
HACIA DONDE DEBÍAMOS MIRAR…

Dos puntos clave que están en el centro del debate político y social actual en España: la desconexión entre la ciudadanía y las decisiones de defensa y, el papel de los medios de comunicación en ese proceso.
El gasto militar se ha triplicado, pero no es un fin en sí mismo. El incremento del gasto militar es real. La tendencia es clara y significativa: En 2025, España alcanzó por primera vez el objetivo de la OTAN de destinar el 2% de su PIB a defensa, una meta que se consolida en 2026.
Un incremento sustancial: Este gasto supone triplicar el gasto corriente en defensa en comparación con 2018. Solo en 2025, el gasto militar creció un 50%, una tasa tres veces superior a la media de la Unión Europea.
Un contexto de rearme global: Este aumento no es un fenómeno aislado, sino que responde a un contexto de inestabilidad internacional, con el mayor número de conflictos armados desde la Segunda Guerra Mundial y el undécimo año consecutivo de aumento del gasto en defensa entre los miembros de la UE.
Misiones Militares y Control Parlamentario: Una Cuestión de Fondo
La falta de control parlamentario es uno de los puntos más controvertidos y con más fundamento legal. La ley y su interpretación. La Ley de Defensa Nacional (artículo 17) establece que el Gobierno debe recabar la autorización del Congreso para operaciones en el exterior que no estén directamente relacionadas con la defensa de España o del interés nacional. En la práctica, diversos partidos y analistas denuncian que el Ejecutivo ha esquivado este control, amparándose en los compromisos con organismos internacionales como la OTAN para justificar el incremento de tropas y el envío de armamento. Ejemplos de ello son el liderazgo del batallón aliado en Eslovaquia o los envíos a Ucrania.
Esta situación ha generado un amplio consenso crítico. Algunos grupos del arco parlamentario han presentado iniciativas para reformar la ley y exigir que todas las misiones y envíos de armamento pasen por el Congreso, con el objetivo de aumentar la transparencia y el control democrático.
¿Distracción mediática o síntomas de una sociedad?
El papel de los medios es, quizás, el más difícil de cuantificar, pero apunta a una dinámica real. Mientras se debaten asuntos de gran calado geopolítico, como el aumento del gasto en defensa o la participación en misiones internacionales, el foco mediático a menudo se centra en temas de naturaleza más frívola o polarizante.
Lo que nos lleva a preguntarnos: ¿es esto una “campaña de desinformación” deliberada o un síntoma de un ecosistema informativo fragmentado? Vivimos en un momento de saturación informativa, donde el ruido y la inmediatez a menudo priman sobre el análisis sosegado. El peligro real, es que esta dinámica impida un debate público informado sobre decisiones que afectan a la seguridad y al modelo de país, mientras el gasto se dispara y las tropas se despliegan sin un claro consentimiento parlamentario.
Una Democracia que debe mirar de frente
En definitiva, una democracia que, en materia de defensa, está operando con un notable déficit de control parlamentario y, por ende, de legitimidad democrática. El aumento del gasto militar no es en sí mismo problemático si responde a una estrategia de seguridad consensuada y debatida, pero el hecho de que se realice “sin pasar por el Parlamento” y en un contexto de distracción mediática convierte a este asunto en una cuestión de salud democrática. La pregunta que queda en el aire es: ¿hasta qué punto la ciudadanía es consciente y está de acuerdo con el rumbo que está tomando su país en el tablero geopolítico?
JACA, Santander, agosto 2026
