El totalitarismo crece en España

Estamos reviviendo las técnicas más clásicas que el totalitarismo utilizó para llegar al poder. No hay nada nuevo bajo el sol. En Alemania, en Italia y en España lo vivimos.

Utilizar las libertades del sistema democrático que fija una Constitución consensuada para intentar destruirlo, es un clásico.

Técnicas descritas en los manuales de los movimientos nazi en Alemania, fascista en Italia y falangista en España son utilizados hoy, de nuevo en España.

Que un partido, pretendidamente democrático, no condene la agresión a un funcionario público en Alsasua. No condene un sabotaje totalitario y antidemocrático, de enmascarados, en la Universidad, y lo definan como “una muestra de salud democrática”. Utilice el Congreso para repartir, un manifiesto que es de dominio público desde hace años. Al igual que es de dominio público su incumplimiento. Para los despistados quiero aclarar que hablo del manifiesto de Derechos Humanos DH. Solo busca la notoriedad. Solo busca la promoción. Solo busca la apariencia. Puro marketing político.

Todas estas técnicas, y otras muchas tácticas, están perfectamente descritas en los manuales nazi y fascista. Curiosamente también recogidas en manifiestos revolucionarios de Latinoamérica.

Uno de los rasgos comunes en todos estos manuales es acabar con la libertad de expresión “Solo podemos hablar nosotros”. “Solo podemos opinar nosotros”. “Nosotros somos la vanguardia”. “El resto es basura y la basura hay que eliminarla de la sociedad”

La Declaración de Derechos Humanos incluye el derecho a la libre expresión. Impedir la celebración de una conferencia, con actitudes violentas recuerda a “otros” encapuchados. No precisamente a las cofradías de Semana Santa.

Hace unos días Pablo Igesias llamaba al activismo político, fuera del Congreso. Tampoco es nada nuevo. Vuelvo a remitirme a los manuales ya referenciados. Fascismo, nazismo y falangismo, se autodefinen como movimientos sociales nacionales o “nacionalsocialistas”. En definitiva populismos

El nacional socialismo, coincide en sus tácticas de de “guerrilla” con las del socialismo internacionalista. Los extremos se tocan. El objetivo es tomar el poder, utilizando las facilidades que un sistema democrático otorga, para acabar con él e imponer un totalitarismo que impida, por ley, la libre expresión del individuo.

Nacional socialismo y socialismo internacionalista, dos patas de un mismo banco totalitario. La anulación la libertad individual.