El sistema de fidelización de las empresas por excelencia es la concesión de tarjetas a los clientes que conllevan múltiples beneficios en los procesos de compra y financiación, así como posibles ahorros y descuentos disponibles. Veamos los beneficios de este tipo de marketing de fidelización del cliente, tanto por parte de las mismas empresas que las gestionan, así como por parte de los usuarios que las disfrutan.

La fidelización de clientes es un tipo de marketing destacable con el fin de evolucionar y hacer crecer una empresa. Se ha convertido en un elemento importante tanto en establecimientos comerciales como en entidades financieras para crear vínculos con el cliente ofreciendo múltiples ventajas y beneficios que no podrían disfrutar de otro modo.

Estos beneficios son positivos para los consumidores, pues gracias a las tarjetas proporcionadas los procesos de compra son mucho más sencillos, además de la posibilidad de disfrutar de ofertas y otras ventajas. Por otra parte, estos sistemas de fidelización son beneficiosas para el crecimiento del negocio, proporcionando una imagen destacada y de rigor a la empresa o a la entidad financiera en cuestión.

La fidelización de clientes desde un punto de vista empresarial

Las empresas han creado formas de fidelizar a los clientes que funcionan exitosamente. El interés comercial de la compañía en cuestión es que el consumidor confié en la empresa y se proclame cliente fiel e incondicional. Es por ello por lo que la empresa ofrece una serie de ventajas que benefician las condiciones y los procesos de compra con el fin de facilitar cualquier movimiento o interacción del cliente con la compañía en los establecimientos de compra.

Para ello la fórmula más recurrida de las empresas para ejecutar este objetivo y al mismo tiempo crear un vínculo con los clientes ha sido la creación de tarjetas de fidelización que normalmente van relacionadas con el rol de Socio. Con estas tarjetas el cliente obtiene una serie de ventajas de las que no disponen los demás posibles consumidores, ya sea a partir de descuentos, promociones y ofertas, tipos de financiación, facilidades de compra, etc. Cada empresa decide los términos de uso, las condiciones y las ventajas proporcionadas. Algunas ofrecen más servicios que otras dependiendo de los fines y funciones de esta. No todas las tarjetas están enfocadas a la fidelización de una marca, algunas de ellas se usan para otros fines financieros siguiendo con la evolución y desarrollo de la era tecnológica en la que vivimos.

Por ejemplo, la tarjeta Revolut es una buena alternativa para transferir, ahorrar o comprar de manera fácil y segura, pudiendo controlarlo todo desde tu smartphone. Se puede disfrutar de sus servicios en el extranjero sin coste, comprar e intercambiar criptomonedas, ahorrar y recuperar dinero con facilidad, así como estar al corriente de los movimientos realizados en todo momento. Las tarjetas financieras están evolucionando al mismo ritmo que lo hacen las entidades financieras, pues deben de adaptarse al mundo actual en constante cambio.

La mayoría de las compañías o entidades financieras establecen un tiempo de aceptación en el que la empresa puede aceptar o rechazar la propuesta del cliente, pues la idea es que este tipo de tarjetas estén enfocadas a los usuarios ¨adecuados¨ siendo privilegiados de disfrutar de estos servicios. No obstante, no suele ser ningún problema a la hora de otorgar las tarjetas si todo está en orden. Aunque tendamos a pensar que es siempre el cliente el que tiene que depositar confianza en la compañía, también ocurre de manera opuesta, pues la empresa también debe de confiar en el usuario al que concede privilegios en sus procesos de compra. Este tipo de tarjetas como la Financiera el Corte Inglés y otros establecimientos comerciales de gran escala son la fórmula ideal para establecer vínculos reales con los consumidores creando una relación directa de confianza y seguridad.

Beneficios que proporcionan las tarjetas de fidelización

Este sistema de fidelización, como el que ofrecen las Tarjetas Repsol Más proporcionan la posibilidad de que el cliente se sienta más valorado y apreciado por la empresa, ya que se sienten que forman parte del negocio en cierta manera. Esta es una forma de que los usuarios depositen plena confianza en la marca comercial o en la entidad bancaria. De este modo la empresa se asegura que el cliente acuda antes a sus servicios que a otros de la competencia.

Existen ejemplos que ya han puesto en práctica este modelo de fidelización y que han experimentado un gran éxito mediante la creación de una tarjeta a disposición del cliente. Por ejemplo, desde que se proporcionó la tarjeta Carrefour a sus consumidores, las ventas aumentaron favorablemente, pues a partir de los descuentos, ofertas, financiaciones, etc., los clientes priorizaron sus compras en sus establecimientos, antes de acudir a otras compañías que ofrecen servicios similares.