Unidas por Santander denuncia el abandono del Ayuntamiento a los vecinos del Cabildo

Miguel Saro lamenta que el único interés que se está protegiendo es el de los promotores de suelo en una actuación que califica de “especulación pura y dura”

Unidas por Santander (UxS) denuncia que el Ayuntamiento de Santander ha vuelto a abandonar a los vecinos del Cabildo de Arriba. Este lunes, el número 17 de la calle Alta es el protagonista de otro ejemplo de la falta de compromiso, por parte del Consistorio, con las labores de regeneración y recuperación del centro urbano.

“Es una dinámica que, desgraciadamente, nos persigue desde hace decenios puesto que el único objetivo del Ayuntamiento es facilitar la expansión urbanística de la ciudad en todo el terreno municipal que quede pendiente de urbanizar”, ha lamentado el concejal de la coalición, Miguel Saro.

Saro, que ha hablado con el abogado de una de las vecinas afectada que ha pedido la paralización cautelar del derribo, apunta a que existen instrumentos de sobra para facilitar actuaciones que permitan conservar el centro urbano y proteger a los vecinos y propietarios de la zona.

Los procedimientos administrativos de los últimos años han propiciado esta “ruina inminente” del número 17, pero Saro señala, sobre todo, “la falta de claridad del Ayuntamiento a la hora de actuar en la protección de los vecinos y garantizar su derecho a permanecer en sus viviendas, frente al interés de algunos promotores inmobiliarios que quieran obtener un suelo que en pocos años y con una suficiente inversión tendrá mucho valor porque está en el centro de Santander y con unas estupendas vistas al sur de la ciudad”.

Y es que, como señala el edil, “es obvio que existe interés de promotores de suelo para obtener un solar edificable exclusivamente que sería más barato de conseguir en un edificio demolido por ruina”. Máxime, si el coste de la posterior demolición recae en los vecinos, como es el caso.

“Los servicios técnicos municipales han sido los que han pagado los efectos de esta política errática, requiriendo a los propietarios actuar, pero no con la suficiente energía para conseguir su ejecución”, lamenta Saro. “El único interés que se está protegiendo no es el de los propietarios ni el de regenerar la zona y reocupar y realojar a los ocupantes actuales”, lamenta Saro, si no permitir “la especulación pura y dura”.