Audun y el anillo del rey. Entrevista a Jorge García y Gustavo Rico

Tras el éxito de “Los dientes de la eternidad” Jorge García y Gustavo Rico vuelven a la carga con un nuevo proyecto, “Audun y el anillo del rey”. Para poder llevar a cabo el proyecto los autores han decidido apostar por Spaceman Poject, un planteamiento editorial que deja en manos del lector la publicación del álbum. Con Jorge y con Gustavo hablamos de vikingos, de selvas y crowfunding.

Pregunta: ¿Qué es “Audun y el anillo del rey”?

Jorge García: “Audun y el anillo del rey” es un álbum de 56 páginas a color. También es un cuento y, a la vez, un relato de aventuras protagonizado por un mercader vikingo que, en pleno siglo XI, se ve arrastrado a una odisea fluvial por el África occidental.

P.: ¿Cómo nace la obra?

JG.: Nace de la lectura de una saga islandesa titulada “Historia de Audun” que formaba parte de la documentación que acopié para “Los dientes de la eternidad”. Contaba la historia de un hombre humilde llamado Audun que se propone peregrinar a Roma y, en el camino, conquista el respeto, la admiración, incluso el afecto de los monarcas de Dinamarca y Noruega. “Historia de Audun” es una saga breve, apenas 10 páginas. Pero hay algo profundo, digno y poderoso en la conducta del protagonista, algo que lo emparenta con los héroes de Hemingway (como el pescador de “El viejo y el mar”). Quizá sea su humildad, quizá el respeto que inspira. O quizá sea que -como en la buena literatura- la moral de la historia surge de la historia, y no se impone a ella (como ocurre con la mayoría de los panfletos). El caso es que la obra me gustó tanto que empecé a fantasear con la posibilidad de realizar una adaptación en historieta.

Originalmente, quería hacer algo breve, acaso una historieta de ocho o diez páginas. Pero, cuando surgió la oportunidad de trabajar para Spaceman Project, le planteé a Gustavo la idea de hacer algo más ambicioso empleando esa historia como tapiz argumental. Gustavo aceptó encantado y pronto empecé a hilvanar el argumento. Mientras lo hacía, recordé uno de los cuentos de Kipling incluidos en “Puck de la colina de Pook”. Contaba la historia de una expedición vikinga a través de un río africano. Anudé mentalmente los dos cabos y, en mi cabeza, parecían encajar bastante bien. Ahora está por ver si encajan tan bien sobre el papel.

P.: Tras el éxito de “Los dientes de la eternidad” os volvéis a encontrar en un proyecto de grandes dimensiones. ¿Cómo afrontáis este nuevo reto?

JG.: En mi caso, con una mezcla explosiva de ilusión, incertidumbre y temor. De entrada, una campaña de “crowdfunding” sitúa al autor en una posición mucho más expuesta frente al lector. Te obliga a superar la timidez y a plantarte delante del público para hacer malabarismos que atraigan su atención. En mi caso, esto genera ciertas inseguridades. Nunca sé cuándo resulto insípido ni cuando me paso de payaso. En estas situaciones tiendo por reflejo a quedarme callado o a irme a un rincón para conversar discretamente con los amigos. Pero en esta ocasión no puedo obedecer al instinto. Así que, cuando todo esto acabe, me encerraré con llave a terminar el guion de “Audun”. O me haré una operación de cirugía plástica para que nadie me reconozca, como una celebridad o un gánster.

P.: “Los dientes de la eternidad” ha tenido un proceso de gestación muy accidentado por el endeble mercado editorial en el que nos movemos. ¿Ayuda la repercusión de “Los dientes” a que “Audun” tenga un desarrollo más cómodo?

JG.: Gustavo y yo esperamos que sí, que se cree un sistema de vasos comunicantes entre una obra y otra. Confiamos en que parte de los lectores de “Los dientes de la eternidad” se sumen a la campaña de “Audun”. Y también esperamos que algún lector de Spaceman Project se interese por nuestra obra previa. Hemos hecho muchas cábalas al respecto. Es hora de ver si esas quimeras se convierten en realidad.

P.: Como otros autores, apostáis por la propuesta de Spaceman Project. ¿Cómo nace el encuentro?

