Esta historia, escrita en 2006,  solo son unos breves apuntes cronológicos sobre la implantación de emisoras de radio en Santander. Por el escaso espacio de que disponemos nos limitaremos a realizar un repaso por la implantación de emisoras radiofónicas que ofrecen, servicios informativos diarios sobre nuestra ciudad, y espacios dedicados a divulgar y promocionar las actividades que en Santander de desarrollan, dejando a un lado las programaciones netamente musicales y las emisoras del resto de Cantabria.

Las primeras emisiones de radio en España (Radio Ibérica) se realizaron en Madrid en septiembre de 1923 sin ningún tipo de reglamentación.

Por tanto hemos de  apuntar que la actividad radiofónica en España nace en Madrid de una forma que ahora, definirían como “pirata”, adelantándose a la legislación que la Administración realizó en forma de Real Orden Ministerial de 14 de junio de 1924 y que posibilitó a Radio Barcelona EAJ-1 iniciar sus emisiones el 10 de noviembre de 1924.

La prensa cántabra del momento dedicaba diversas secciones a la radio y su programación, secciones desaparecidas en la prensa actual.

Hay referencias de que en 1923 El Pueblo Cantabro ofrecía una sección sobre telefonía sin hilos titulada como “Colectores de ondas”. La Voz de Cantabria, a partir de 1927 publicaba “Radiotelefonía”, sección que originó polémicas, en su momento, pues ya se empezaban a vislumbrar distintos intereses económicos.

Pero en 1926 el veraneo de Santander es elegido por Radio Iberica de Madrid para ser protagonista en su programación que desde Madrid se emitía con “relativa” potencia que provocaba interferencias en Santander, cosa que no ocurría con emisoras de “Viena, Milán, Colonia y Praga” que “sonaban como bombas en el altavoz” según informa Pilar Udías Vallina en su libro EAJ-32 Radio Santander que será la guía de este pequeño guión de historia que, espero, sea escrita algún día.

          Pilar Vallina nos informa que en julio de 1928, Guillermo Marconi arriba a Santander a bordo de su yate “Electra” y desde unos altavoces instalados en el mismo comienza a sonar la música que radiaba. El día 11 fue recibido en compañía de su esposa por la Corporación municipal en el Ayuntamiento.

          “Según José María Pereda Mendoza, en España, al finalizar el tercer trimestre de 1928 el número de afiliados a la Unión de Radioyentes es de 12.120, mientras que en Europa se contabilizan por millones, con lo cual hay una gran debilidad en las posibilidades económicas de las estaciones emisoras, y sus emisiones sufren de grandes interferencias y de escasa potencia por su escasez de medios, sobre lo cual se entabla la polémica.

Curiosamente desde sus inicios, el medio radio ha estado controlado por las Administraciones, a diferencia de la prensa. Crear un diario es cuestión de días pero crear una emisora necesita la bendición política de la Administración de turno.

En octubre del 1928 Unión Radio transmitía un Barcelona-Racing desde la Ciudad Condal y las interferencias en la recepción provocaron la crítica del nuevo medio de comunicación.

Pronto se empezó a reclamar una emisora para Santander, como signo de los nuevos tiempos. El motivo fundamental que se esgrimía era la transmisión de las actividades de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. El 23 de mayo de 1933 el periódico “La Voz de Cantabria” publicaba un articulo del abogado Arturo Casanueva reclamando la emisora radiofónica para Santander.

El 16 de junio del mismo año, el mismo diario conservador recogía un suelto fechado en Madrid con el titular de “un voto de calidad. la instalación de una emisora en santander”, donde se decía:

«El ilustre ingeniero de Telecomunicación, Don Carlos Vidal, ha dicho en un discurso pronunciado en el Ateneo de Madrid, entre otras cosas, este párrafo.- …en lo que afecta a la emisora de Bilbao, desde luego no da servicio de galena a Santander ni a San Sebastián. Por tratarse de núcleos urbanos muy importantes y con zonas muy extensas a su alrededor, puede ser conveniente el instalar otras emisoras de pequeña potencia en su proximidad.

Con el fin de no ocupar un número excesivo de ondas comunes, podría asignarse a Santander la misma onda que a La Coruña (no están a la distancia peligrosa del orden de 400/800 kms. y aunque en la zona intermedia, Asturias reciba con deformación, no importa, dado que esta región tiene ya su emisora) igualmente para Oviedo y San Sebastián».

