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Anievas es uno de esos pequeños municipios cántabros en los que territorio, patrimonio y memoria popular permanecen estrechamente unidos. Situado en la comarca central de Cantabria, en el entorno de los valles de Anievas e Iguña, está formado por cuatro núcleos de población: Cotillo, Barriopalacio, Calga y Villasuso.
Cotillo ejerce como capital municipal y sede del Ayuntamiento.
Un valle recorrido por el río Casares
El municipio ocupa una superficie aproximada de 21,5 kilómetros cuadrados. Limita principalmente con Arenas de Iguña, además de hacerlo con Los Corrales de Buelna, San Felices de Buelna y Corvera de Toranzo.
El río Casares, afluente del Besaya, atraviesa el valle de norte a sur y constituye uno de sus principales ejes naturales. Prados y pastizales configuran buena parte de un paisaje tradicionalmente vinculado a la ganadería y al aprovechamiento del campo.
La actividad agroganadera desempeñó durante generaciones un papel esencial en la economía local, aunque con el tiempo muchos habitantes han compaginado esta actividad con empleos en municipios próximos.
De los antiguos concejos al Ayuntamiento de Anievas
La historia institucional del valle constituye uno de los aspectos más interesantes de Anievas.
Durante el Antiguo Régimen contó con su propia Junta General o ayuntamiento del valle, integrada por representantes de los concejos de Barriopalacio, Calga, Cotillo y Villasuso. Anievas participó también en las juntas que contribuyeron al proceso de formación de la provincia de Cantabria.
En 1822, con la creación de los primeros ayuntamientos constitucionales, Anievas quedó constituido como municipio con unos límites que, en lo esencial, se mantienen hasta nuestros días.
Un municipio pequeño que conserva su identidad
Anievas cuenta con 274 habitantes según las cifras oficiales del INE correspondientes a 2025. La evolución demográfica muestra el impacto que durante las últimas décadas ha tenido el despoblamiento sobre numerosos pequeños municipios del interior de Cantabria.
Precisamente su reducida dimensión ha permitido conservar un marcado carácter rural, visible en sus núcleos, caminos, praderías y arquitectura tradicional.
San Andrés de Cotillo, el gran tesoro románico
El principal referente monumental del municipio es la iglesia de San Andrés de Cotillo, una construcción románica del siglo XII que experimentó diferentes transformaciones posteriores.
El templo, de pequeñas dimensiones y una sola nave, conserva elementos característicos del románico rural cántabro. Fue declarado monumento histórico-artístico en 1982 y actualmente tiene la consideración de Bien de Interés Cultural.
San Andrés constituye el principal testimonio artístico del valle y uno de los elementos imprescindibles en una visita a Anievas.
La tierra de los piteros
La cultura tradicional ocupa también un lugar especial en la historia del municipio.
Anievas estuvo estrechamente vinculado a los piteros y tamborileros, músicos fundamentales en fiestas, romerías y celebraciones populares de Cantabria.
Entre ellos sobresale Tomás Castillo Herrera, nacido en Villasuso en 1914, conocido como el Pitero de Anievas y considerado durante décadas uno de los grandes intérpretes de esta tradición musical.
El valle también estuvo históricamente ligado a los hórreos. Aunque aquellos almacenes rurales prácticamente han desaparecido del paisaje de Anievas, su recuerdo forma parte de la memoria etnográfica del municipio.
Barriopalacio y las leyendas de Cantabria
En las últimas décadas, Barriopalacio ha convertido la mitología tradicional en una nueva seña de identidad de Anievas.
La celebración Un Pueblo de Leyendas transforma la localidad en un escenario dedicado a personajes y relatos de la mitología cántabra, recuperando anjanas, ojáncanos, trentis y otras figuras de la tradición oral.
La fiesta cuenta con la consideración de Fiesta de Interés Turístico de Cantabria y se complementa con la MitoCasuca, espacio dedicado a acercar este patrimonio mitológico a vecinos y visitantes.
Barriopalacio recibió además en 2019 el premio Pueblo de Cantabria, reconocimiento a las actuaciones de recuperación y mejora desarrolladas en la localidad y a la implicación de sus vecinos.
Cuatro núcleos para descubrir Anievas
Anievas conserva una estructura territorial sencilla y perfectamente reconocible.
Cotillo, Barriopalacio, Calga y Villasuso forman un municipio pequeño en extensión y población, pero con una singular concentración de patrimonio, paisaje y tradiciones.
Recorrerlos permite descubrir desde el románico de San Andrés hasta la ermita de San Roque de Calga, la iglesia de Santa Eulalia de Villasuso, la arquitectura tradicional del valle y el universo mitológico que hoy identifica a Barriopalacio.
Anievas demuestra que para encontrar historia, naturaleza y cultura popular en Cantabria no siempre es necesario recorrer grandes distancias.
A veces basta con detenerse en uno de sus valles más pequeños.