JG.: Pues el encuentro tuvo lugar en las redes sociales. Sandro estaba buscando autores para incorporarlos a su incipiente editorial y se encontró de forma fortuita con las imágenes de un proyecto que Gustavo y yo habíamos colgado en la red. No sé cómo describir su reacción, pero creo que el término “flechazo” la describe bastante. El caso es que nos propuso lanzar un proyecto bajo el paraguas de Spaceman. Gustavo y yo estábamos desconcertados. Piénsalo por un momento, Kike. Gustavo y yo nos hemos pasado toda nuestra vida creativa considerándonos unos autores “malditos” desde el punto de vista comercial. ¡¡¡Y de repente llega un editor a perseguirnos con un contrato bajo el brazo!!! No me lo podía creer, parecía un sueño o una broma. Pero no, era real. Sandro tenía muy claro lo que quería y cómo conseguirlo. Le propusimos el proyecto de “Audun” y aceptó encantado. El resto ha sido trabajar, preparar cuidadosamente unas páginas y programar laboriosamente los contenidos de la campaña.

P.: En el epílogo de “Los dientes” veíamos un escepticismo en la posibilidad de llevar a cabo nuevos proyectos, sin embargo volvéis a la carga con ansias renovadas.

JG.: Cuando preparaba el epílogo de “Los dientes”, yo atravesaba una coyuntura muy delicada. Fue una obra que tuvo un proceso de gestación muy largo, que costó terminar, que costó publicar y que culminó en una especie de crepúsculo emocional, en una especie de proceso de desasimiento del medio. Sigo teniendo una percepción muy sombría del panorama de la historieta actual en España. Pero hay un puñado de personas que me han animado a levantarme e intentarlo una vez más (entre ellos, Gustavo Rico, Pedro Rodríguez, Sagar Forniés, Felipe H. Navarro, Rafa Kosta y un puñadito más). Y la buena acogida que está teniendo “Los dientes de la eternidad” me ha proporcionado el impulso que necesitaba para lanzarme a la piscina con nuevos proyectos.

P.: La propuesta de Spaceman Project plantea un sistema mixto que mezcla las necesidades de un crowdfunding con las aportaciones de una editorial. ¿Cómo varían las relaciones entre autores y editores en esta forma de intercambio?

JG.: El sistema de “crowdfunding” con Spaceman Project tiene ciertas ventajas. Si la campaña alcanza el 100% de la recaudación, los beneficios derivados de la venta en librerías se reparten al 50% entre los autores y el editor. Un editor convencional, en cambio, tiene que confiar sus productos a una empresa distribuidora para hacerlos llegar a los lectores a través de una red de librerías. El porcentaje que la distribuidora percibe por ello deja poco margen de beneficio a la editorial y sus autores. Normalmente, los creadores cobramos un 10% de cada álbum vendido en concepto de derechos de autor. Es decir, por cada copia vendida de “Los dientes de la eternidad”, a 25 euros por ejemplar, ganamos 2’50 euros. Con Spaceman, el porcentaje es superior y, vendiendo la misma cantidad de ejemplares (incluso menos), podemos ganar lo mismo. Incluso más. Además, Spaceman Project paga de antemano una cantidad muy razonable e independiente de futuras ventas.

P.: Una de las grandes aportaciones del crowdfunding se basa en la creación de diferentes recompensas a los lectores y lectoras que decidan apostar por el libro. ¿Cuáles serán los puntos fuertes para acercaros a vuestro público?

JG.: En la web figuran esas cuestiones con todo detalle. Pero puedo adelantarte, entre otras sorpresas, que el “Artbook” incluye la publicación de una serie de ilustraciones que Gustavo hizo sobre la figura de Elric de Melniboné y para cuya publicación hubo que conseguir el permiso del mismísimo Michael Moorcock. ¿Qué te parece?

P.: ¿Hay un hilo conductor entre “Los dientes de la eternidad” y “Audun”?

JG.: Sí, existe un nexo muy tenue entre una obra y otra. Pero nos preocupaba que ese nexo resultara demasiado evidente y que el lector de “Audun” se sintiera obligado a leer “Los dientes” para comprender la obra que tenía entre manos. De entrada, son dos obras independientes. Lo son, incluso, a nivel formal y narrativo. Pero se nos ocurrió la idea de incluir un pequeño guiño a “Los dientes” en las páginas de “Audun”. No afecta al desarrollo del argumento. Es un guiño casi imperceptible y tiene que ver con el origen del anillo que da título al álbum de “Audun”.

P.: ¿Será difícil abandonar todo lo aprendido en “Los dientes” para afrontar este nuevo viaje?

JG.: Creo que, para mí, es importante no desdeñar lo que me ha enseñado “Los dientes”. Prefiero incorporar esa enseñanza, de una forma más refinada (si puedo), al proceso de creación de “Audun”. En resumen, cada obra que hago se apoya en todo lo anterior. Es un trampolín desde el que me proyecto hacia adelante. A veces, me estrello. A veces, con esfuerzo, caigo de pie. Y a veces, de puro milagro, vuelo. Creo que “Audun” es uno de esos proyectos que va a permitirme volar.

