Mayra, víctima de violencia de género, y su madre, María Elena, iban a ser desahuciadas el próximo viernes 26 de julio.

Aunque se mantiene en teoría el lanzamiento de la vivienda, la familia ha obtenido un piso de alquiler social en la oficina de emergencia habitacional del Gobierno de Cantabria.

A pesar de que la plataforma y la familia habían presentado escrito solicitando un nuevo aplazamiento, el juzgado de primera instancia e instrucción nº 10 de Santander mantuvo la fecha del desahucio para el viernes 26 de julio a las 10 horas. Sin embargo, ese hecho no será un problema porque la familia ha conseguido un piso de alquiler social gracias a la intervención de la oficina de emergencia habitacional del gobierno de Cantabria; y, por tanto, entregarán las llaves voluntariamente en el juzgado.

Por ello, la incertidumbre y el estrés han cesado para Mayra y María Elena. Hoy, miércoles, llegaban a un acuerdo en las oficinas de Gesvican y firmaban el contrato de alquiler del piso, ubicado en la zona oriental de nuestra comunidad autónoma. Según Ruth Deguas, coportavoz de la plataforma Stop-Desahucios, “la familia, lógicamente, quería seguir residiendo en Santander, pero actualmente no hay inmuebles de titularidad o gestión pública ubicados en la capital de Cantabria, lo cual es un problema grave que habrá que solucionar ya que después del verano se va a producir una nueva avalancha de desahucios para los que deben existir recursos habitacionales”.

Mayra ha sufrido violencia de género recientemente y, como consecuencia, sufre diversos problemas psicológicos, como ansiedad y trastorno por estrés postraumático. Por ello y con objeto de preservar la seguridad de la familia, la plataforma se reserva la información sobre la ubicación del piso.

En el mismo día de hoy, firmaban también un contrato de alquiler social, otra familia de la plataforma Stop-Desahucios. Juan Carlos y Encarnación estuvieron a punto de ser desahuciados en la calle Laredo el pasado 27 de junio, pero el lanzamiento se paró in situ por el acuerdo al que llegaron la familia, la plataforma y los propietarios de la vivienda. En breve también abandonarán su actual residencia.