Vuelve Edu Bravo con un fascinante documental que mezcla realidad y ficción dejando en manos del lector decidir cuál le convence. La presencia de los ummitas desde la España franquista hasta nuestros días es la perfecta excusa para que Bravo desarrolle un complejo patchwork de narraciones fragmentadas . Avistamientos extraterrestres, nazis de otro planeta, sectas y abusos son los peculiares ingredientes de la nueva novela del autor de Villa Wanda.

 ¿Qué es Ummo?

Ummo es un planeta que órbita alrededor de una estrella llamada Wolf 424. De él procederían unos seres extraterrestres que, hacia mediados de los años 50, habría llegado a la Tierra siguiendo una señal de radio emitida en los años 30 por un barco noruego que estaba haciendo unos experimentos cerca de Terranova. Todos esos datos son comprobables.

Además de esa primera visita, los ummitas, que es como se llaman esos extraterrestres, habrían visitado nuestro país en varias ocasiones, siendo las más importantes la de Aluche en 1966 y la de San José de Valderas en 1967. Ambos alistamientos fueron publicados en la prensa de la época y de uno de ellos, el de San José de Valderas, hay varias fotografías que dieron la vuelta al mundo y que sirvieron de base a uno de los asuntos ufológicos más importantes del mundo.

A partir de ese momento, los ummitas comenzaron a contactar con terrícolas a través de llamadas telefónicas e informes científicos en los que daban a entender que estaban más evolucionados científica y socialmente que los humanos. Los informes ummitas llegaron a componer un corpus de miles de páginas que era analizado y discutido por personas de diferentes campos profesionales. Además, aunque su centro de operaciones era la España de los años 60, 70 y 80, también se recibieron comunicaciones en Francia, Italia o Japón.

Con el paso del tiempo, con la llegada de una nueva hornada de investigadores del misterio y con la mejora de las comunicaciones y la tecnología, comenzaron a surgir pruebas que ponían en duda los informes, la convivencia entre ummitas y humanos y que afirmaban que todo había sido un experimento de control social desarrollado por agencias internacionales. También hubo gente que, inspirándose en el tema Ummo, aprovechó para crear sectas y grupos de control emocional para satisfacer sus pulsiones más perversas. A pesar de todo, a día de hoy, se siguen recibiendo comunicaciones extraterrestres y hay gente que defiende que Ummo no solo fue sino que es real.

Partiendo de todo ese material, he escrito «Ummo. Lo increíble es la verdad», publicado por la División Sesuda de Autsaider Cómics, en el que intento explicar de una forma amena y ordenada el origen del caso, su evolución y sus ramificaciones, que no son pocas.

¿Cómo nace la obra?

El origen de «Ummo. Lo increíble es la verdad» es bastante similar al de «Villa Wanda», mi anterior libro. Ambos son trabajos con cierto vínculo generacional porque los dos tratan de cosas que he conocido o de las que he tenido noticia cuando era pequeño. Los niños de los 70 lo mismo veíamos en un telediario el asesinato de Aldo Moro por las Brigadas Rojas, que imágenes de la guerra de Vietnam o programas de Jiménez del Oso en los que se hablaba de Ummo, de ovnis, de sacrificios humanos o de cirujanos psíquicos. Además de la parte puramente ufológica, que ya justificaría el libro porque es realmente apasionante, el tema Ummo se ramifica en mil y una historias en las que aparecen nazis, mutilaciones, sectas, sadomasoquismo y un montón de temas más que enriquecen una narración que tiene mucho que ver con los miedos y anhelos de los humanos, que somos muy dados a imaginar civilizaciones superiores en las que no hay enfermedades o en las que no hay que trabajar, o también a todo lo contrario: a temer que haya una civilización superior que nos invada y nos destruya porque nos sentimos indefensos e insignificantes en la infinitud del universo.

El libro comienza con la cita de un gran estadista: “Todo es mentira menos alguna cosa”.