P.: En tu caso Gustavo, ¿qué dirección gráfica tienes planteada para hacer frente a la obra?

Gustavo Rico: Creo que con “Audun” estamos ante una obra que, pese a tener varios puntos temáticos en común con “Los Dientes de la Eternidad, muestra un tono argumental bien distinto. Podríamos decir que casi opuesto.

“Audun” podría dividirse en dos partes. Por un lado, la que transcurre en Noruega (basada más fielmente en la saga “Historia de Audun”). En ella queremos cuidar la ambientación hasta el más mínimo detalle. Por tanto, el tratamiento gráfico será más minucioso y respetuoso con la época. Tendremos más en cuenta cuestiones de atrezo, vestuario y caracterización de personajes.

Por otro lado, tendremos la parte que transcurre en el Congo, que correspondería al género de aventuras desarrollado por Kipling en obras como “El libro de la Selva” o “Capitanes Intrépidos”. Por ahí procuraré dar rienda suelta a la imaginación, no en vano queremos narrar un enfrentamiento entre nuestros vikingos y una colonia de gorilas. Tengo ganas de dibujar esa secuencia. Imagínate, puede ser una locura.

No obstante, “Audun” carece del tono épico de “Los Dientes de la Eternidad”. Es una obra pequeña, casi entrañable. Un pequeño cuento, pero con mucho sentimiento de por medio. Mi idea es dibujar algo mucho más contenido, quizás menos espectacular, pero más preciso. Alcanzar la redondez del anillo del Rey.

P.: Cuando hablamos de “Los dientes de la eternidad”, supimos lo costoso que es el proceso de elaboración de un álbum por lo exigente que eres con tu propio trabajo. ¿Vas a variar el enfoque a la hora de acercarte a la nueva obra?

GR.: La actitud que tengo frente a los cómics que dibujo siempre es la misma. Tratar de dibujar lo mejor posible cada viñeta. Pese a que, como he dicho antes, estamos ante dos obras bien diferentes y el resultado final puede variar mucho.

En cuanto a métodos de trabajo, lo tenemos bien asimilado Jorge y yo. La maquinaria está engrasada y a punto. Aunque, en realidad, uno sabe bien cómo empieza, pero nunca cómo acaba. Quién sabe si se va a producir una evolución estilística como ocurrió con “Los Dientes”. Espero verlo en los próximos meses.

P.: Desde el principio, Jorge, tuviste claro que ésta era una obra que querías que Gustavo ilustrase.

JG.: Sí, Gustavo y yo nos conocemos desde hace muchos años. Pero creo que, en los últimos tiempos, hemos dado un salto cualitativo como pareja artística. Tengo la impresión de que ahora podemos contar las cosas de una forma muy accesible, pero sin renunciar a la complejidad. Creo que, con “Audun” vamos a romper al fin con la etiqueta de “autores malditos” que nos hemos impuesto a nosotros mismos. Nuestro reto es el siguiente: construir una historia que se rija por los parámetros convencionales del género de aventuras, pero exprimiéndole todo el jugo a esos códigos.

P.: El álbum crece en una dirección que lo aleja de sus orígenes para acercarlo a un viaje iniciático a través de un río, una idea que recuerda a “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad.

JG.: Es cierto. Pero, como expliqué más arriba, esta idea de llevar a los vikingos en un viaje fluvial por el corazón del África occidental procede directamente de Kipling. No obstante, la referencia a Conrad y a “El corazón de las tinieblas” es inevitable (como, supongo, también podría serlo la película “La reina de África”, de John Huston). Aparte, Conrad es uno de mis autores de cabecera (junto a Faulkner y pocos más). Vuelvo constantemente sobre su obra. Así que supongo que algo de su literatura se filtrará en el guion de “Audun”.

P.: En tu caso Jorge, compaginas el nuevo proyecto con alguna esporádica colaboración en la revista “La Resistencia” junto a Felipe H. Navarro. ¿Cómo ha sido la experiencia?

JG.: Trabajar con Felipe es un placer. Es un dibujante de trazo delicado y sensible al que, de entrada, he metido en el pequeño berenjenal de contar una historia sombría, situada en el barrio de Watts, en Los Angeles, en 1966. La historia nos proyecta a través del tiempo hasta los años cuarenta para hablar sobre racismo… y astronomía. Nuestra siguiente historieta será una especie de doloroso ejercicio de estilo. Es una historieta de una página sobre el sufrimiento de un paciente enfermo de cáncer en estado terminal. Se me pone la carne de gallina, la verdad, cuando pienso en la circunstancia en que Felipe tuvo que dibujarla.

