
Nos traen una propuesta relativa a la creación de una nueva sección en los presupuestos del próximo año 2018. La opción de crear esta nueva sección, reservando una parte del dinero del presupuesto para gastos imprevistos o acciones que se puedan proponer desde la oposición, nos parece algo interesante y que puede enriquecer el resultado final de los presupuestos.
Un debate por lo general muy limitado por la estructura presupuestaria que fija el Gobierno y que tal y como está desarrollado impide el traspaso de dinero entre secciones. Si bien en su exposición de motivos manifiesta su queja por este motivo, esta cuestión de fondo tampoco se ve resuelta por la medida que ustedes piden, aunque si es cierto que da un mayor margen a la posición para influir en la línea política de los presupuestos.
En cualquiera de los casos, uno de los objetivos que plantean para esta nueva sección es que ese dinero pueda servir para complementar otras secciones pertenecientes a otras Consejerías.
Algo que según la actual Ley de Finanzas no podría hacerse, aunque en los presupuestos de 2018 su propuesta fuera reflejada, dado que previamente hay que cambiar la normativa mencionada.
Por tanto, la propuesta es interesante, la vemos con buenos ojos, ya funciona en el caso de los Presupuestos Generales del Estado, cosa que no asume en los de Cantabria, pero se dan dos situaciones.
Por un lado, en estos presupuestos de 2018 sería imposible implementarlo. Previamente se debería llevar a cabo un cambio legislativo que su propuesta no contempla, al menos no claramente.
Y, por otro lado, las cifras que se barajan, un 1% del presupuesto total para dotarla y una descripción de cómo deben ser el tipo de enmiendas a esa sección, son cuestiones que, bajo nuestro punto de vista, se tienen que tratar en un debate más pausado y profundo antes de completarse.
En este sentido, aprovechando que usted pone encima de la mesa la cuestión presupuestaria, y acerca de lo que todos los grupos nos hemos manifestado a favor de ello, debiéramos tener un debate acerca de la tramitación presupuestaria.
Estamos de acuerdo en que es un modelo obsoleto, poco práctico, que nos lleva a debates repetitivos y tedioso para el ciudadano, del que no consigue captar su atención más allá de si este o aquel vota en contra o a favor. Por tanto, es necesario una reforma, no solo desde el punto de vista de la estructura interna del propio presupuesto sino también de todo lo relativo a su tramitación.
Ojo, no les pedimos enfrascarnos en comisiones de estudio interminables que no nos llevan a ninguna parte. Simplemente sentarnos y buscar un consenso acerca de qué cuestiones se deben modificar en lo que al presupuesto se refiere. Si todos ponemos voluntad no se alargará demasiado en el tiempo.
Con respecto a esta propuesta concreta, entendemos que la manera de hacer esto posible es a través de la búsqueda de un consenso logrado entre todos los grupos de la Cámara y por tanto nos abstendremos.
