felipe y jordi

En Cataluña cualquier independentista “informado”, que son muy pocos, debería estar eternamente agradecido al PP y al PSOE, porque sin su inestimable colaboración, hoy las filas de la huida al abismo serían inmensamente menores.

Todo empezó inocentemente, en 1980, cuando se publica el Real Decreto 2809/1980 de 3 de Diciembre, por el que se traspasa a la Generalidad de Cataluña un arma esencial que explica la actualidad, la Educación.

Se traspasó todo, y entre otras cosas, se puede leer: “la elaboración de los programas de estudio y orientación pedagógica”, o, “la aprobación de los libros de texto que hayan de ser utilizados en Cataluña”.

El Estado, como marca la Constitución, se reserva la Alta Inspección del sistema educativo.

Pero dicha labor inspectora, nunca ha sido ejercida, por “no molestar” al independentismo catalán.

Y ello porque, ni PP, ni PSOE, han defendido nunca, ni en esto ni en otras muchas cosas, a lo largo de 35 años, el interés nacional, que siempre, siempre, siempre, y otra vez siempre, ha quedado devorado por un gran depredador: el interés de partido.

Para “pagar el alquiler” de La Moncloa, este nuevo dios, ha ordenado que adular y favorecer a los que siempre han tenido el mismo objetivo, sin engañar, la independencia, y despreciar a la otra mitad de la soberanía del conjunto de los españoles, era preferible al fallecido interés nacional, y de paso, a la igualdad entre regiones y ciudadanos.

Así, si por estar en dicho Palacio había que mirar a otro lado, y consentir que, durante ya 35 años, se educara a la infancia y juventud mediante una programa encaminado a grabar en su cerebro la maldad de España y la independencia como paraíso; pues se hacía, porque lo primero es lo primero.

El resultado era y es predecible.  En Julio de este año el Instituto de Estadística de Cataluña, publicaba que el 42,9% de los catalanes quieren la independencia, un 50% no, un 1,39 % no contesta, y un 5,8% no sabe qué hacer y qué decir.

Pero por tramos de edad, mayoría clara del Sí entre los jóvenes, de 18 a 35 años. Y el No, sólo gana claramente en el tramo de mayores de 65 años.

Obviamente, ningún sistema es perfecto, y la programación social y política del sistema educativo catalán tampoco, siempre sale alguien rana, por eso no hay unanimidad entre los jóvenes, pero sí mayoría aplastante por la huida de España.

La conclusión es evidente, el simple paso del tiempo hará inevitable la independencia de Cataluña. Los mayores desaparecerán, y con ellos la mayor parte de los resistentes a la dictadura político-social de los nacionalistas. Y cada vez más oleadas de jóvenes llegarán, cada vez mejor programados, desde el día que entraron en el parvulario, de que están llamados a acabar con el dominio extranjero de Cataluña.

Ve a decirles que es una locura histórica y económica, y te dirán que la historia que ellos han aprendido es la verdadera y la tuya pura esquizofrenia, y que lo de la economía sólo lo usas para meterles miedo, que es una pura falacia.  Y de ahí jamás les sacarás.

Se les ha enseñado a odiar a España y a amar a una Cataluña idílica si es independiente, y que los españoles somos una especie invasora, fuera de su ecosistema, es decir, como los plumeros en Cantabria.

PP y PSOE (a la UCD no le dio tiempo), han permitido, haciendo dejación de sus funciones constitucionales, que esta aberración intelectual se haya producido.

El adoctrinamiento de niños y jóvenes, con fines políticos, propio de regímenes totalitarios, ha sido conscientemente permitido en España.

Sólo si les arrebata el arma de la Educación a los que cometen este crimen contra la infancia y la juventud, será posible, no sin esfuerzo, que Cataluña siga siendo España.

Que ¿quién se atreve a ésto?, quien considere un atentado el permitir someter a niños y jóvenes a un planificado y sistematizado programa de lavado cerebral, inculcando falsedades y odio a su nación y a sus vecinos.

Que ¿qué puede pasar?, que convocarán manifestaciones y gritarán independencia. O sea, lo que pasa ahora por no hacer nada, así que da igual, sólo hay que aguantar. Así han aguantado los  miles de catalanes que han resistido activamente, protestando y pleiteando para que sus hijos pudieran ser educados, durante parte del horario escolar, en el idioma de sus padres, el español.

Ellos son los plumeros de Cataluña, invasores de su propia tierra.

Y esta gente ha luchado y resistido pese a ser mal mirados por su entorno, y pese a la amargura de constatar cómo el Estado, cómo España, les ha dejado solos y desarmados frente al rodillo nacionalista.

Si no se hace: Adiós Cataluña.

Así que denle las gracias los independentistas a PP y PSOE, porque sin ellos, ningún desastre como este sería posible.

Rafael Sebrango. Abogado