Casado, el gran insultador. En aquellos años del cuplé disfrutamos de una ecepcional película de Chaplin que contenía un discurso… vean y oigan:

Efectivamente su título era “El Gran Dictador” y aquel discurso fue como un canto a la esperanza de que llegaría un mundo mejor.

De que los seres humanos construiríamos, todos juntos, algo mejor a lo que conocíamos, pero la cruel realidad es que aquello solo fue una utopía.

Hoy en España, un joven político está cimentando su carrera en el insulto al rival político.

Conceptos, en su mayoría desconocidos, los está poniendo de moda Pablo Casado, envuelto  en un halo de prepotencia.

Esa imagen dura y prepotente está derrumbando la imagen de político joven, inteligente y conciliador con el que en programas como LA SEXTA NOCHE, apareció por primera vez ante millones de españoles.

¿Era falso entonces o es pura pose la actual?

La desaparición del PP parece muy cercana y Casado está contribuyendo a pasos agigantados.

En España el partido conservador, aglutinador de la derecha política y nacido de la desaparición de otros dos (AP y UCD-CDS), arruinado por la corrupción de muchos de sus líderes, cabalga hoy en desbandada.

Cada día nuevas bajas. Cada día el nuevo y joven líder, nervioso y descolocado, intenta recomponer lo que se le está viniendo encima. Una situación heredada de la que Casado no es responsable.

Así lo veo, así lo cuento

La utilización del insulto como argumento político es su última y devastadora estrategia para la imagen del estadista de Casado.

Traidor, felón, Ilegítimo, chantajeado, deslegitimado, mentiroso compulsivo, ridículo, adalid de la ruptura en España, irresponsable, incapaz, desleal, catastrófico, ególatra. chovinista del poder, rehén, escarnio para España, incompetente, mediocre y okupa.

Estos adjetivos que el líder traslada a todas los representantes en provincias, son dardos.

Un leguaje que cualquier matón de barrio, con manejo del vocabulario, podría firmar como argot propio no es creíble. Demasiado rebuscado, demasiado excesivo para ser natural. Puro diseño de estrategas.

El equipo que esté dirigiendo la temática de la campaña y su asesor de estilo, han construido un relato que, creo, le hace daño a la imagen como estadista, de Casado. En el subconsciente colectivo aparecer más como hooligan que como alto estadista.

Ahora, los asesores “ideólogos” han convertido al que fue partido responsable de gobierno en una maquina de insultos que se repiten en todas las provincias, …

Si las campañas se plantean en estos términos del insulto y la descalificación personal absoluta, la disputas políticas en las barras de bar van a originar desencuentros.

Está claro que esa “pose” de insultador no es la actitud natural de Casado. No da esa imagen. El tipo de leguaje pendenciero de ambientes portuarios con tono de secta pandillera no le pega a Casado.

No trato de convencer a nadie de nada, tan solo es mi humilde visión, , como ciudadanopuede que errónea y equivocada. Así lo veo, así lo siento hoy y así lo cuento