Vivir a los 100… y feliz

lo ultimo en radio¿Cómo nos construimos una vida feliz?

¿Qué tan posible es que los vivamos felices? Por paradójico que suene, podemos ser más optimistas en la primera pregunta.

La longevidad depende un 90% de circunstancias externas, y sólo un 10% de genes.
Existen lugares en el mundo en donde la gente vive más: se les conoce como Las Zonas Azules.

Las zonas azules

  • Comandados por Dan Buettner y con fondos de National Geographic, un equipo buscó esos lugares en el mundo donde la gente vive más años en promedio.
  • Una vez localizadas esas poblaciones, estudiaron cuáles fueron las variables que los llevaron no sólo a vivir más años, sino a vivirlos felices.

Estas zonas azules son:

  • Loma Linda, en el sur de California
  • Nicoya, en la costa pacífica de Costa Rica
  • la isla de Cerdeña en Italia
  • Okinawa en el archipiélago de Japón
  • La isla de Icaria en Grecia.

¿Qué de común podrían tener estos lugares tan distantes, además de arropar la vida de tantos nonagenarios?

10 cosas que necesitas para ser feliz

Vida junto al mar, junto con sus consecuencias lógicas (alimentación, clima, altitud), son una constante. Sin embargo, los estudios nos muestran que hay mucho más detrás de esta desviación de la curva.

Pero además:

  • La gente adulta vive con significado, los “viejos” en estas sociedades siguen siendo útiles y cumplen con funciones claramente establecidas como educar a las nuevas generaciones. Son sabios, se les consulta, cuidan a los demás, no son cuidados por los demás.
  • Llevan una dieta primordialmente vegetariana y en ocasiones comen proteína animal. Su alimentación es de bajas calorías. Siguen las costumbre de no saturarse de comida, sino de siempre “dejar” espacio (Hari hachi bun, en Japón).
  • Tiene relaciones amorosas y de amistad a largo plazo, muy largo plazo.
  • No existe la idea del retiro de sus labores, siguen sin interrupciones con su vida productiva.
  • Tienen pausas claramente establecidos en sus rutinas: ayunos, días de rezo o de descanso, llevan una vida religiosa con un sentido profundo de comunidad.
  • Hacen ejercicio cotidiano: no son maratonistas o deportistas de alto rendimiento, pero todos los días se mueven y en su rutina se ejercitan mucho.

¿Qué pasa con ellos?

  • Tienen un claro propósito en la vida, y lo han tenido por mucho tiempo. Este propósito los ha inyectado de salud, y también de felicidad.
  • La relación que una vez nos expuso el poeta latino Juvenal de que la mente sana debía vivir en un cuerpo sano, se manifiesta después de 2000 años con toda contundencia.

Empleados felices: empresas productivas

TABLA

Tomado de http://www.marthadebayle.com/home-radio