Buruaga está triste ¿que tendrá Buruaga?…

Buruaga esta triste. Siente vergüenza por el esperpento en que vive el PP de Cantabria. El pasado lunes, en el Pleno del Parlamento de Cantabria, el semblante de la nueva presidenta electa no podía ocultar su tristeza, amargura, impotencia…

Buruaga estaba visiblemente triste. En el transcurso del Pleno coincidí con ella en la cafetería. Compartía con Isabel Urrutia, abogada y socióloga. Cuando la saludé y le expresé mi preocupación por su evidente estado de tristeza me espetó “Que vergüenza Antonio, que vergüenza”

Tras los primeros enfrentamientos surgidos en el PP de Cantabria en la lucha por el poder del partido, me ausenté de Cantabria. El proceso congresual lo seguí atentamente desde Santiago de Cuba.

No me gusta divulgar las acciones internas de los partidos. Suelo huir de la carnaza informativa. En definitiva, la vida interna de los partidos solo atañe a los integrantes de los mismos.

Lo normal es que “los trapos sucios” se solucionen internamente. En “todos” los partidos han existido crisis y vuelan cuchillos. Las traiciones forman parte en todos los procesos. Normalmente las discrepancias acaban en consensos y, a lo mas, provocan dimisiones o expulsiones que en pocos días pasan a ser historia pero la actual situación que vive el PP de Cantabria va mas allá…

Cronología del enfrentamiento a Buruaga

El 25 de marzo Buruaga le arrebató la presidencia a Ignacio Diego por solo 4 votos. Ya el 26 algunos alcaldes, diputados y concejales se reunieron en Castañeda para declararse en rebeldía pero el 28, el expresidente pide “pasar página”.

Ese mismo día, 28 de marzo, se originan ya deserciones de concejales que abandonan el PP. Génova respalda a la ganadora del Congreso y Van de Eynde advierte de que no dejará de ser el portavoz parlamentario del PP, a pesar de haber mantenido una actitud abiertamente frentista ante la nueva presidenta del partido.

El 7 de abril los “dieguistas” hacen público un escrito. Comienza una nueva fase de guerra abierta entre las dos facciones. Impugnan el Congreso y no reconocen a la nueva ejecutiva.

El día 11 los “dieguistas” organizan una “romería” a Madrid para presentar la impugnación en Génova y hacerse una foto de familia.

Fue el 17 cuando la dirección nacional vuelve a expresas su apoyo a Buruaga y el 4 de mayo los díscolos acuden a la justicia ordinaria. Presentan una demanda civil. Ponen así en tela de juicio a los órganos nacionales del PP. El día 9 Génova desestima el recurso presentado por estar “fuera de plazo”. Los sublevados niegan la mayor.

El 15 de mayo la mayoría de los diputados del PP no recogen la notificación del comité ejecutivo que destituye a Van de Eynde. Eynde convoca una rueda de prensa en la que comunica su negativa a abandonar el puesto.

Nacho Diego debe posicionarse

Ante este esperpentoo el diputado nacional ha pedido a Nacho Diego que abandone el silencio en el que esta instalado y se posicione. Las palabras de conciliación del expresidente que en su día pronunció deben imponer la cordura.

No esta prevista ninguna reunión y el pleno del lunes será la próxima ocasión en que las fuerzas contendientes se encuentren.

Cabe la posibilidad de que a lo largo del fin de semana se produzca una nueva escaramuza.

La sublevación en el PP puede acabar con expulsiones y una escisión del partido en Cantabria. Lo cierto es que muchos militantes y cargos electos quedarán marcados y su vida política toca a su fin, entre ellos el cesado portavoz Van de Eynde. La intransigencia, la rabieta y el pataleo no es un valor políticamente aceptable. Diego y su equipo perdieron las elecciones. Génova ya se ha pronunciado.

Lo que nos faltaba

Es lamentable que los sublevados intenten ganar, por via jurídica, lo que han perdido en la via normativa de su partido. La justicia tiene otros asuntos mas importantes para los ciudadanos en que ocuparse. Es lo que nos faltaba.

Buruaga tenía mucha razón ¡que vergüenza! Una vez mas queda claro para la ciudadanía que un político por su puesto ¡mata! Comprensible, 2.000 o 3.000 euros al mes son muy suculentos cuando el futuro puede colocar a muchos de los sublevados y sus acólitos en el partido, en las colas del paro.