Williams busca su consagración

El mundo del Athletic Club es uno de los más complejos y fascinantes del fútbol mundial. Estamos hablando de un club único a nivel social y demográfico, que intenta estar al paso con los cambios del fútbol mundial pese a que hoy en día este último sea principalmente un negocio y se base mucho en la contratación de cracks extranjeros.

El caso del club vizcaíno, en cambio, es diferente y sigue sorprendiendo por los buenos resultados conseguidos en los últimos años. Entre los jugadores que han venido desde la fértil cantera del club cuya escuela se halla en la ciudad de Lezama, a escasos km de la ría bilbaína, Iñaki Williams es tal vez el ejemplo de jugador más actual, con sus virtudes y sus defectos. De padres exiliados de Liberia a Ghana por la guerra, que llegaron a Euskadi hace mucho tiempo, Iñaki representa el gran ejemplo de hijo del pueblo vasco con orígenes lejanas y africanas, es decir un perfil perfecto para el momento actual en el que la integración se halla a la base de la sociedad moderna.

Desde siempre Williams ha ido subiendo los peldaños de la gloria haciéndose cada vez más espacio en el primer equipo del Athletic. Su velocidad y su garra lo hacen un delantero importante para romper partidos complicados y un arma letal en los contragolpes. Sin embargo, la eclosión tardía de un delantero centro como Aritz Aduriz, que ha empezado a meter muchos goles con el paso de los años, ha alejado a Iñaki de la portería para aprovechar de sus virtudes de velocista en la banda derecha, donde suele desempeñarse. Su mejor cualidad es la de irse de los rivales con rapidez y de atacar al espacio con contundencia, aunque puede todavía mejorar mucho técnica y tácticamente.

Ahora que el entrenador del Athletic Club es Eduardo Berizzo todo apunta a que el delantero de origen ghanés termine puliendo sus defectos. De hecho el técnico argentino lo ha probado últimamente como nueve del equipo vizcaíno, y con buenos resultados, aunque es verdad que hasta ahora no han llegado goles sino solamente dos asistencias en los cuatro partidos disputados en la Liga Santander hasta ahora. También en el último encuentro de campeonato contra el Real Madrid Williams ha vuelto a padecer de la maldición de San Mamés, que se refleja en la sequía goleadora del jugador en el estadio de casa, en el que no marca desde el año 2016. No es una casualidad pues que los últimos 10 goles que marcó en la Liga hayan llegado fuera de casa, lo que supone una rareza en el fútbol de hoy.

Tras dar dos veces al palo contra el Huesca y participar activamente en el precioso empate contra el Madrid de hace unos días, ahora Williams busca su consagración definitiva a través de más goles y una mejor continuidad de rendimiento. Porque San Mamés es su casa y todos esperan que finalmente el hijo pródigo encuentre el camino para triunfar dónde ha nacido y crecido.