Ahora conocemos que Hernan Cortés, Cervantes y Leonardo da Vinci eran catalanes

La historia de Cortés, el primer alcalde de Santigo de Cuba, marca la actualidad del día. Hoy el “procés” ha recibido un “zas en toda la boca” en Bélgica, tan solo los diputados de la extrema derecha belga han apoyado su propuesta de apoyo a la independencia en Cataluña. Seguramente los catalanes independentistas se sientan orgullos del apoyo obtenido por las fuerzas fascistas europeas. Pero no se pierdan lo mejor del día:

Hoy también ha aparecido un curioso e interesante artículo en ELDIARIODELAMARINA.COM define a las maravillas la mentalidad de los líderes independentistas y hasta que grado han falseado la historia. El artículo que sigue podría ser el argumento descabellado de un programa de humor satírico influenciado por la ingesta de LSD en estado puro, pero estas cosan han pasado y pasan en Cataluña hoy, siendo apoyadas con subvenciones millonarias del Gobierno de Cataluña:

El  Institut Nova Historia, fue creado para demostrar la idea de que la historia oficial de España se ha manipulado desde tiempos inmemoriales.

Se entusiasma cuando glosa las hazañas de los conquistadores en México. A Víctor Cucurull le brillan los ojos y busca la complicidad del público con un discurso que todos los presentes llevarían rato abucheando si no fuese por un detalle: el líder de aquella expedición increíble, ese tal “Ferrán Cortés”, no era extremeño “como nos han contado”. Era catalán. De hecho era “un príncipe de la Casa Real Catalana” cuyo nombre auténtico fue Alfons d’Aragó i Guerrea.

La conferencia se imparte en el Centro Comarcal de Lleida en Barcelona y los asistentes, en torno a una treintena, han pagado entre 8 y 13 euros por escuchar a una de las estrellas del Institut Nova Historia. La iniciativa, ligada a la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y apoyada por decenas alcaldes, políticos e instituciones públicas, organiza charlas por las cuatro esquinas de los ‘Países Catalanes’ desde su fundación en 2007.

Su objetivo es difundir la idea de que la historia oficial de España se ha manipulado desde tiempos inmemoriales. ¿Con qué objeto? Cuál va a ser: para robarle algo a Cataluña, en este caso prestigio y a algunas de sus figuras más destacadas. Como ‘Ferrán’ Cortés, Santa Teresa de Jesús, Cristóbal Colón, Amerigo Vespucci, Bartolome de las Casas, Leonardo Da Vinci o Miguel de Cervantes (que se llamaba Miquel Servent). La ‘nova historia’ sostiene que el Quijote, en realidad, fue escrito en catalán. Y que La Gioconda era Isabel de Aragón posando frente a un paisaje que combina las montañas de Montserrat y el Llobregat.

“Son cosas que, cuando toque, habrá que empezar a revisar y a recuperar para la República Catalana que está naciendo”, dice Cucurull. Por ahora, la edad media de su auditorio es bastante elevada y a mitad de la charla se hace necesario despertar cuidadosamente a un señor que ronca sin tregua. La escena se produce en un momento especialmente delicado porque es justo ahora cuando empiezan a arreciar las pruebas de que Cortés tenía “una cultura política propia de la nación catalana”.

A falta de la más mínima evidencia concluyente o documento histórico, Cucurull propone un excitante juego de insinuaciones. El conquistador de México, dice, era una persona con infinitos recursos teóricos y prácticos. “¿Podía ser el hijo de un don nadie de Extremadura como nos han contado? No lo parece. Ese nivel técnico, diplomático, marítimo… era de una familia con recursos y de un nivel que sólo existía en la nación catalana”.

“Ferrán” Cortés, dice Cucurull, era de alguna manera un “demócrata y un republicano”. “En un momento dado, reunió a toda su tripulación en una asamblea y les dijo que no tendría sentido destruir a naciones tan ricas y complejas como las que habían encontrado. Esta es una concepción de proyecto de un auténtico estadista y con valores propios del pensamiento catalán: la ciudad y la república. En lugar de una concepción imperialista, del pillaje y la esclavitud, él buscaba una solución fruto del entendimiento con los pueblos indígenas para convencerles de abandonar el estado teocrático y autoritario que tenían, pero desde el reconocimiento mútuo”.

Nadie puede descartar que Curull se esté dejando llevar por las emociones del momento cuando dice que la verdadera intención de Cortés fue siempre “construir un reino independiente y separado de España, que es algo que coincide con la cultura de los catalanes que siempre han buscado soberanías compartidas en su expansión por el Mediterráneo”. Y añade: “Toda la empresa de Cortés era de concepción básicamente catalana y su aspiración era algo como una república federal en la Nueva España”.

El juego de insinuaciones se alarga durante más de una hora en las que al conferenciante se le aparecen señeras en cuadros de época y escudos en la heráldica de “Ferrán Cortés” idénticos a los de los “reyes catalanes”. Considera una “prueba definitiva” que quien sea que escribiese el libro de Bernal Díaz del Castillo describa el Nuevo Mundo como un lugar exhuberante y “similar a España”. “Claramente la censura tuvo que poner España en lugar de Cataluña. Es lo que se está diciendo: peces, frutas, agua…

En el resto de España, claro, no hay árboles frutales, ni peces… Bueno quizá alguno habrá en el Tajo”.

Hasta aquí el artículo publicado en  ELDIARIODELAMARINA.COM , no me digan que no está sabroso. Lo cierto es que no me extraña que muchos jóvenes catalanes, seguidores de estas teorías de la verdadera historia de Cataluña estén totalmente fanatizados. Les pronmeto que sigo sin encontrar el adjetivo con el que se debería calificar esta historia…