Dos días más tarde, se publica un artículo, bajo el título “Problema local. la conveniencia de que se nos conceda una emisora de radio”, en cuyo contenido el autor se une a la sugerencia lanzada por Arturo Casanueva, pidiendo el funcionamiento de una emisora de radio en la Universidad Internacional de La Magdalena. Dicha iniciativa se recogió en el seno del Club Rotario de Santander nombrándose una comisión para seguir de cerca tan importante asunto. La idea consistía en crear una emisora en la propia Universidad Internacional para así divulgar el funcionamiento de la misma, proponiéndose solicitar una de las que el gobierno pensaba establecer en España.

El 22 de junio, en plena campaña promovida por La Voz de Cantabria, se inserta una nota diciendo.- «En su reunión semanal el Club Rotary de Santander se reúne con el Gobernador Civil para tratar del establecimiento de una estación radio emisora en Santander y la comisión designada para impulsar este asunto quedó encargada de llevar a cabo nuevas gestiones cerca de las autoridades y entidades santanderinas». Al día siguiente se publica una de las instancias que solicitando la instalación de la radio emisora en Santander se elevaron a los ministerios de Instrucción Pública y Gobernación, firmadas por autoridades, entidades culturales, Universidad Internacional y Diputación Provincial.

  Arturo Casanueva continúa su campaña en pro de una emisora que transmita los recién creados cursos de verano de La Magdalena y ante la proximidad de la inauguración de los mismos, vuelve a la carga nuevamente con un artículo titulado “Lo primero es lograr la retransmisión”, insistiendo en las razones ya conocidas y finalizando con una especie de ultimátum- «…La idea de que se instale en Santander una estación emisora de gran alcance va abriéndose camino. Nuestros diputados verán si el asunto merece la pena. Santander tiene sobrados títulos para reclamar una estación». El día 27 sigue en su empeño y el día 30, perdida toda esperanza de conseguirlo, Arturo Casanueva se desplaza a Madrid para proseguir sus gestiones. Como última solución visita al ministro de Marina para solicitar que desde un crucero surto en el puerto de Santander se radien los mencionados cursos.

Por fin el 17 de agosto de 1933, completamente por sorpresa, La Voz de Cantabria inserta en gruesos tipos de su primera plana el siguiente comentario:

“Radio Santander ha comenzado la instalación de una emisora. Santander va a tener, por fin, su estación de radio. Un ensayo interesantísimo, pero prometedor de más potentes instalaciones. Dentro de pocos días, en la semana próxima se verificarán las pruebas de una emisora instalada en la calle Fernández de Isla nº 3 y cuyo sistema es el llamado «oscilador maestro controlado por cuarzo». Sus características son éstas.- Longitud de onda 200 metros, 1.500 kilociclos. Es decir la máxima potencia que autoriza la legislación vigente. Desde luego será audible en la capital con aparatos de galena y con aparatos de lámparas en la provincia.

Tenemos noticias de que la estación dirigida por un hombre competente como Don Ismael Palacio prospera por momentos en su establecimiento, gracias a la pericia y actividad del técnico Don Giordano Pérez, y todo hace suponer que hacia fines del mes corriente estará en plena actividad emisora.

No hace falta decir con cuánta satisfacción acogemos estos interesantes informes».

Por su parte, Arturo Casanueva publica al lado una columna titulada “Algo es algo”, con un artículo de tonos poéticos en el cual reconociendo que lo logrado no es precisamente lo que él aspiraba, saluda a la nueva emisora comparándola con una embarcación que aparece en el horizonte de Santander

El 8 de diciembre de 1932, la Administración de la II República define como emisoras clandestinas aquellas que no se adecuan a las normas que estableció. En 1936 existían 68 emisoras que transmitían en Onda Media, una en Onda Corta y 387 estaciones de aficionados.

Giordano Pérez, ingeniero procedente de Navarra, e Ismael Palacio Bolufer, de Zaragoza, tenían constituida una sociedad encargada de montar emisoras por distintas ciudades de España, para luego venderlas a sociedades que locales que se formaron a tal efecto.

Cuando llegan a Santander ya estaban en marcha las emisoras de Castellón, Pamplona, Zaragoza y Valencia, entre otras.

 En la sociedad que posteriormente se forma al efecto entran Eduardo Pérez del Molino, Luis Udías, Indalecio Manzano y Ramón Bohigas.