Efectivamente. Se ha hablado mucho de la incapacidad de Mariano Rajoy como hombre de Estado y aunque no seré yo quien lo ponga en duda, lo cierto es que entre unas cosas y otras, ha sido el presidente que más tiempo ha estado en su cargo durante la democracia, aunque parte de ese mandato haya sido en funciones. Además, mientras que el resto de sus compañeros de partido tienen ya «el moreno a rayas paralelas», como cantaban Los Nikis, lo más cerca que ha estado Rajoy de un juzgado ha sido para declarar como testigo y nunca como imputado, porque sorprendentemente nadie ha sido capaz de descubrir quién era el «M. Rajoy» que aparecía en los pápeles de Bárcenas. Además, a lo largo de sus mandatos, ha dejado grandes aforismos como el que abre el libro y que lo mismo sirve para salir airoso de uno de los casos de corrupción más graves de la historia reciente, que para resumir uno de los casos ufológicos más importantes del mundo. Para ser un político mediocre, solo con eso ya ha hecho bastante más que muchos, así que imagínate cómo está el nivel.

El libro se convierte en un documental en el que buscas la participación del lector que tiene que dilucidar cuánto hay de verdad y de mentira en el libro.

Sí, creo que en ello radica parte del atractivo no solo del libro, sino del tema Ummo en general, que no es tan fácil de despachar con un «es verdad» o «es mentira». Para empezar, creo que es importante replantearse el concepto de verdad que, por definición, es un imposible salvo en aspectos muy concretos de la vida. Por supuesto que hay gente que negará la veracidad del asunto Ummo pero, aunque el hecho que le dio origen no sea cierto, es decir, que la llegada de extraterrestres a la Tierra no se produjo, a partir de ahí se desarrollaron hechos que sí son reales y que afectaron, en ocasiones con consecuencias muy graves, a muchas de las personas implicadas en el tema. Algunas de esas personas fallecieron antes de que, por ejemplo, se demostrase que las fotografías de San José de Valderas eran falsas, por lo que para ellos el caso nunca dejó de ser verdad. Luego, lo curioso del asunto Ummo es que mezcla elementos no demostrados con otros, como «el Caso de la mano cortada», que sí que fueron reales, lo que provoca que las fronteras de lo real y lo irreal se difuminen aún más. En ese sentido, lo importante de Ummo no es tanto que sea o no verdad sino que el relato que construye es realmente interesante. Salvando las distancias, Ummo entronca con las narraciones clásicos de la literatura en los que lo de menos es que Moby Dick, Ahab, el Quijote o Lord Jim sean o no reales sino el placer que provoca conocer sus historias. Una afirmación que, por supuesto, no olvida las consecuencias emocionales graves que produjo Ummo en algunas personas que participaron del caso y que hacen que no sea tan idílico y divertido.

 

Para contar una mentira hace falta una intensa documentación que la haga creíble.

Aunque es cierto que es muy importante la abundante información a la que haces referencia, también es necesario tener ganas de creerse esa mentira. En el caso Ummo, hay piezas que no encajan desde el primer momento de la historia. Ya en el año 66 y 67, cuando los avistamientos de Aluche y San José de Valderas, hay datos que harían sospechar que todo es un fraude. Sin embargo, los implicados prefieren no prestarles atención e incluso critican a aquellos que ponen en duda las fotografías o el asunto en general. Tal vez la explicación a eso está en que el ser humano tiene tendencia a creer en cosas que no están probadas, y aquí nos vale desde la resurrección de la carne al terraplanismo, y luego también hay que tener en cuenta el contexto histórico en el que aparece el tema Ummo: en una dictadura, donde estaban restringidos los derechos de reunión y de expresión. En ese contexto, encontrar un grupo de personas con el que poderse reunir de forma periódica, sin demasiados problemas por parte de las autoridades franquistas y con las que se podían compartir ideas e investigaciones, podría ser algo muy valioso desde el punto de vista emocional. En ese caso, lo de menos es que el tema que los reuniere fuera mentira. Por otra parte, la mentira también se construye con contradicciones y piezas que no acaban de encajar porque una narración tan perfecta que no tiene ninguna fisura, lejos de resultar creíble, puede provocar desconfianza. Ummo tiene un poco de todas esas cosas: las ganas de creer, el atractivo del tema, la coyuntura social y una narración imperfecta pero muy compleja.

