Un cambio de epoca….

Un cambio de epoca….

2025: Una reflexión necesaria (Parte I)

Se termina el año 2025 que se perfila como un punto de inflexión, marcado por la recomposición del poder global, la aceleración de la revolución de la IA, una economía mundial tensionada por guerras comerciales y conflictos, y una crisis climática que se traduce en emergencias humanitarias crónicas. Más que un simple calendario de eventos, 2025 condensa un cambio de época en torno a cuatro ejes: geopolítica, economía, tecnología y crisis socioambiental.​

Reordenamiento geopolítico y guerras “sin paz”

El orden internacional basado en la preeminencia occidental que caracterizó el final del siglo XX y principios del XXI continuó su erosión acelerada en 2025. El escenario no es ya unipolar ni estrictamente bipolar, sino un complejo ecosistema de «multilateralismo competitivo», donde bloques y alianzas ad hoc compiten en arenas específicas. Los pronósticos de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de EE.UU. (ODNI)[1] en su informe anual de 2023 ya apuntaban a esta fragmentación, destacando que “la competencia estratégica entre estados será la principal característica de la seguridad global, con áreas de conflicto que van desde lo tecnológico hasta lo económico y lo militar”.

La Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) y el BRICS+ fortalecieron su integración en seguridad y comercio, ofreciendo una arquitectura alternativa a la dominada por Occidente. La cumbre de la OCS en 2024 y la de BRICS en Kazán (2024) sentaron las bases para una mayor coordinación en infraestructura y desdolarización, que se implementaron a lo largo de 2025.

Los conflictos en Ucrania y Gaza, lejos de resolverse, mutaron hacia fases de menor intensidad, pero de gran desgaste, actuando como puntos de fricción permanente entre las esferas de influencia. La International Crisis Group advirtió en 2025 sobre el riesgo de “cronicidad” de estos conflictos, agotando recursos y atención global.

La militarización del espacio y la competición en el ámbito cibernético se intensificaron, con informes del SIPRI (Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo) destacando un aumento récord en el gasto militar global, con un componente creciente destinado a dominios no tradicionales.

Economía mundial: aranceles, desigualdad y materias críticas

La economía mundial operó en 2025 bajo el paradigma de la “desglobalización selectiva” o «reshoring«. Las guerras comerciales de la década anterior se transformaron en una reconfiguración activa de las cadenas de suministro, priorizando la resiliencia y la seguridad nacional sobre la eficiencia pura.

Políticas como el Chips and Science Act de EE.UU.[2] y el Green Deal Industrial de la UE[3] comenzaron a mostrar efectos tangibles, con inversiones en fabricación de semiconductores y energías limpias en regiones aliadas. El Fondo Monetario Internacional (FMI), en su informe de Perspectivas de la Economía Mundial de abril de 2025, señaló el costo de esta transición, con un crecimiento global moderado y persistentes presiones inflacionarias en sectores estratégicos.

La competencia por industrias del futuro (transición energética, baterías, computación cuántica) desató una carrera de subsidios estatales, generando fricciones comerciales y desafiando las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), como documentó The Economist en una serie de reportajes de 2025.

La combinación de altas tasas de interés, un dólar fuerte y el desacople comercial incrementó la presión sobre economías emergentes con alta deuda en divisas, generando riesgo de crisis de deuda soberana, un riesgo destacado por el Banco Mundial.

JACA, Santander, diciembre 2025

Referencias:

[1] La Ley de Reforma de Inteligencia y Prevención del Terrorismo de 2004 estableció la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI) como una agencia independiente para asistir al DNI. El objetivo de la ODNI es integrar eficazmente la inteligencia extranjera, militar y nacional en defensa del territorio nacional y de los intereses de Estados Unidos en el exterior. La ​​ODNI cuenta con aproximadamente 1750 empleados.  Su sede se encuentra en McLean, Virginia .

[2] La CHIPS and Science Act es una ley de EE. UU. aprobada en 2022 que autoriza una inversión masiva en la investigación, desarrollo y fabricación de semiconductores en el país. El objetivo principal es fortalecer la competitividad estadounidense, reducir la dependencia de chips extranjeros (especialmente de China), asegurar la cadena de suministro y promover la innovación tecnológica a través de incentivos fiscales y fondos directos.

[3] El Plan Industrial del Pacto Verde de la UE, lanzado en 2023 y actualizado como Clean Industrial Deal en 2025, tiene como objetivo aumentar la competitividad de la industria europea de emisiones netas cero. Se centra en acelerar la transición hacia la neutralidad climática aumentando la fabricación de tecnologías limpias a través de cuatro pilares principales: un entorno regulatorio simplificado y predecible, acceso más rápido a la financiación, mejoras de habilidades y facilitación del comercio abierto. Este plan aborda desafíos como los altos costes energéticos, la competencia global y la resiliencia de la cadena de suministro, con un enfoque específico tanto en industrias intensivas en energía como en el sector de tecnologías limpias.