 El 23 de abril de 1933 la Dirección General de Telecomunicaciones concedió a Don Ismael Palacio Bolufer la autorización pertinente para que funcionara en Santander capital la emisora de radiodifusión EAJ~32. Su instalación había sido autorizada de acuerdo al Decreto publicado el 8 de diciembre de 1932. El 15 de agosto de 1933 inició sus emisiones Radio Santander con seis horas diarias de variado contenido.

          Por desgracia, desde sus inicios, el medio radiofónico fue, principalmente utilizado, como objeto de intercambio mercantil y así el señor Bolufer vendió la emisora a don Luis Pérez Vicente, según escritura firmada ante notario con fecha 3 de octubre de 1934, transmitiéndole la propiedad de la concesión y la de las instalaciones, aparatos, enseres y mobiliario en ella existente al precio de sesenta mil pesetas, siendo autorizada finalmente la transmisión de la concesión el 3 de noviembre de ese mismo año. Entonces estaba la emisora establecida en el número 3 de Fernández de Isla, primer domicilio social de la emisora. Así se iniciaba la historia de la radio en Santander.

También con las primeras emisiones se iniciaron las primeras interferencias. El equipo radiofónico causó algún problema al popular cine Pabellón Carbón, conocido también como «El Pabe», puesto que la antena estaba en la Plaza de Santa María Egipciaca y dada su proximidad interfería las proyecciones cinematográficas de esta sala pues con las imágenes de las películas en la pantalla se oían las voces de los locutores.

Las emisoras reclamaban la colaboración económica de sus oyentes y en Radio Santander se creo la figura del “adherido”. Pero será la propia emisora la que narrará sus andanzas iniciales:

«Cuatro hombres de buena voluntad, sólo de buena voluntad, pero amantes como el que más del progreso de Santander, se hicieron cargo, por ahora hace un año de la Emisora EAJ-32, confiados en que los buenos santanderinos cooperarían al sostenimiento de esta estación, cuyos gastos eran, y son, cuantiosos. Los montañeses atendieron los requerimientos que se les hizo a este fin y en poco más de cinco meses vimos aumentadas las listas de adheridos en una proporción que nos hacía concebir grandes esperanzas en relación con el porvenir de Radio Santander.

A fuer de verídicos, diremos que esas esperanzas se han cumplido, y merced a ello cuenta Santander con una emisora que ha demostrado ser una de las mejores en su categoría. No se nos oculta que, a veces y momentáneamente, sus audiciones tienen alguna imperfección. Esto puede obedecer a tres causas.

1.- Una avería en los complicadísimos aparatos emisores que, como en cualquier clase de aparatos, es imposible prever.

2.- Una interrupción de las corrientes que se utilizan en el funcionamiento de los mismos, o influencias atmosféricas que perturban la emisión, de las cuales no es culpable Radio Santander, pero, generalmente, se achaca a ésta la mala audición

3.- Mala recepción de una buena emisión.”

Desde 1933 a 1953, Santander solo contó con esta emisora de radio que pasó por las vicisitudes de la ciudad. La Guerra le hizo cambiar de dueños y nombre.

No todo fueron parabienes por parte de la prensa local. Si bien las relaciones con algunos medios, concretamente con el diario La Voz de Cantabria, eran muy amistosas, en algunos momentos colisionaron intereses de explotación, sobre todo en lo que se refiere a la cuestión de la publicidad, de enorme importancia tanto para los medios escritos como para la radio. Uno de los propietarios de Radio Santander, el que luego sería su director, Luis Udías Martínez, era, a su vez, propietario de una agencia de publicidad. Las luchas de los contrapuestos intereses comerciales se inician ya en estos primeros momentos de la actividad radiofónica.

El 9 de agosto de 1935, «La Voz de Cantabria» se ocupaba de la publicidad radiada de la siguiente manera:

«Se cuentan por docenas las cartas que hemos recibido de algún tiempo a esta parte requiriéndonos a protestar del abuso de anuncios que hacen las emisoras de radio. Si no atendimos a nuestros comunicantes fue porque no se interpretara nuestra intervención en el asunto como un juego de competencia. Pero el clamor era ya general, e inexcusable que nosotros, como portavoz suyo, demos cumplimiento a la delegación que se nos hace.”

Efectivamente, el exceso de las radios en materia de anuncios ha llegado a dos extremos. Por un lado, al enojo de los radioyentes, abrumados por la publicidad intercalada sin medida, entre programas de pobrísimo contenido. Aun podría decirse que no es la publicidad la que se intercala entre los temas artísticos de las emisiones, sino todo lo contrario.- esos temas, los que se intercalan entre los anuncios, llegando a la fatiga del auditorio. Y por otro a la decadencia y menosprecio de un medio de difusión cuya importancia como instrumentos de educación y recreo no puede ser negada.

