Jueves 20 SALA ARGENTA 20:30 h

Recital

Quique González

Gira “Las palabras vividas”

Duración: 90 min. Sin descanso

‘Las palabras vividas’ es una obra inusual, en la que Quique González se enfrenta quizás a uno de los mayores retos de su carrera, el de asumir como propia la voz de su amigo Luis García Montero quien, a su vez, cede su corazón poético para que palpite en el pecho del músico. De todas las dificultades que entraña un proyecto artístico de este calibre, más incluso que la complicación extraordinaria de concebir melodías a la medida de versos ya creados e inamovibles, quizás la mayor sea conseguir que el resultado final, la canción que aúna la música y la palabra, conserve la credibilidad de lo que expresa. Y ese reto, tan arriesgado, queda superado.

Estamos ante el primer disco de Quique González en el que el músico no es el autor de los textos y, sin embargo, podría serlo, de tan naturales que suenan en su interpretación de los mismos.

Luis García Montero dota a cada una de estas canciones de un alma propia y a la vez común al resto. Con predominio de la primera persona, en todas sobrevuelan un aire de melancolía y la emoción por lo vivido, que se expande sin limitaciones en la personal voz de Quique González.

Viernes 21 y sábado 22   SALA PEREDA 20:30 h

Teatro

“Las canciones”, de Pablo Messiez, a partir de personajes y situaciones de las obras de Antón Chéjov

Dirección, Pablo Messiez

Con Javier Ballesteros, Carlota Gaviño, Rebeca Hernando, José Juan Rodríguez, Íñigo Rodríguez-Claro, Joan Solé y Mikele Urroz

Una producción de El Pavón Teatro Kamikaze

Duración: 105 min. Sin descanso

Parece que antes de nacer ya estábamos escuchando cosas. Luego, ya en el mundo, nos vimos rodeados de entonaciones. Con el tiempo, algunas se fueron convirtiendo en palabras. Palabras que aprendimos a decir y a repetir hasta olvidar que alguna vez fueron música. Y así crecimos, con el lenguaje y sus sentidos, atenuándole su musicalidad a las palabras.

Por suerte, también cantamos.

Y cuando cantamos el cuerpo recuerda que hay algo más en las palabras que unas ideas en los labios. Que hay mucho más en cada nombre que un deseo de nombrar.

Hay aire, movimiento, voluntad y música. Por eso nos acompañan las canciones. Las que nos cantaban para dormir, las que cantamos borrachos, las que están atadas a un recuerdo para siempre, las que nos hacen reír, las que no podemos escuchar sin llorar. Para recordarnos ese misterio. El que conocemos antes de nacer. El de la música que hay en todo.

Las canciones nace del deseo de detenernos en ese misterio. Y de ocuparnos del sentido siempre abierto, el primero: el escuchar. Escuchar el mundo y escuchar su música contra la que ningún párpado protege puesto que, como dice Quignard, ningún párpado se cierra sobre la oreja.

En Las canciones, un grupo de personas se reúne para escuchar diversas músicas. Y lo que en principio parecía un acto inofensivo –un grupo de gente escuchando y cantando músicas– termina por transformarlos a todos.

Es lo que sucede al asomarse a algún misterio.