«Antes el barrio era como una isla», dice Nilza Duarte, vecina de Chacarita, mientras mira el flamante viaducto del tren San Martín en el cruce de las calles Caldas y Leiva. La cortada en la que vivía hace cincuenta años pasó a ser una calle –como otras diez más- y para ella eso bastó para comunicar toda la zona. «Acá somos todas personas mayores o talleres, siempre fue muy tranquilo. Con la apertura de las barreras hay más movimiento y eso es muy bueno para el barrio», cuenta.
Ir a la fuente
Author: lanacion.com