Si las emisoras reflexionaran un punto sobre este tema, habrían de ser ellas mismas, adelantándose a extrañas sugestiones, quienes cambiarían su orientación, pues el abuso de que la gente protesta, va en su propio descrédito y en el de la publicidad radiada. Conocido es el fenómeno de reacción del público contra el exceso de publicidad y aun contra los mismos artículos que se anuncian, al suponer que a ellos es debido el hecho de que se reste a los programas de las emisiones el interés artístico y recreativo que entienden deben informarlas. Una consecuencia de este fenómeno ha sido1o la supresión de los anuncios en la mayor parte de las emisoras extranjeras.

De este movimiento psicológico de la gente, nadie es testigo de mejor calidad que la Prensa. Los periódicos saben perfectamente que no se puede abusar de la publicidad con merma de la información. Por eso, en los días que la publicidad aumenta, aumentan ellos sus páginas para que la debida proporción entre el anuncio y las noticias se mantenga dentro de una norma de moralidad, cual es la de dar siempre al público una mercancía correspondiente al precio que paga.

No queremos invadir con este comentario otros aspectos de la cuestión, que por ser importantísimos merecen capítulos aparte. Aludimos a las disposiciones que legalmente obligan a las emisoras a no radiar más anuncios que los fijados por las concesiones en relación con el tiempo de emisión y la tributación que deben al Fisco según los ingresos de su publicidad. Esta es materia larga y no queremos por ahora abusar de la atención de los lectores. Por hoy basta con lo dicho para dejar complacidos a nuestros comunicantes”.

          Este articulo es muy elocuente. La prensa se posicionaba en contra de la publicidad “abusiva” en el medio radio, cuando ellos publicaban páginas enteras de publicidad sin control alguno.

          Evidentemente ya entonces la tarta publicitaria, era la que era, y aquellos grupos empresariales propietarios de los soportes publicitarios siempre se revuelven contra la aparición de nuevos medios.

El 21 de octubre de 1936 el periódico izquierdista local La Región publicaba el artículo sin firma titulado “La radio y la cuota mensual obligatoria”, en el cual se decía:

«Una disposición de la Dirección General de Comunicaciones ha obligado a satisfacer dos pesetas mensuales como cuota obligatoria para Radio Santander. No acertamos a comprender la razón para obligar a satisfacer, precisamente a las izquierdas (puesto que éstas son las únicas autorizadas para el uso del aparato receptor), un impuesto destinado a nutrir la caja de una empresa particular, algunos de cuyos componentes son desafectos al régimen. Este hecho tiene de por sí mucha importancia y únicamente estaría justificado si la Radio Santander fuera del Estado o hubiera sido incautada, pero esto no es así, por cuanto sabemos que en Radio Santander hay personas de muy conocido matiz derechista que participan en la empresa Radio Santander. Esto no creemos que pueda consentirse y llamamos la atención de quien corresponde, para que se haga una investigación en la emisora local y se pongan las cosas en su punto. Estamos atravesando momentos muy difíciles y es absolutamente necesario que se depuren todos los organismos que aparecen dudosos, y más si éstos son de la importancia de la radio, que debe estar en manos de absoluta lealtad y encuadrados en los partidos del Frente Popular”.

El 17 de febrero de 1937, el diputado de la CEDA Eduardo Pérez del Molino, propietario de Radio Santander, era detenido en el pueblo de Solares y trasladado a Santander, donde permanecerá encarcelado hasta la entrada en la ciudad de las tropas de Franco. La emisora era incautada por el Frente Popular así  como todas las demás pertenencias de la familia (bienes y negocio), que les serán devueltas al entrar los nacionales en Santander, menos  la radio, que pasó a manos del Requeté.

Durante el conflicto civil Santander contó con otra emisora, se trasladó la emisora de Radio San Sebastián a Santander y seguía cubriendo sus emisiones desde Cabo Mayor. El 4 de enero de 1937, el diputado socialista y comisario de guerra cántabro Bruno Alonso se despidió del pueblo de Santander a través de las ondas de Radio Santander, puesto que había sido nombrado Comisario General de la Flota Republicana.

