metido en esta proposición. No lo son cuando justifican los vertidos en la Ría de San Martín, causando un enorme perjuicio a las playas de Suances y su turismo, y los datos meteorológicos y técnicos de la infraestructura lo desmienten.
Y el último ejemplo lo hemos tenido recientemente cuando han demostrado no ser leales a los cántabros en la sustitución del Consejero de Educación con el curso ya empezado y generando serios problemas a las familias y los centro.
Tampoco están siendo leales a esta Cámara ya que tienen la insana costumbre de pasarse por el arco del triunfo las resoluciones de este Parlamento. Como ocurre en el caso de la resolución aprobada por la mayoría de la Cámara de cesar a Salvador Blanco, basada en su anterior gestión en ese mismo puesto, o la de devolver SODERCAN a industria, decisión aprobada por el Parlamento en repetidas ocasiones.
Resoluciones estas dos que han menospreciado hasta que sus crisis las han puesto encima de la mesa. Resulta muy triste que una resolución de este Parlamento pueda llegar a cumplirse no porque lo demande la Cámara sino por las rencillas internas de uno de los partidos del Gobierno.
Y si bien el Estado no ha cumplido con sus promesas, no están ustedes tampoco en condiciones de presentarse como adalides de la lealtad para con el Estado. No pueden pedir lealtad al Estado cuando ustedes están incumpliendo sus obligaciones con él de forma flagrante, como por ejemplo en el caso del déficit.
En definitiva, señorías, este Gobierno sigue instalado en la demagogia fácil y barata en vez de cumplir con sus obligaciones de gestión con todos los cántabros. Son ustedes como el mal estudiante que se presenta al examen sin estudiar y después protesta porque el profesor le suspende.
El punto número uno de su propuesta de resolución pide algo obvio y con lo que nadie puede estar en desacuerdo. En cambio, en el punto número dos piden a esta cámara algo que nada tiene que ver con nuestra labor. Las cuestiones de agenda, de disponibilidad o de ganas no son asuntos que tengamos que discutir en una sesión plenaria.