P.: Estas preparando diversos proyectos junto al propio Felipe y Kosta Rafa. ¿Es un momento apropiado para volver al cómic con fuerza?

JG.: Tanto en un caso como en el otro, son proyectos largamente acariciados y, por un motivo u otro, largamente pospuestos. En el caso de Felipe, se trata de una ucronía de ciencia ficción sobre la conquista del Polo Sur. En el caso de Kosta, se trata de una especie de elegía por la muerte de un periodista polaco llamado Mirek (que inventamos hace casi una década el dibujante Fidel Martínez y yo). Nuestra intención es trazar una panorámica de la segunda mitad del siglo XX desde la perspectiva de este periodista (que es un homenaje nada disimulado al gran Ryszard Kapuscinski). Se titula “El viento y la muerte” y Kosta está firmando con esta obra un trabajo prodigioso. Probablemente, oirás hablar de ella a principios del año que viene.

P.: Retomando “Audun”, al presentar un libro en crowdfunding disponéis de 40 días para lograr la financiación del proyecto. ¿Cómo estáis viviendo estos momentos de incertidumbre?

JG.: Aún es pronto para decirlo, la campaña acaba de empezar. Estamos prevenidos, sin embargo. Sabemos que va a ser un camino largo y que va a haber momentos en que cunda el desánimo y la desesperanza. Pero Sandro nos ha advertido sobre los escollos que vamos a encontrar en el camino y nos ha vacunado a conciencia contra la desmoralización. Además, somos una pareja de autores acostumbrada a que los lectores se acerquen a nuestra obra por goteo. Por tanto, estamos acostumbrados a la tortura china, jejeje.

P.: ¿Qué creéis que van a encontrar los lectores y lectoras que decidan apoyar vuestro proyecto?

JG.: Se van a encontrar con un cuento, con un tebeo que apela tanto a su sentido de la vista como a un sentido que se cultiva muy poco en historieta: el oído. Estoy tratando de conferir cierta riqueza sensorial a los diálogos para que puedan ser leídos en voz alta, como fragmentos de una obra de teatro. En otro orden de cosas, “Audun” será nuestra versión de una historia de aventuras. Y también será un homenaje a los clásicos del género dentro del mundo de la historieta. Hay, sobre todo, algo del “Asterix”. La fisonomía del protagonista, incluso, se parece una barbaridad a la del irreductible galo de René Goscinny y Albert Uderzo. También estará por ahí otra pareja creativa de la que guardo un recuerdo memorable: los italianos Giancarlo Berardi e Ivo Milazzo. Estos dos son, quizá, los autores que más se acercan a lo que Gustavo y yo nos hemos propuesto conseguir en “Audun”: una historia de aventuras que no dé respiro al lector y cuyo trasfondo responda a nuestra sensibilidad emocional.

P.: Al plantearos un nuevo marco de trabajo en el mundo del cómic, ¿varían vuestras expectativas sobre los resultados que pueda ofreceros?

JG.: Bueno, ha cambiado el marco industrial. O, mejor dicho, ha cambiado el modo de financiar el proyecto. Pero el medio en que Gustavo y yo ejercitamos nuestro arte (o nuestra artesanía, como me gusta decir a mí) no ha cambiado: sigue siendo la historieta. El formato, incluso, es clásico (alguno diría que arcaico). Se trata de un álbum de 56 páginas a color. Y el objetivo es exprimir ese formato. Para mí, el modelo sería el álbum “Las aventuras imaginarias del joven Verne”, que hice hace unos años junto al dibujante Pedro Rodríguez. Un cuento de apariencia sencilla, pero que deje una honda huella en el corazón del lector.

P.: ¿Qué plazos os habéis marcado para llevar a cabo el proyecto?

JG.: Según la información disponible en la web de Spaceman Project, los patrocinadores recibirán el álbum en febrero de 2018. Por tanto, habrá que terminarlo mucho antes. Pero tenemos tiempo más que suficiente para acabar  y mimar el proyecto como se merece. Y tenemos planes para un nuevo proyecto una vez concluido este.

P.: Un último mensaje para los indecisos que están buscando una excusa para apostar por el libro.

JG.: Cuando Pedro Rodríguez y yo hicimos “Las aventuras imaginarias del joven Verne”, alguien nos dijo con mucho cariño que era un tebeo de los que ya no se hacían. Me gustaría pensar que ese es el destino de “Audun y el anillo del rey”. Ser un tebeo de los que ya no se hacen.

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