EAJ 32, emitiendo desde unos estudios instalados en la C/. Fernández de Isla, una programación netamente cántabra, para pasar luego a la Calle del Puente y posteriormente a la Calle Marcelino Sanz de Sautuola. A partir del día 5 de agosto de 1991 comienzan a emitir desde sus estudios actuales en Pasaje de Peña y esta década de los 90 se impone definitivamente la fórmula de Cadena, reemitiendo la mayor parte del día la programación que se realiza en Madrid. Así Radio Santander, emisora  asociada a la Cadena SER, contribuye a crear puestos de trabajo en Madrid y oyentes en Cantabria, al igual que las otras emisiones de la cadena (Cadena DIAL, 40 Principales, M 80),. que emiten por frecuencias otorgadas para la emisión de proyectos locales de radio en Santander y fueron vendidas o alquiladas en su día

Durante la guerra civil estuvo emitiendo con los nombres de Radio Requeté de Santander y Radio España de Santander, para, una vez finalizada la contienda, volver a su primitivo nombre, Radio Santander.

En 1940, Radio Santander es devuelta a sus antiguos propietarios. En 1950 se integró en la Cadena SER. En 1952 se crea la sociedad Propulsora Montañesa, actual propietaria de la emisora.

          Radio Santander es también la primera emisora de Cantabria que comenzó a emitir en frecuencia modulada, esto fue en el año 1964. En esta banda se emitía la fórmula norteamericana de «Los 40 Principales » que luego pasará a dar nombre a la que actualmente se denomina Cadena 40.

        Veinte años de monopolio radiofónico finalizaron con la instalación de una nueva emisora, Radio Cantabria. Fundada en agosto de 1953, promovida por la Jefatura Provincial del Movimiento de Santander, siendo su titular el Gobernador Civil Jacobo Roldán Losada.

A lo largo de su historia tuvo también varias denominaciones, primero, como se ha dicho antes, Radio Cantabria, luego se integraría en la Red de Emisoras del Movimiento (R.E.M.) como La Voz de Cantabria. A raíz del Real Decreto de fecha 4 de diciembre del 1978, pasa a formar parte del ente de RTVE y emite como Radio Cadena Española con el nombre de Radio 4, finalmente el 24 de julio del 1991 se incorpora a Radio Nacional de España como Radio 5, actualmente Radio 5 Todo Noticias. Los estudios en un principio estuvieron ubicados en el Pasaje del Arcillero y más tarde en la calle Lealtad, nº 14, hasta su integración definitiva en R.N.E.

            El 1 de junio de 1967 comienza a emitir una nueva emisora, propiedad del Obispado de Santander. Se trata de Radio Popular de Santander, bajo la dirección del sacerdote Francisco Odriozola Argos. Emisora que se integra en la Cadena de Ondas Populares Españolas (C.O.P.E.). Nace en los estudios ubicados en la calle Rualasal, nº 23 y emite en las modalidades de frecuencia modulada y onda media. Actualmente tiene los estudios en la misma calle en el número 5. Ya en los años noventa la COPE, a nivel nacional crea en la banda de frecuencia modulada, Cadena 100, dedicándola exclusivamente a emitir música pop/rock como alternativa a la programación musical de la SER. Sus estudios los instala en el mismo lugar de la calle Rualasal.

En el año 1972 empiezan las pruebas de Radio Nacional de España, para comenzar con programación estable el 1 de agosto del mismo año, con emisiones en onda media durante las 24 horas del día en conexión con los estudios centrales de Madrid y programación regional   Se denominó en un principio Primer Programa de RNE y más tarde pasa a denominarse Radio 1. Sus estudios son instalados en la C/ Vargas, nº 51 de Santander para pasar en el año 1994 a su ubicación actual en el Polígono de Raos.

También en julio de 1972 se instalan los repetidores del Segundo y Tercer Programa de Radio Nacional de España en el Alto de Miranda en Santander para luego pasar a su ubicación en Peña Cabarga para la zona de Santander, lo hacen en frecuencia modulada con emisiones desde Madrid. El primero es dedicado a la música clásica y el segundo a programas alternativos. Más tarde cambian su denominación por Radio 2 y Radio 3. En la actualidad Radio 2 ha pasado a denominarse Radio Clásica.

Habían pasado 40 años y Santander solo contaba con tres emisoras de radio, meras delegaciones de las cadenas nacionales: SER, COPE y RNE.

