ALREDEDOR DEL PODER…

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LOS EPIBIONTES DEL PODER: En la órbita de los líderes

La costra de moluscos que se adhieren a la piel de los grandes cetáceos se conoce comúnmente como “epibiontes” u “organismos epibiontes”. Sin embargo, en el caso específico de los crustáceos y moluscos que se adhieren a las ballenas, se utiliza el término “epifauna[1]” o “biofouling”.

Estos organismos epibiontes[2] (peces rémora, percebes, etc.) se adhieren a ballenas o tiburones, beneficiándose de su movimiento, protección o los restos de comida, sin necesariamente aportar algo significativo a su anfitrión.

En la política los “líderes” (presidentes, ministros, alcaldes) son los “grandes cetáceos” del poder y, que a ellos se adhieren una multitud de epibiontes del poder: asesores, especialistas, lobistas, influencers, y “advenedizos”.

Basta echar un vistazo a cualquiera de las estructuras administrativas del poder, en cualquiera de sus instancias, para detectar por decenas e incluso, centenas, estos personajes:

  • Los Asesores y Especialistas (como las rémoras): Se pegan al líder por su conocimiento y cercanía. Se alimentan de la influencia y el acceso, pero también pueden proporcionar un servicio (consejo, información). Una relación de ¿simbiosis o de parasitismo?
  • Los Influencers y Círculos mediáticos (como los percebes): Se adhieren a la superficie del poder para ganar visibilidad y relevancia. Su beneficio es la fama y la amplificación de su mensaje, mientras que al líder le dan una imagen o un canal de comunicación.
  • Los Advenedizos y Buscadores de Oportunidades (como los cangrejos violinistas): Son oportunistas que aparecen en el ecosistema del poder cuando este es propicio. Buscan cargos, contratos o favores. No ofrecen un beneficio claro al líder, más allá de la lealtad superficial.

La dinámica de la simbiosis entre los líderes y sus epibiontes. Cuando la analizas ves con cierta claridad qué beneficios obtiene cada uno.

  • Beneficios para los epibiontes: Acceso al poder, influencia, contratos, visibilidad, protección y, la posibilidad de moverse con la “ballena” a nuevos mares de oportunidades.
  • Beneficios (o costes) para el líder: A veces los epibiontes son necesarios. Un líder necesita consejeros y comunicadores, sin embargo, una sobrepoblación de epibiontes puede ser un lastre, una distracción, o incluso un riesgo, ya que pueden llevar a la desconexión con la realidad, la corrupción o el aislamiento.

Los riesgos de los epibiontes

Esta multitud de adheridos representa tanto para el líder como para la sociedad, un peligro.

  • La burbuja de la realidad: Los epibiontes tienden a reforzar la visión del líder, creando una cámara de eco donde la crítica no entra. Esto aísla al líder de la opinión pública y de la realidad.
  • El coste económico: El mantenimiento de una corte de asesores y “amigos” no es gratis. Se financia con fondos públicos.
  • La “caída” del cetáceo: ¿Qué ocurre con los epibiontes cuando el líder pierde el poder? Se separan y buscan un nuevo “anfitrión”, mostrando la naturaleza oportunista de su relación.

El verdadero lastre del poder

Los epibiontes no son un fenómeno nuevo, pero en la política moderna, su número y su influencia parecen haber crecido de manera significativa. La clave no es la presencia de asesores (que son necesarios), sino la proliferación de aquellos que solo buscan el beneficio propio. El verdadero desafío para un líder es discernir entre la ayuda genuina y el simple oportunismo, para evitar que la corte de epibiontes se convierta en un lastre que hunda al “cetáceo” y a la sociedad que representa.

JACA, Santander, noviembre 2025

Referencias:

[1] Algunos ejemplos de epifauna que se adhieren a los cetáceos incluyen: Moluscos bivalvos: como mejillones y ostras; Crustáceos: como percebes y lapas; Otros organismos: como algas y bacterias.

[2] Es importante destacar que la relación entre los epibiontes y los cetáceos puede ser compleja y variar dependiendo de la especie y el contexto. Los moluscos epibiontes en grandes cetáceos son organismos (principalmente balanos y lampis) que se adhieren a la piel de las ballenas y delfines para fijarse y alimentarse, viviendo en simbiosis con su huésped. Estos son ejemplos de lo que se conoce como epifauna u organismos epibiontes, los cuales forman una comunidad que aprovecha la superficie del cetáceo como sustrato para su propio crecimiento y para transportar el alimento desde el agua.