
LA SOLEDAD, AISLAMIENTO SOCIAL Y SALUD MENTAL

Estamos actualmente en una aparente paradoja. La tecnología permite conectarse con cualquier persona en cualquier lugar, pero a la vez crece la soledad, el aislamiento social y las afecciones de salud mental derivadas.
La conexión humana, es un elemento esencial de nuestra vida para nuestro bienestar. El aislamiento social y la soledad generan deformaciones psíquicas y conductuales en el ser humano.
Una de las paradojas más apremiantes de nuestro tiempo es el auge de la conectividad digital y el simultáneo aumento de la soledad y los problemas de salud mental. Este fenómeno no es casual, sino el resultado de complejas interacciones entre la tecnología, la biología humana y la psicología social.
Para empezar, es crucial definir algunos conceptos fundamentales:
- Soledad vs. Aislamiento Social: A menudo se usan indistintamente, pero no son lo mismo. La soledad es una percepción subjetiva y dolorosa de falta de conexión social, mientras que el aislamiento social es una condición objetiva que se mide por la falta de contactos sociales. Una persona puede estar rodeada de gente (bajos niveles de aislamiento) y sentirse profundamente sola, y viceversa.
- Conexión Humana: Es una necesidad biológica fundamental. La falta de ella activa las mismas áreas del cerebro que el dolor físico, como lo demostró la investigación de la Dra. Naomi Eisenberger[1]. La evolución nos programó para buscar la pertenencia a un grupo, y la ausencia de esta conexión tiene consecuencias directas en nuestra salud.
- Salud Mental: Los efectos de la soledad y el aislamiento van más allá del simple malestar. Se ha demostrado que contribuyen al desarrollo de depresión, ansiedad, demencia e incluso adicciones.
La tecnología, y en particular las redes sociales, juegan un papel fundamental en esta paradoja:
- Promete conexión, pero facilita la desconexión: Las interacciones digitales, a menudo superficiales y efímeras, pueden reemplazar la calidad de la interacción cara a cara. La Dra. Sherry Turkle[2], en su libro “Alone Together”[3], argumenta que la tecnología nos permite estar “juntos pero solos”.
- Fomenta la comparación social: Las redes sociales son un escaparate de vidas idealizadas, lo que puede generar sentimientos de inadecuación, envidia y baja autoestima, alimentando la soledad.
- Impacta en el desarrollo cerebral y las habilidades sociales: El uso excesivo de dispositivos desde una edad temprana puede afectar el desarrollo de la empatía y la capacidad de leer señales sociales no verbales, elementos cruciales para la conexión humana auténtica.
La Conexión Biológica: El Número de Dunbar
Aquí es donde entra el Prof. Robin Dunbar[4] de Oxford, una referencia fundamental. Su investigación sobre el Número de Dunbar (150) es clave para entender la limitación biológica de nuestras relaciones sociales.
¿Qué es el Número de Dunbar? Es la cantidad de personas con las que podemos mantener una relación social estable, es decir, una relación donde conocemos a la persona, su historia y su relación con nosotros. Dunbar descubrió que este número está limitado por el tamaño de nuestra neocorteza.
En la Era Digital, aunque las redes sociales nos permiten tener miles de “amigos” o “seguidores”, el cerebro humano no ha evolucionado para manejar un círculo social tan grande. Esto genera un cansancio cognitivo y un círculo de conexiones superficiales que no satisfacen la necesidad biológica de conexión profunda, exacerbando la sensación de soledad.
La tecnología no es inherentemente “mala”, sino que el problema radica en su uso y en cómo reemplazamos las interacciones de alta calidad por interacciones de baja calidad. La solución no es desconectarse por completo, sino ser conscientes de la necesidad de equilibrar la conectividad digital con la conexión humana real. Es un llamado a revalorizar las conversaciones cara a cara, el contacto físico y la construcción de comunidades fuertes.
Desde un comienzo el hombre es un ser social, en donde su sobrevivencia depende de sus relaciones. Su vida puede depender en la elección en formar parte en un grupo social. Sin embargo, puede ir cambiando de grupo social dependiendo de sus necesidades.
Aquí estamos hablando de una época en donde no había desarrollo tecnológico y no existían las redes sociales. De tal forma que la tecnología ha cambiado completamente la manera en la que nos desarrollamos con los demás, esto se da gracias a la rapidez, a la corta distancia y al fácil acceso.
Facebook, por ejemplo, al ser de las redes sociales con más usuarios, fue de las primeras redes sociales en donde uno puede chatear, mandar mensajes, formar parte de grupos, subir fotografías, jugar, entre otros. Además, personas de todas las edades tienen un perfil en esta plataforma ya que ha estado activa por varias décadas.
Las redes sociales nos ayudan a mantenernos en contacto y para saber que ha sido de las personas que alguna vez llamaron “amigo”. También, nos ayudan a mantener y crear nuevas amistades, pero a la vez nos pueden alejar de quienes se tienen a un lado.
Las amistades nos ayudan a reírnos en los malos momentos, a disfrutar los buenos momentos, y a disfrutar más la vida. Aunque no sea cara a cara estas acciones pueden ser posibles a partir de las redes sociales, pero cabe aclarar que no necesariamente todos los seguidores que uno tiene en estas plataformas son reales. Puede ser que estas amistades estén disfrazadas.
JACA, Santander, noviembre 2025
Referencias:
[1] Naomi I. Eisenberger (nacida en San Francisco) es una psicóloga social conocida por sus investigaciones sobre las bases neuronales del dolor y la conexión sociales. Es profesora de psicología social en la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), donde dirige el Laboratorio de Neurociencia Social y Afectiva y codirige el Laboratorio de Ciencias Cognitivas Sociales.
[2] Sherry Turkle (Nueva York, 18 de junio de 1948) es Profesora Abby Rockefeller Mauzé de Estudios Sociales en Ciencia y Tecnología en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), donde es también fundadora y directora del Institute of Technology and Self…
[3] Un libro innovador de uno de los pensadores más importantes de nuestro tiempo muestra cómo la tecnología está deformando nuestra vida social y la interior. La profesora del MIT Sherry Turkle argumenta que a medida que la tecnología aumenta, nuestras vidas emocionales disminuyen. Basado en cientos de entrevistas y con una nueva introducción que nos lleva a la actualidad, Alone Together describe relaciones cambiantes e inquietantes entre amigos, amantes y familias.
[4] Robin Ian McDonald Dunbar (Robin Ian McDonald Dunbar, R. I. M. Dunbar) (Liverpool, 28 de junio de 1947) es un antropólogo, psicólogo y biólogo evolucionista británico, especializado en el estudio del comportamiento de primates. Es más conocido por haber sido el primero en formular el conocido como número de Dunbar, de valor 150 en humanos, que representa una medida del «límite cognitivo de individuos con los cuales se puede mantener una relación estable»