No podemos entrar, por razones de espacio, en los premios radiofónicos otorgados a lo largo de la historia a los profesionales de la radio pero destaquemos sendos premios nacionales otorgados al periodista de Camargo en Madrid Juan Manuel Gozalo y Arturo Moreno,  a este último por su labor desarrollada en la radio hecha en Santander.

Tras una temporada sin novedades, en el año 1982 se instala otra delegación de una nueva cadena nacional, Antena 3, con una programación de la llamada convencional pero emitiendo en frecuencia modulada. Sus estudios estaban en la calle Jesús de Monasterio para luego pasar a la calle Santa Lucía. En el año 1994, es fagocitada por la Cadena SER y desaparece la información para convertirse en una emisora tocadiscos. Emite con el nombre de M-80 dedicando la mayor parte de su programación a la música de los años 70 y 80, programada desde Madrid. Los estudios a partir de este cambio se sitúan como el resto de los del grupo de la SER en el Pasaje de Peña, nº 2 de Santander.

En el año 1987, la Asociación de la Prensa, después de haber conseguido una frecuencia de radio local en concurso convocado para la creación de emisoras locales en toda España, renunció a realizar el interesante proyecto local con el que había concursado y buscó el dinero fácil, alquilando la frecuencia obtenida, a la Cadena SER  Concretamente en el mes de junio, comienzan las emisiones en frecuencia modulada de la cadena Radio Minuto, de la SER, con el nombre de Radio Bahía, tiene los estudios en la calle Cádiz, poco tiempo más tarde pasa a denominarse Cadena Dial y ocupa en la actualidad los estudios de Pasaje de Peña. Sus emisiones son de música interpretada en español, sin informativos, y programada mayoritariamente desde Madrid.

El 29 de julio del 1989 y con fuerte polémica, el Gobierno concede licencias para la instalación de nuevas emisoras en frecuencia modulada. Prácticamente es a partir de esta fecha cuando la radio en España, y por tanto en Cantabria, comienza su gran expansión y empiezan a emitir numerosas estaciones de todo tipo, pero Santander se quedaría al margen de este desarrollo. Tan solo una nueva cadena nacional abre delegación en la capital cántabra.

La Cadena Rato compra, o alquila, a Alerta y a Blas Herrero, las frecuencias que el Gobierno Cantabro les concede para implantar proyectos locales de radio. La nueva cadena comienza sus emisiones el mes de septiembre del 1990 con estudios en la calle Cuesta de Santander, pero pronto, concretamente el 26 de noviembre de este mismo año, esta cadena pasa a ser Onda Cero. En mayo del 1996 traslada sus estudios a la calle Fernández de Isla también en la capital. Esta cadena fue adquirida por la ONCE. Más tarde esta cadena crea también una programación musical realizada íntegramente desde Madrid. Esta cadena de emisoras es adquirida posteriormente por Telefónica.

Recientemente dos de las frecuencias utilizadas por Onda Cero en Cantabria, las alquiladas a Blas Herero en 1989, se desgajan del grupo y pasan a ofrecer la programación  denominada  Kiss FM Radio, con programas exclusivamente musicales realizados desde Madrid con desconexiones publicitarias.

El concepto de Cadena impone sus ventajas económicas y la radio integramente local no existe ya en Santander en la década de los 90. Lo que nació como un nuevo medio de comunicación, se ha convertido en una mera industria que busca prioritariamente una  buena cuenta de resultados económicos.

El concepto de servicio público ha desaparecido, el mercantilismo toma posesión del medio y las cadenas se posicionan políticamente apoyando abiertamente a uno u otro partido, con el objetivo claro de recoger las prevendas publicitarias del poder.

Las frecuencias otorgadas en Santander para la creación de emisoras locales son vendidas, o alquiladas, y solo sirven de meras repetidoras del oligopolio que forman las cadenas nacionales.

En 1993, 60 años después de la creación de la primera emisora, y a pesar de haberse resuelto ya dos concursos de radio local, no existe ninguna emisora que emita 24 horas desde Santander con programación propia..

En junio de 1996, concretamente el día 26, se registra en Santander la primera emisión de radio digital (DAB) que se efectúa en España. Ésta se realiza dentro de los cursos de la UIMP y con un alcance que no sobrepasa el recinto del Palacio de la Magdalena. Dicha emisión corre a cargo de Radio Nacional de España.

