
Vecinos, esto duele. Duele ver cómo se cae a pedazos algo que para nosotros es más que madera y clavos. Desde la Asociación Ciudadana en Defensa de El Sardinero, queremos expresar nuestra preocupación ante el silencio institucional y la falta de una partida presupuestaria destinada a conservar los galeones de La Magdalena.
Hay que recordar la hazaña de Vital Alsar (1933-2020). En 1978, lideró la épica expedición ‘Mar, hombre y paz’ desde México hasta Santander en tres galeones del siglo XVI. Una aventura que puso a Santander en el mapa mundial y que consideramos que no merece este final.
Alsar regaló a la ciudad el galeón ‘Cantabria‘. El Ayuntamiento, entonces, adquirió los otros dos y prometió mantenerlos, creando el museo ‘El Hombre y la Mar’.
Hoy, ese compromiso está roto. La madera se pudre, el hierro se oxida, y el Ayuntamiento sigue sin destinar un solo euro para salvarlos. Estos barcos, forman parte de nuestra memoria colectiva, de nuestro paisaje cotidiano, y del vínculo emocional que muchos vecinos y visitantes tienen con esta ciudad. No son simples estructuras de madera: son símbolo, legado y orgullo, de aventura y tenacidad.
Todos hemos paseado por allí con la familia, con amigos que venían de fuera, señalándolos con orgullo. Forman parte de lo que somos, de nuestro paisaje de siempre. Pero ahora, la madera se resquebraja, el hierro se oxida… y el Ayuntamiento, una vez más, se ha olvidado de incluirlos en sus cuentas. No hay un euro para salvarlos.
¿En qué ciudad vivimos donde dejamos que nuestra historia desaparezca? No queremos que estos barcos acaben como el Rema o la Horadada. Sabemos, porque lo han confirmado expertos, que se pueden recuperar. El problema no es que no se pueda, es que no se quiere. Falta voluntad. ¿Por qué tanta resistencia a conservar nuestra historia?
Y mientras, vemos cómo se anuncian con rapidez otras obras: la semipeatonalización de La Magdalena o la carrera por tramitar proyectos como el del Hotel París. Sin embargo, para conservar lo que de verdad nos define… no hay ni prisa ni presupuesto.
Por eso hoy volvemos a alzar la voz. Exigimos transparencia, acción y respeto: que se explique claramente qué va a pasar con los galeones, una partida real, urgente y suficiente, y respeto: por quienes vivimos aquí, por nuestra historia, por la figura de Vital Alsar.
Santander ya ha perdido demasiado: edificios con alma, comercios de toda la vida… No permitamos que también se lleven por delante los galeones.
¿Es esto coherente con la ciudad que decimos querer o la ciudad que queremos ser? No aceptaremos que los galeones acaben como la balsa original, reemplazados por una réplica y olvidados.
