Ant-Man y la Avispa: Los problemas de la sobreexplotación

Comenzaré por lo obvio: la película es indudablemente entretenida y divertida. Las dos horas se pasan volando entre risas, sonrisas y momentos chulos de acción. Ahora bien, aunque eso es algo de vital importancia a la hora de juzgar un filme, no deja de ser también una característica sumamente básica que ya poseen la gran mayoría de películas Marvel. ¿Qué mas nos ofrece Ant-man y la Avispa?

Ahí está el dilema.

No quiero que me malinterpretéis: me ha gustado. Si eres amante de Marvel te recomiendo que la veas y tengas tu rato ameno.

En mi opinión, tiene un nivel muy aceptable en la extensa mayoría de apartados elementales que requiere cualquier cinta para aprobar; no obstante, eso no quita que también cometa meteduras de pata.

Como secuela falla en numerosos aspectos que la hacen incapaz de destacar en el abrumador cúmulo de producciones superheroicas que hay hoy en día. No me ha resultado «decepcionante» por su calidad implícita (la cual, a pesar de no ser mala, tampoco supera el notable bajo); más bien, resulta una víctima de su propia compañía (Disney) y del monótono plan que esta se encuentra llevando a cabo. Me explico:

Llevamos ya 10 años tragándonos películas Marvel. Recientemente el ritmo de salida se ha duplicado, lo que se traduce en 3 o 4 cintas al año. ¿Qué tiene de malo?

Pues según yo lo veo, lo malo ocurre cuando, por culpa de la abundancia de películas, estas comienzan a resultar todas iguales.

Cuantos más productos antiguos se tengan detrás, más difícil será que los nuevos mantengan la creatividad y la calidad.

Os lo juro: ¡yo estaría encantado si cada nueva producción de Marvel fuera única! Pero no es así. Y es justo ahí donde viene el problema: las películas son cada vez más vagas porque no intentan innovar en lo más mínimo, se limitan a repetir hasta la saciedad una misma fórmula de éxito.

Como espectador, yo estoy cansado de tanto filme de superhéroes, pero no porque no me gusten, sino porque (como ya he dicho antes) son todos exactamente iguales.

Si este filme hubiera salido antes, mi recepción habría sido más cálida; sin embargo, no es el caso. Ya hemos tenido 19 películas anteriores, de las cuales más de la mitad son casi idénticas a esta en guión (estructura, diálogos), dirección, efectos especiales e incluso actuaciones.

¿Qué es lo que se consigue con este plan? Ganar mucho dinero y mantener contentos a los más pequeños, eso seguro. ¿Qué es lo que no se consigue? Que cada nueva obra se sienta como una pieza imprescindible del gran puzzle cinematográfico que está siendo creado. Muchas cintas se estrenan, pero solo un cuarto de todas ellas serán recordadas, el resto están destinadas al olvido y (en algunas ocasiones desafortunadas) la mediocridad.
Honestamente, no me apetece demasiado escribir sobre Ant-man and the Wasp, porque tengo la sensación de que ya he hablado acerca de ella muchas veces en el pasado. Es aburrido.

Para mí, Ant-man y la Avispa se siente como una copia de Ant-man menos interesante.
A decir verdad, lo tenía complicado para triunfar: el «éxito» de la primera vino gracias a su sencillez y valiente humildad. Para mantenerse a la altura, la segunda entrega debería haber aportado algo más, porque estas características mencionadas ya han perdido su toque de frescura y novedad.

Desafortunadamente, no ha ofrecido nada nuevo.

Es una película simple en exceso, predecible en todo momento, que bebe demasiado del estilo de la primera parte.

El argumento posee pequeños momentos de nulo sentido en los que nos fuerza a creernos cosas «porque sí, es así y punto».

Apenas hay una progresión ni dilemas que los personajes deban superar, y la villana es simplemente pésima (tanto en habilidades, como en origen), ni intimida ni resulta una amenaza real.

El objetivo principal es «rescatar a la madre de Hope».

La cinta pide que nos importe, pero no lo consigue, pues se trata de alguien a quien no hemos visto nunca que ni siquiera está relacionada con uno de los protagonistas (Scott).

La forma que tiene el guión de arrastrarlo a la aventura (una especie de relación mística con el mundo cuántico) es tremendamente estúpida, y la realidad es que el mismo personaje principal carece de relevancia para la trama, lo cual me parece un grave error.

En los pocos apartados donde intenta separarse de su predecesora, acaba siendo peor que esta. El misterioso y atractivo concepto del mundo cuántico es estropeado cuando nos lo enseñan demasiado, arrebatándole toda la intriga.

Aquella mejora que sí merece la pena ser destacada son todas las escenas en las que modifican el tamaño de los objetos y las personas.

Se consigue un efecto único y muy divertido que explotan correctamente. Hay algunas escenas realmente hilarantes (Scott en el colegio, la persecución, etc). Como ya he dicho, he disfrutado Ant-man y la Avispa. El problema es que yo quería disfrutarla aún más, y todo lo que he mencionado me lo ha impedido.

Patxi Álvarez