Impulsados por la feroz lucha por la audiencia y la publicidad, SER, COPE, ONDA CERO y RNE inician la guerra de potencias, una guerra incruenta que se impone en Peña Cabarga. Las cadenas exceden en mucho las frecuencias autorizadas. Precisamente este mismo año de 1996  la Delegación de Telecomunicaciones recibe denuncias de Aviación Civil sobre la detección, en el Aeropuerto de Parayas, de interferencias producidas en Peña Cabarga por el exceso de potencia con que emiten los emisores de radio de las cadenas de radio allí instaladas. Estas interferencias desaparecen en 1997 tras reducirse la potencia de las emisoras según informó Aviación Civil

Ante la inminencia de la convocatoria de un nuevo concurso de frecuencias para emisoras locales, el 7 de abril de 1997, comienza sus emisiones en Santander, en periodo de pruebas técnicas Radio Rabel, emisora autonómica privada e independiente. con una programación eminentemente informativa, musical y cultural,  con gran dedicación a los temas regionales, tanto en información como en su música, logra en muy poco tiempo una gran audiencia en la capital. Nace en Santander, por primera vez en la historia, un proyecto radiofónico que pretende obtener un titulo habilitante para emitir durante 24 horas desde Santander con programación, analógica y digital, íntegramente propia y sin conexiones con cadenas nacionales, creando en su primer año 19 puestos de trabajo.

El primer proyecto consolidado de Cantabria. La programación, netamente santanderina, cántabra y española, se basó en la necesidad de ofrecer a los oyentes de radio de Cantabria la realidad sobre nuestra riqueza cultural que es poco promocionada tradicionalmente por las programaciones musicales y culturales homogeneizantes.

El problema de las interferencias vuelve a surgir en el Aeropuerto cuando en octubre de 1997  la Consejería de Industria autoriza a trasladar los emisiones de la 87,7 y la 90,9 desde el centro de la ciudad de Santander a Peña Cabarga, y con ello, nuevas interferencias a los equipos de Aviación Civil.

El 5 de septiembre de 1997 el Consejo de Ministros aprueba la concesión de 350 nuevas licencias en frecuencia modulada de las cuales 10 corresponden a Cantabria, siendo el Gobierno Regional el encargado de sacarlas a concurso. El 16 de febrero de 1998 el Boletín Oficial de Cantabria publica dicho concurso al que se presentan 37 empresas con más de 170 solicitudes. A partir de esta fecha y en el plazo de tres meses, el Consejo de Gobierno estaba comprometido (Decreto 11211997) a dictar resolución provisional de adjudicación. El B.O.C. del  9 de julio del 1998  publica una prórroga de 3 meses a dicho dictamen.

Radio Rabel, dejó de emitir en pruebas, el 2 de Agosto de 1998, a las 4 de la tarde, ante el inminente fallo del concurso de frecuencias de FM, en la confianza de que su proyecto obtendría la correspondiente licencia. Pero el Gobierno no cumplió y desde entonces y hasta la caída del gobierno del PP en Cantabria en las elecciones autonómicas del 2003, nada se supo del citado concurso, los años pasaron y el desarrollo de la radio quedó bloqueado en Santander

La decisión de suspender las emisiones en FM se asumió tras tener conocimiento de la incoación de un expediente sancionador por parte del Ministerio de Telecomunicaciones, por participar en la realización de “interferencias en los vuelos de aproximación” al Aeropuerto de Parayas que, incluso cuando se suspendieron las emisiones,  siguieron existiendo por el exceso de potencia con la que emiten las cadenas instaladas en Peña Cabarga.

Ante la pasividad del Gobierno Cántabro, en la ordenación del sector de FM y DIGITAL, el 15 de Abril del año 1999, Radio Rabel comenzó a realizar sus emisiones, on line, a través de Internet, para todo el mundo, tras un año de desarrollo de la tecnología y los sistemas informáticos a utilizar, convirtiéndose así en la primera emisora cántabra en emitir 24 horas por la red, ininterrumpidamente desde Santander. En la actualidad Radio Rabel emite por Internet 24 horas desde Santander una programación monográfica dedicada nuestra música popular y nuestras tradiciones con informativos diarios. La música popular cantabra obtiene así, por primera vez una difusión universal siendo escuchada en todo el mundo.

En 2000, concretamente el 15 de agosto, comenzó sus emisiones en FM, Altamira FM para todo el mundo.

El 15 de agosto del año 2000 comenzó su programación
www.altamira.fm  la segunda emisora on line de Santander, un compromiso con nuestra comunidad, con nuestra tierra.

