Sputnik: 1983….Los Aliens aterrizan en la URSS

Sputnik (2020) se trata de una producción rusa que en teoría había de haber sido estrenada en cines en el 2020, pero debido a las circunstancias relacionadas con la Pandemia del Covid-19, la película ha sido distribuida por plataformas digitales como IVI, More TV, Wink. La película supone el debute en la dirección de Egor Abramenko, quien trabajó como asistente de dirección en la película también de ciencia ficción Atracction (2017), dirigida por el veterano Fedor Bondarchuk, que a su vez aparece en el filme como actor.

La crítica rusa acogio la película de manera considerablemente más negativamente que el público. Muchos de los críticos han relacionado la película con el nombre de Fedor Bondarchuk, un actor y director, conocido en su faceta de cineasta por realizar películas de consumo fácil, como podría ser la citada anteriormente, Atracction (2017). Pero lo cierto es que la huella de Bondarchuk solo se puede comprobar en su faceta de actor. En contraposición, la película ha recibido mejor acogida entre el público, en la página virtual Kinopoisk, la película tiene un 6,2 de valoración media.

Sí, es cierto que el alienígena de la película tiene varias similitudes con el de la película americana Life (2017), en su concepción artística, pero también que el diseño de producción es notable. A pesar de que se cuida de no explotar localizaciones que podrían ser muy caras (y por eso hay una economía de localizaciones palpable), todo lo que vemos en pantalla denota mimo por representar la época en la que está ambientada el filme. Teniendo en cuenta, claro, que estamos ante una película de ciencia ficción y terror, y no ante una película histórica.

De hecho, la película tiene bastantes similitudes en términos argumentales con Life (2017), película de ciencia ficción reciente. Al igual que en aquella obra, el extraterrestre no aparece definido como un ente peligroso desde el primer minuto (más allá de la secuencia inicial), sino que es un objeto de estudio científico (o de contención) en primera instancia. Los personajes protagonistas se enfrentan a una amenaza desconocida cierto, pero el miedo precisamente viene por lo que no se sabe, y no por la primera reacción.

Eso en cuanto a la primera mitad del metraje, donde la película está más cerca de la ciencia ficción que de otro género. Posteriormente, en la segunda parte la película gira al terror.

La película cumple, aunque se le echa en falta algo de profundidad. Se dedica a limitarse un esquema sin añadir nada complejo o que resulta interesante para un análisis profundo. Una película comercial, en todos los sentidos del término. Además, a mitad de película nos encontramos con un bajón importante dentro del ritmo. La película se estanca y no tiene muy claro que quiere contar, entrando en subtramas (con flashbacks absurdos) sobre traumas infantiles que solo sirven para rellenar metraje. Quizá, a pesar de que pueda sonar tópico, recortando metraje habría funcionado mejor.

Uno de los leimotivs de las películas rusas comerciales actuales ambientadas en el período soviético es el de presentar a las autoridades soviéticas como funcionarios cuadriculados que son incapaces de seguir lo que no sea seguir los márgenes de la regla. En la película incluso las autoridades dan de comer al parásito para tenerlo bajo control, que por otra parte, en cuanto a términos estéticos resultan los más interesantes, en gran medida por no tener parangón en otras películas contemporáneas rusas.

Conclusión

La película no es la gran obra de ciencia ficción que estábamos esperando, pero tiene un cierto interés para poder ser vista como curiosidad.

Patxi Álvarez