Vivimos en la sociedad de la opinión y no en la sociedad del conocimiento (y la diferencia es importante)

🧐»Hace unos años era popular el mote «la sociedad del conocimiento» para describir a la sociedad que supuestamente surgiría con el Internet y las tecnologías de la información. Hoy esta aseveración resulta casi ridícula. Y parece más apropiado, si no el «sociedad de la ignorancia», al menos sí el intermedio «sociedad de la opinión».

🧐 «En la era de lo políticamente correcto, todos debemos ser «iguales», y al parecer esto incluye también igualdad intelectual. Todos tienen el derecho de opinar y más aún de ser oídos, aunque esto llene los canales de ruido y de información chatarra. Quizá Aldous Huxley no se equivocaba cuando sugirió que en el futuro el problema sería no ya la censura y la represión, sino la inundación de lo inane: una sociedad ahogada en la distracción, en un mar de insignificancia».

🧐 «Platón utiliza la alegoría de un barco en el que se presenta un motín. El dueño del barco no tiene realmente conocimientos de navegación y está sordo y casi ciego y los marineros empiezan a agitarse y lo encadenan. Entonces se hace bulla para ver quien va a capitanear la nave y todos tienen opiniones, pero finalmente empiezan a alabar no a aquel que muestra conocimientos, sino a aquel que parece ser más astuto en idear cómo podrá tomar el control de la nave. Los marineros no saben que para realmente llevar a buen puerto un barco hay que tener conocimientos del arte de la navegación, de meteorología, astronomía y demás. Incluso, cuenta Sócrates, empiezan a dudar de que tal cosa como tener el auténtico conocimiento de piloto es posible. Así entonces, el verdadero piloto pasa desapercibido y sólo podemos imaginar el destino desastroso de tal navegación. Todo lo más porque el que sabe no suele enfrascarse en el bullicio, pues «no es natural para un piloto rogarle a marineros para que le cedan el timón, ni tampoco que el sabio vaya a las puertas del rico». En realidad, nos dice Platón, lo contrario es lo correcto: el hombre enfermo debe ir en busca del doctor».

🧐 «Esta historia ilustra muy bien la condición actual de la sociedad de la opinión. Al considerar que la verdad es relativa, devaluamos el conocimiento y nos ponemos en manos de la tiranía de la opinión, arriesgándonos a naufragar como sociedad por defender el valor de la autoexpresión por sobre todos los demás.  Curiosamente, este «valor» de autoexpresión es el mejor combustible para el capitalismo digital en el que que el nuevo combustible de la economía son justamente los datos que producen las personas en línea, opinando y consumiendo entretenimiento».

FUENTE: https://pijamasurf.com

Buenas tardes, cuando leí esta reflexión recordé que este análisis es 100% lúcido y coincide con mi visión personal del mundo que vivimos.

Este absurdo mantra de que todos podemos y debemos opinar de todo, tengamos criterio o no, sería certero si todos fuéramos seres humanos dotados de sentido común.

Por desgracia la naturaleza generó mucho bípedo con apariencia humana y cerebro de sapo que le imposibilita ejercer opiniones y juicios justos, éticos y correctos con el orden natural de las cosas.

Esos líderes de opinión y «autosalvadores» llevan a pueblos enteros al abismo, por su falta de preparación y desconocimiento.

Tratan de imponer, viejos o nuevos, dogmas de «salvación» que mentecatos sin opinión crítica, los asumen como verdad absoluta.

Los rebaños de opinadores de bar siguen el rastro de sus, lideres de opinión, sin analizar el presente del mundo y evaluar el camino hacia el futuro, tan solo obedecen consignas prefabricadas. Tan solo repiten, como papagayos, una frase o consigna y luegon opinan tal y como les han programado en televisión.