Esta película es de agradecer para los amantes del cine y los que buscan diversión sin rehusar el reto intelectual. El nivel de exigencia ha subido, nada que ver con la complejidad de Origen, Dunkerque o Interstellar. Si no es el tipo de cine que te gusta, no te plantees verla ni sigas leyendo críticas. La sección de críticas ha de ser útil para aquellos que quieren saber si la película les va a gustar o no; te puedes ahorrar minutos de lectura.

*El puzzle del tiempo

Para comenzar, Christopher Nolan es un realizador que ha dado verdaderas joyas cinematográficas como “Memento” u “Origen”. Por lo cual, todo vaticinaba llegar a un nuevo film que consiguiera explotar la cabeza de aquellos que lo viesen y así ha sido. De forma que, el guion luce ante unas diversas teorías que tienen como foco principal el espacio-tiempo. Sin embargo, no busca ir desengranando minuciosamente cada detalle riguroso, sino que deja fluir una narrativa más apoyada en la acción y en la espectacularidad del momento. En consecuencia, se van dando pinceladas a lo largo de toda la cinta, para conseguir ese efecto embaucador, donde el espectador es el que produce sus teorías y la coherencia de lo que está ocurriendo en pantalla.

En otras palabras, vuelve a producirse ese retorcido moldeado de la realidad, en la que se deja la sensación de no comprender nada, pero a la vez fascina lo que está sucediendo en pantalla. No obstante, hay que mencionar que la primera parte de la película puede resultar algo más densa, dado que se concentra en una presentación que podría ser excesivamente pausada. Por el contrario, a partir del segundo tercio de la película, se aleja de ese aspecto más calmo y se deja llevar por una aventura vertiginosa, que impresiona a la audiencia. Como suele ocurrir en la filmografía de Nolan, no es una película para entender en un solo visionado, sino que hay que poder disfrutarla más de una vez para comprender, o intentarlo, todo lo que hay detrás de estos conceptos. Como apunte, la paradoja es uno de los recursos que mejor funciona durante el film.

*El entramado artístico

Los films de Christopher Nolan suelen destacar por un reparto de lo más variopinto y efectivo, con una gran calidad interpretativa. En esta ocasión, el resultado no ha sido tan certero como en anteriores ocasiones, aunque sigue manteniendo grandes actuaciones en ella. En primer lugar, John David Washington realiza una labor notable, pero no extraordinaria. Mientras que se convierte en un buen acompañante y hay escenas realmente buenas, por otro lado, se pierde en la falta de potencia. Por consiguiente, al ser el personaje principal, se espera más fuerza escénica. Al contrario que Robert Pattinson, sorprende al sacar el máximo partido de su personaje y manejando a la perfección esa expresividad que nada en lo místico. Además, tiene una frescura y una luminosidad, que demuestran la madurez interpretativa que ha ido cocinando Pattinson a lo largo de estos años.

Una de las mejores interpretaciones de Tenet es, indudablemente, para Kenneth Branagh. La razón no es otra que tiene una verdad en su forma de interpretar, que eleva la verosimilitud del film. Asimismo, tiene una presencia en escena magnífica, convirtiéndose en el perfecto antagonista. Igualmente, sabe cómo concentrar toda esa energía y se convierte en un buen punto de referencia para dejar fluir la historia. Excelente. Después, Elizabeth Debicki ofrece una interpretación que se mueve desde lo emocional, algo que consigue con una buena labor de lenguaje no verbal y su interacción con el resto de actores. También hay que destacar que tiene una elegancia ante la cámara espléndida. Por último, destacar a Aaron Taylor-Johnson y Clémence Poésy, ambos cumplen a la perfección con su cometido en pantalla, aunque, a causa del guion, tampoco les permite lucirse más allá de lo circunstancial.

*Una palabra: Espectacular

Lo que convierte Tenet en una experiencia cinematográfica diferente es su realización. Desde el principio se puede observar toda la grandiosidad que le envuelve, llena de artificios y de elementos visuales que sorprenden al espectador a niveles muy altos. De igual forma, se cuida la fotografía de una manera meticulosa, con unos planos que se convierten en verdadera magia. Aunque el guion flaquee en algunos momentos, es innegable que Nolan es un artesano que hace vibrar a la audiencia. Sabe cautivar con los universos que crea. Por lo cual, no hay ningún punto desfavorable en torno al gran despliegue audiovisual que hace a lo largo de la película. Es más, al introducirnos en ese mundo de lo inverso, y lo que no lo es, se producen secuencias que son de verdadero ensueño a los ojos del espectador.

Del mismo modo, la dirección de arte ha obtenido un resultado fabuloso, con un cuidado por la puesta en escena en cada una de las secuencias. Además, ha sabido mantener una coherencia estética entre los distintos espacios que se presentan, lo que permite que haya una buena cohesión estilística. Lo mismo sucede con la imagen que se forma en torno a los propios personajes, que se mueven entre un realismo hábil y una fantasía distinta. Luego, la edición de sonido es sensacional, envolviendo a los espectadores ante esa vorágine de energía, haciéndoles sentir dentro de la propia película. Por último, el montaje es un verdadero escaparate de fuegos artificiales que, pese a su primera parte más pausada, sigue un esquema dinámico, lleno de movimiento y, sobre todo, pura acción. Se puede decir perfectamente que Nolan consigue meter de lleno a los espectadores dentro de la película hasta el final.

Patxi Álvarez