Vivimos en la época de los fake news y pareces dar un mensaje de que la búsqueda de la verdad depende de cada uno.

No había pensado en ello pero sí es cierto que creo que la búsqueda de la verdad, con toda las limitaciones que tiene tanto esa búsqueda como la definición misma de verdad, siempre depende de cada uno. De hecho, si pretendes encontrar esas certezas siguiendo las soflamas de un líder carismático o las directrices de un colectivo, que en muchas ocasiones repiten mecanismos sectarios en los que no hay lugar a la disidencia o la discusión, tienes un problema. Por supuesto que en esa búsqueda hay que compartir información, buscar otras fuentes, poner en cuestión aquellas informaciones que llegan por defecto y de forma continuada desde los medios de comunicación, averiguar a qué intereses responden esas informaciones e incluso cuestionarte esas creencias o apriorismos que uno tiene de manera irracional. Evidentemente, eso es complicado y emocionalmente puede resultar devastador, por lo que es comprensible que con más frecuencia de lo deseado prefiramos creer y dejarnos de disgustos.

Como si se tratase del mítico Celtiberia Show, mezclas la historia del régimen franquista y su relación con los avistamientos, empezando por las reuniones en La ballena alegre.

El asunto Ummo, y en general todo el tema ufológico, está muy relacionado con el contexto histórico en el que surge. Aunque ya hay manifestaciones artísticas o literarias que hablan de fenómenos extraños que se ven en el cielo en la época medieval y renacentista, lo cierto es que el fenómeno adquiere más importancia después de la Segunda Guerra Mundial con el desarrollo de los medios de comunicación de masas. Cuando surge el caso Ummo, España vivía una dictadura en la que la información estaba restringida, en que no había libertad, que la vida era complicada… En ese escenario, poderse reunir en una tertulia como la de La Ballena Alegre y hablar de una civilización que vivía en un planeta donde se había logrado acabar con las enfermedades, que no había desigualdades sociales y en el que había un sistema político que respetaba las libertades, debía de ser algo muy inspirador y balsámico. Además, la cultura popular de la época también jugaba a favor de esa forma de ver las cosas pues, aunque había productos que presentaban a los extraterrestres como seres amenazadores que podrían destruir la Tierra, también había películas, tebeos, novelas pulp y otros materiales que transmitían la idea de prosperidad que era ratificada por esas comunicaciones e informes ummitas que se recibían en esa tertulia.

A través del libro vemos la relación del régimen con los habitantes del planeta Ummo a través de nuestra historia reciente.

Uno de los atractivos de la historia de Ummo, es que comienza con el franquismo pero va modulando sus contenidos para adaptarse a los cambios que experimenta la sociedad española hasta llegar a la época democrática. De hecho, hay comunicaciones de los extraterrestres que critican los gobiernos autoritarios y dictatoriales y que, tras la muerte de Franco, advierten a los humanos que deben buscar su libertad sin dejarse someter o deslumbrar por líderes o por sociedades como la ummita porque no son situaciones extrapolables a lo que sucede en nuestro planeta.

 

Un símbolo aparece de modo continuado en la historia: ]+[.

Es el símbolo de Ummo. Aparece de forma clara en las fotografías del avistamiento de San José de Valderas y luego en los informes que envían los ummitas de forma periódica así como en otras comunicaciones. El signo también será utilizado por la secta Edelweiss para captar a los niños que invitaban a sus campamentos y de los que abusaban emocional y sexualmente. Además es un símbolo que aparece en otras culturas a lo largo de la historia, lo que ha hecho que investigadores de lo raro, como J. J. Benítez, afirmen que el caso Ummo no es algo actual que se remonta a los años 50 sino que está entre nosotros desde hace siglos. En definitiva, un elemento muy icónico que no hace más que añadir complejidad y atractivo a un tema ya de por sí complicado.

Incluyes material adicional que muestra lo arraigado que el tema está en el pensamiento moderno. Utilizas la figura de Carl Gustav Jung para reforzar el argumento.