Núcleos de población de Anievas: Cotillo, Barriopalacio, Calga y Villasuso
Cuatro pequeños núcleos forman el valle de Anievas y conservan buena parte de su patrimonio, paisaje y memoria tradicional
El municipio de Anievas está formado por cuatro núcleos de población: Cotillo, Barriopalacio, Calga y Villasuso. Distribuidos por un pequeño valle atravesado por el río Casares, cada uno conserva elementos propios que ayudan a comprender la historia y la identidad de este rincón del interior de Cantabria.
No es necesario recurrir a las cifras de población de cada núcleo, sujetas a continuos cambios en municipios de estas dimensiones, para entender su importancia. Los cuatro forman conjuntamente la realidad histórica y territorial de Anievas.
Cotillo
Cotillo es la capital del municipio de Anievas y en esta localidad se encuentra la sede del Ayuntamiento.
Situado a unos 258 metros de altitud, constituye uno de los principales puntos de referencia del valle y conserva ejemplos de arquitectura tradicional montañesa.
Su elemento patrimonial más importante es la iglesia de San Andrés, una construcción románica del siglo XII con reformas y añadidos realizados en épocas posteriores.
El templo presenta una sola nave y ábside semicircular y conserva elementos propios del románico rural. Su característica espadaña, las portadas y diferentes detalles escultóricos convierten a San Andrés en la principal joya monumental de Anievas.
Fue declarado monumento histórico-artístico en 1982 y tiene actualmente la consideración de Bien de Interés Cultural.
Cotillo reúne así la doble condición de centro administrativo y principal referencia monumental del municipio.
Barriopalacio
Barriopalacio se encuentra muy próximo a Cotillo y constituye uno de los conjuntos rurales más característicos del municipio.
Su topónimo se relaciona tradicionalmente con la existencia de una antigua residencia señorial o palacio hoy desaparecido. La localidad comprende diferentes barrios y lugares, entre ellos La Llanía, El Barrio, La Ermita, Campolafuente y La Venta.
Barriopalacio ha adquirido durante los últimos años una especial proyección gracias a la recuperación y divulgación de la mitología tradicional de Cantabria.
Aquí se celebra Un Pueblo de Leyendas, fiesta en la que calles y espacios del núcleo se convierten en escenario para anjanas, ojáncanos, trentis y otros seres de la tradición mitológica cántabra.
Esta iniciativa tiene continuidad durante el resto del año a través de la MitoCasuca, espacio dedicado a la mitología y a su divulgación entre las nuevas generaciones y quienes visitan Anievas.
El trabajo desarrollado para conservar y mejorar el núcleo obtuvo un importante reconocimiento en 2019, cuando Barriopalacio fue elegido Pueblo de Cantabria.
La localidad estuvo además históricamente vinculada a los hórreos, construcciones rurales que llegaron a ser especialmente abundantes en esta parte del valle aunque ya no se conserven los antiguos ejemplares.
Calga
Calga es el más elevado de los cuatro núcleos principales de Anievas, situado aproximadamente a 320 metros de altitud y a corta distancia de Cotillo.
Su nombre se ha relacionado tradicionalmente con una hierba denominada calga, que habría sido abundante en sus prados y montes y que se utilizaba artesanalmente para fabricar sogas y cuerdas resistentes.
El principal elemento patrimonial de la localidad es la ermita de San Roque, fechada en el siglo XVII.
Se trata de una construcción sencilla, con nave rectangular y cabecera semicircular, integrada en el paisaje rural del núcleo.
Calga conserva especialmente el carácter de los pequeños asentamientos ganaderos del valle de Anievas, rodeado de prados, laderas y espacios tradicionalmente vinculados al aprovechamiento agropecuario.
Villasuso
Villasuso se encuentra al este de Cotillo, a unos 297 metros de altitud.
Su propio nombre proporciona una pista sobre su ubicación: el término suso, utilizado antiguamente con el sentido de «arriba» o «en la parte superior», hace referencia a su emplazamiento elevado.
Entre sus elementos patrimoniales destaca la iglesia de Santa Eulalia, del siglo XVIII.
Villasuso ocupa además un lugar destacado en la memoria etnográfica y musical de Anievas.
Aquí nació en 1914 Tomás Castillo Herrera, el Pitero de Anievas, uno de los intérpretes más reconocidos de la tradición de pito y tambor en Cantabria durante el siglo XX.
La localidad conservó hasta tiempos relativamente recientes restos de uno de los antiguos hórreos que durante siglos estuvieron presentes en el valle. También se han documentado en Villasuso antiguos relojes de sol, testimonios de una arquitectura popular ligada a la vida cotidiana de generaciones anteriores.
Un valle, cuatro identidades
Cotillo aporta la capitalidad y el gran referente románico de San Andrés; Barriopalacio mantiene viva la mitología cántabra; Calga conserva el carácter rural y la ermita de San Roque; y Villasuso guarda especialmente la memoria musical y etnográfica del valle.
Son cuatro núcleos diferentes pero inseparables para comprender Anievas.
Juntos forman uno de los municipios más pequeños de Cantabria y, al mismo tiempo, un territorio en el que perviven siglos de historia, patrimonio y cultura popular.