En octubre de 2002 se instaló en el Zoco Gran Santander de Peñacastillo, Altamira FM, un proyecto de radio local digital con cobertura autonómica que emite, ya en frecuencia modulada, una programación informativa y musical que proyecta nuestra cultura tradicional a través de las nuevas tecnologías

El nuevo Gobierno Cantabro de coalición, surgido de las elecciones de 2003 declaró desierto el concurso del 98 en el año 2004 y convocó un nuevo concurso en 2005 adaptado a las actuales condiciones técnicas del sector.

Tres nuevas frecuencias en Santander, una en Astillero, una en Camargo y una en Laredo, que pueden ser sintonizadas en Santander, son otorgadas en Noviembre de 2005 a las siguientes empresas: Una a la SER, otra al DIARIO MONTAÑES (Punto Radio), otra a SAFISA (Radio Marca), instalada en Bezana, otra al diario ALERTA, otra a CANTABRIA ECONOMICA y otra al GRUPO DE COMUNICACIÓN RABEL ON LINE (Altamira FM Radio Rabel).

La experiencia nos hace comprobar que, la mayoría de las frecuencias sacadas a concurso, cayeron en manos de cadenas, que no crearán los puestos de trabajo necesarios para emitir durante 24 horas desde Santander. Incluso algunas de las licencias que se han otorgado para realizar proyectos locales, y los inicien, acabarán conectando con cadenas nacionales, siempre ocurrió…

Todavía en el año 2006, siguen emitiendo emisoras sin título habilitante ni frecuencia asignada, en Santander, situación que pretende ser correjida tras las próximas concesiones de radio previstas para el invierno de 2006/7.

          En mayo de 2005 Onda Cero es propiedad del editor Lara y Kiss FM  de Blas Herrero y en el 2006, Jesús Polanco adquiere las acciones de Perez del Molino, con lo cual Radio Santander asegura su pertenencia a la Cadena SER.

          En cuanto a programas también han sido muchos los que se han producido en todos estos años unos en cadena como los seriales y concursos y otros locales, entre estos últimos voy a destacar uno, que creo fue de los más escuchados por la juventud en las décadas de los años 60 y 70, se trata del musical «Caravana de la Alegría» llevado por Federico Llata y Manolo Pastor, se emitía en Radio Cantabria y hoy es el día que al oír el tema de «Una lección de twist» hay quién lo relaciona inmediatamente con la sintonía de dicho programa.

          En la actualidad, en la Capital de Cantabria se gestionan SEIS emisoras privadas de radio, las delegaciones de las cadenas SER, COPE, ONDA CERO, RADIO MARCA y PUNTO RADIO y UNA emisora con producción propia durante 24 horas en Santander, ALTAMIRA FM RADIO RABEL. RADIO ALERTA ha iniciando sus emisiones provisionales en julio. Por su parte la delegación de RNE que estuvo domiciliada en Santander, en la actualidad se sitúa en la vecina localidad de Camargo.

          Próximamente se convocará el último (?) Concurso para la obtención de licencias analógicas de FM, ya que el próximo será ya el de emisoras de radio digitales autonómicas. En el nuevo plan de frecuencias saldrán a Concurso Público 4 nuevas frecuencias para Santander, que junto a otras 16 frecuencias para Cantabria completarán el mapa regional de emisoras analógicas de FM. Pudieran otrorgarse otras frecuencias antes de la llegada de la radio digital regional, para cerrar el dial a las emisiones sin títulos habilitantes…

Los 73 años de historia de la radio en Santander tienen una trayectoria muy coartada por la cicatearía política y la concentración de frecuencias, desde que las cadenas impusieron su tiranía. Todos los proyectos que nacieron con la vocación de realizar radio íntegramente desde Santander, acabaron fagocitados por las cuatro grandes cadenas radiofónicas con implantación nacional, que forman el oligopolio de la radio en España. Su oferta radiofónica se limitó a reemitir la programación que se lanza desde Madrid , dejando para Cantabria cuatro o cinco horas, a lo sumo, de desconexión, con la consiguiente falta de creación de puestos de trabajo para los profesionales cántabros del sector.

El Gobierno Cantabro tiene ahora la posibilidad de apostar por proyectos serios que generen puestos de trabajo y riqueza en Santander.

El espacio de esta breve historia de la radio en Santander llega a su fin, muchos años de historia, pero la historia de la radio en Santander tan solo está empezando… en 2006

Aquí finalizan estas anotaciones que ampliaré y completaré algún día…

Antonio Mora Ayora