Como sucedía con «Villa Wanda», la complejidad del tema era tal, al menos para mí, que me resultaba imposible abordarlo de principio a fin con una narración lineal. Era más cómodo fragmentar la narración en capítulos y en piezas con diferente estructura, como entrevistas, citas, descripciones de los hechos, informes policiales o cartas de extraterrestres. Entre esos materiales está un texto de C. G. Jung que aborda desde el punto de vista del psicoanálisis y de su teoría de los arquetipos la aparición de fenómenos inexplicables en el cielo a lo largo de la historia. Jung aporta una visión muy interesante porque, a pesar de que sabe que va a ser criticado por sus colegas más ortodoxos, se atreve a investigar un tema que ya en su época era muy comentado. Para llevar a cabo su análisis de los ovnis, Jung recurre no solo a explicaciones que se basan en el subconsciente, sino a una descripción de la sociedad hipertecnificada en la que vivimos, del funcionamiento de los medios de comunicación y a otros asuntos que, por un lado explican el porqué de estos fenómenos y, por otro, demuestran que hay ámbitos del conocimiento que, a día de hoy, continúan inexplorados por lo que debemos ser cautos en nuestras conclusiones. Dentro de la heterodoxia de Jung como psicoanalista, lo cierto es que su trabajo sobre ovnis resulta bastante honesto y ponderado.

Como en Villa Wanda, el libro funciona como un inmenso patchwork en el que se mezclan materiales de procedencias muy diversas.

Efectivamente, el libro se puede leer saltando de un lugar a otro sin miedo a perderse nada aunque, en esta ocasión y a diferencia de «Villa Wanda», sí he intentado que el conjunto sea más conceptual. En ese sentido, sería como una especie de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band porque, desde la primera cita hasta la última, todo tiene un sentido y está puesto en ese lugar o en ese orden de manera intencionada, lo que no quiere decir que haya que leerlo así, faltaría más.

 Desde la posguerra hasta los ye-yes, desde Jiménez del Oso hasta las sectas. El libro recorre nuestra historia de un modo diferente.

Servando Rocha y Beatriz Egea de La Felguera siempre dicen que la historia se puede narrar desde muy diferentes puntos de vista y que tan válido es hacerlo desde el asesinato de Kennedy que desde las masacres de la familia Manson. La historia no es solo el enfoque académico al que estamos acostumbrados sino que hay muchos otros, algunos procedentes de la cultura popular, que pueden ser tan buenos o mejores para contar nuestra historia reciente o entender por qué vivimos como vivimos. «Ummo. Lo increíble es la verdad» recurre a materiales muy diversos, desde entrevistas a programas de televisión o videojuegos que, en determinados momentos, han jugado un papel más trascendente en nuestra vida personal que asuntos aparentemente más importantes. Por ejemplo, seguro que la aprobación de la Constitución en el año 78 ha tenido un efecto importantísimo en nuestras vidas porque con sus imperfecciones y fallos ha permitido que vivamos en libertad y no en una dictadura, pero posiblemente en nuestra evolución personal ha tenido más trascendencia ver a Jiménez del Oso o a los Sex Pistols en el programa del punk de Metrópolis que la Carta Magna. Sin discutir que ese enfoque tal vez no quepa en una tesis universitaria, sí que cabe en el tema de este libro y, por tanto, no tiene sentido renunciar a él.

 

Jímenez del Oso ejemplifica la pasión con la que se vivió en los años setenta y ochenta los fenómenos paranormales.

En mi opinión no solo muestra pasión por esos temas sino que, lo más importante, los transmite muy bien. Antes de hacer el libro pensaba que esta afirmación podría deberse a que, cuando veía a Jiménez del Oso, era un niño y eso hacía que fuera más impresionable pero, cuando he revisado sus programas de adulto, me he dado cuenta de que es un gran comunicador. En algunos capítulos de Más allá el contenido se limita a imágenes de archivo y una narración hecha por él y, a pesar de esa sencillez, el resultado es alucinante. Ese talento a la hora de narrar temas como estos es lo que, en mi opinión, diferencia a Jiménez del Oso de otros comunicadores actuales, que saben mucho de estos temas, que los presentan muy bien, con técnicas nuevas pero transmiten menos, aunque aquí posiblemente sí que entre en juego que ya estoy mayor para algunas cosas.

Platillos volantes, sectas, crímenes, nazis, pederastia… el libro tiene todo para alimentar al lector más morboso.

Sí, la verdad es que no falta de nada. En todo caso, he intentado en la medida de lo posible mitigar el aspecto más morboso, presentando los hechos de una forma neutra para que sea el lector el que saque sus conclusiones.

 “A la gente le gusta creer lo que quiere creer aunque no haya explicación racional para ello”.

Esa es una frase de Derek Bartholomaus, experto en ovnis y más concretamente en la vida y la obra de Billy Meier, un personaje muy curioso que dice haber sido contactado con extraterrestre y haber fotografiado decenas de platillos volantes que, posteriormente, se ha comprobado que son maquetas que fabrica él mismo. A pesar de ello, Meier tiene miles de seguidores que no solo le creen sino que abonan una cuota para poder formar parte de su centro de estudios ufológicos. Es un hecho que para esos seguidores lo de menos es la certeza o no de aquello que estudian, sino otra serie de satisfacciones o placeres derivados de ello, cosa que es totalmente respetable porque cada uno puede dedicar su tiempo y su dinero a lo que le plazca. Otra cosa es que Meier y otras personas relacionadas con lo ufológico, como sucede en el caso Ummo, desplieguen comportamientos sectarios y de control emocional hacia sus seguidores. Ahí ya habría que ver hasta qué punto hay libertad de elección o abusos, pero creo que no es mi labor ni la del libro hacer esos juicios.

 

Vinculas el libro con el mundo de las sectas, lo que te permite hablar de la manipulación a gran escala.

La gran mayoría de grupos humanos funcionan con rasgos sectarios. Desde tu pandilla de amigos a los compañeros de empresa o los clubes de ajedrez o pesca con mosca. Siempre hay alguien que asume el papel de líder, otros de acólitos y siempre se crean mitos y temas recurrentes que se ensalzan mientras que otros se descartan. Pasa con los discos, con las marcas de material deportivo, con las películas… En un grupo humano hay películas, discos, canciones o deportistas canónicos y otros que son ignorados hasta el punto de que, si alguien del grupo intenta reivindicarlos, corre el riesgo de ser expulsado o criticado porque la disidencia no encaja bien en esas estructuras. Con los ovnis pasa igual. Hay fotografías, comunicados o pruebas que se dan como buenos, otros que se rechazan y no se acepta que alguien ponga en duda esas certezas porque sería una amenaza para todo el grupo. A todo esto se suma que en el caso de Ummo se habló de que, más allá de su apariencia ufológica, en realidad era un experimento de control social desarrollado por agencias de inteligencia internacional. Además, algunos de los miembros destacados en el caso Ummo organizaron mini sectas que controlaban las emociones y comportamientos de los interesados en ovnis para obligarles a satisfacer sus deseos sadomasoquistas. Luego, la deriva más loca de todo el asunto es que, basándose en la iconografía y a mitología Ummo, hubo personas que crearon grupos enfocados directamente al abuso de menores. Definitivamente, Ummo y las sectas son dos temas que van bastante de la mano.

 

Analizas ese abuso a menores y la trata de blancas en el libro.

El relato Ummo es tan apasionante y abarca tantas cosas que hubo individuos que lo aprovecharon para controlar emocionalmente a otras personas y sacar beneficio económico o sexual de ellos. Ya el caso original fue utilizado por sus creadores para controlar a los demás implicados, pero eso no fue nada comparado con las sectas que surgieron a raíz del asunto Ummo y que tienen mucho que ver con el contexto histórico que vivía el país en esa época. Durante finales de los años 70, España se convirtió en un lugar en el que las sectas proliferaron de un modo asombroso por esas ansias de libertad, de nuevas formas de vida, de nuevas formas de sexualidad y por esa ingenuidad y falta de madurez que habían provocado cuatro décadas de dictadura. Lo más curioso es ver cómo con el paso del tiempo, algunas de esas sectas desaparecieron por la persecución policial y judicial y otras, como puede ser la Cienciología, que era considerada secta en España y aún lo es en países como Alemania o Francia, ahora tiene en nuestro país rango de iglesia y no solo recibe beneficios fiscales sino que ya no es considerada un peligro para los ciudadanos.

Mito y religión también se unen en el relato.

Una de las razones que hace que el asunto Ummo resulte tan interesante es que aglutina muchos de los miedos y anhelos del ser humano. Aunque la ufología como la entendemos hoy en día es un mito relativamente reciente, en realidad no se diferencia mucho de las narraciones clásicas que pretenden dar explicación a fenómenos como el miedo a la muerte, a las enfermedades, el temor a lo desconocido… Hay gente que se sorprende que una cosa como Ummo pueda calar entre la población porque considera que es irracional y no repara en que, por ejemplo, ellos tienen creencias religiosas cuya base científica es igual o menor que la de los supuestos informes científicos ummitas. De hecho hubo sacerdotes que se consideraron contactados por los ummitas y que hablaron de ellos largo y tendido en periódicos tan importantes como el diario ABC.

 

La figura de Jordan Peña se convierte en cabeza de truco de este inmenso complot.

Jordán Peña está revoloteando en el caso Ummo desde el primer momento pero nadie de los implicados quiere darse por enterado de los indicios que lo señalan como una persona que no es de fiar o que oculta algo. Poco a poco, va teniendo más poder en el ámbito de la parapsicología española y se convierte en una voz cualificada a la hora de hablar de temas como los ovnis o las sectas. En un momento dado, Jordán Peña declara que él ha inventado todo el caso, que ha trucado las fotografías y que ha hecho él los informes y, de nuevo, hay gente que sigue sin creerle y que prefiere calificarlo de farsante, fantasioso, manipulador porque considera que una persona sola no es capaz de urdir toda esa trama. Cuando eso sucede, pasa de ser un modelo y un referente para muchos en una persona deleznable, pero no porque, por ejemplo, haya utilizado el tema Ummo para ejercer control emocional sobre algunos seguidores, sino porque se ha atribuido la autoría del caso y eso demostraría su falsedad. De nuevo, las ganas de creer nublan cualquier otro análisis.

¿Cómo está recibiendo el público el libro?

La verdad es que mejor de lo que me imaginaba. De hecho, está siendo bien acogido entre los aficionados al misterio y la ufología, que era algo que me daba cierto miedo porque no soy experto en ufología, no pretendo serlo y respeto mucho a los profesionales que se dedican a esos temas aunque pueda no compartir ciertos análisis. Además, el libro no es un ensayo de ufología al uso porque, aunque habla de Ummo y ese es su punto de partida, trata de muchas otras cosas como los mitos, la realidad histórica de España en los 60 y 70, las derivadas sociológicas del caso, la coyuntura política… En definitiva, temas relacionados que podrían no interesar a una persona que vaya buscando únicamente contenido ufológico.

¿Los buenos magos nunca desvelan sus secretos?

Los magos no deben descubrir sus trucos nunca. Pero lo más importante es que el público, que cuando va a un espectáculo de magia es consciente de que ese truco existe, debe olvidarse de ello y dejarse llevar. ¿Qué más da que lo que estemos viendo no sea cierto si nos asombra y nos produce placer? Aquellos que se pasan la vida descubriendo el truco no solo no disfrutan del espectáculo sino que se muestran como unos prepotentes insoportables que olvidan que los demás espectadores también saben que hay truco pero se callan para que todo el mundo lo pase bien.

¿Proyectos?

Pues la verdad es que algo hay por ahí. Al poco de acabar «Villa Wanda» ya veía a lo lejos «Ummo. Lo increíble es la verdad» pero me costó mucho darle forma porque me parecía un tema muy difícil e inabarcable. Ahora estoy en una situación más o menos semejante. Tengo cierta idea de lo que quiero hacer pero, antes de nada, hay que darle forma que es quizás lo más complicado.

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