En estos tiempos de Covid donde tenemos muy pocos estrenos de cine no esta mal desepolvar la videoteca

y ver un producto de calidad….cosa que no hay por desgracia por esta jodida pandemia que nos asola.

Solo os pido que os cuideis ahi fuera……y con esto vamos a la peli.

La represión de la Ley Seca

Ambientada en los años 30, Lawless (Sin Ley) nos adentra en unos Estados Unidos en plena época de la Ley Seca. Una época policial y violenta, donde la miseria está a pie de calle y la represión sacude con fuerza a los que menos tienen. A veces hay que mirar al pasado para entender mejor nuestro presente. Tiene un formato que aúna la estilización de la violencia del cine negro scorsesiano, con el tono épico del western clásico. Nos encontramos ante una película injustamente maltratada y ninguneada por la crítica, que pasó de puntillas por la taquilla y que, a menudo, se juzga con la actual mirada censora de la corriente bienpensante que nos invade.

Solo por contemplar a un reparto que te quita el hipo, ya es una película que merecería toda nuestra atención. El guion está escrito por el polifacético músico Nick Cave, que también compone la banda sonora junto a Warren Ellis (Wind River, Comanchería). El relato nos sumerge en esa América profunda, árida y salvaje, donde la testosterona se izaba como bandera para infundir autoridad.

Se inspira en unos hechos verídicos cargados de la inevitable heroicidad que lleva emparejada la glorificación del mundo criminal en el cine. Los protagonistas son unos testarudos hermanos, contrabandistas de alcohol destilado por ellos mismos, que se enfrentan en plena Ley Seca a políticos y policías corruptos. La película los convierte en un símbolo de la lucha por la libertad y contra la represión policial.

Cine de gángsters con sabor a western clásico

Nick Cave no rehuye los tópicos del género en su libreto, es más, se sirve de ellos con gusto e inteligencia. Demuestra una poderosa cinefilia que bebe de los clásicos de los años 40-50, pero también de cineastas como Coppola, De Palma o Scorsese, en sus incursiones en el cine gangsteril. Lo que hace en su guion es reutilizar las enseñanzas de esos grandes maestros del western y del cine criminal, ofreciendo una versión modernizada y que se siente actual.

En Lawless (Sin Ley), la espiral de violencia es primitiva e inevitable. El director John Hillcoat, aquí en estado de gracia, nos la sirve con pinceladas de una brutalidad visual explícita, pero siempre dentro de una narrativa clásica terriblemente reconocible y efectiva. No busca la originalidad, ni inventar nada nuevo. No lo necesita. Prefiere saborear y homenajear una época para emparentarse con grandes obras del cine que lo hicieron antes que él.

Un reparto de lujo

En Lawless (Sin Ley), destaca la cuidada ambientación y su puesta en escena, así como la espléndida fotografía de Benoît Delhomme. El producto final tiene un gran acabado técnico que, sin encontrar la emoción necesaria para convertirse en un film de referencia, sí que está muy por encima del cine contemporáneo que semanalmente llega a nuestras carteleras. Así que merece ser reivindicada.

Además, Lawless (Sin Ley) está repleta de interpretaciones destacables. Desde la sobriedad de Tom Hardy, el carisma de Shia LaBeouf o el magnetismo de Jessica Chastain y Dane DeHaan, hasta la afectada y brillante actuación de Guy Pearce, encarnando aquí, de forma casi irreconocible, a uno de los villanos más repulsivos que nos ha dado el cine de los últimos años. Junto a ellos, algunos secundarios de lujo más desaprovechados como Gary Oldman o la camaleónica Mia Wasikowska.

Conclusión de ‘Lawless (Sin Ley)’

Lawless (Sin Ley) es cine negro planteado como un western. Está dirigida por el australiano John Hillcoat, con guion del músico Nick Cave, que adapta la novela de The Wettest County in the World de Matt Bondurant. Según reza en los títulos iniciales y en una fotografía que aparece al final, es una historia basada en hechos reales. La película nos sitúa en los años 30, durante la Ley Seca, en unos Estados Unidos regidos por la violencia y la imposición.

Con un reparto de auténtico lujo y una cuidada ambientación, Hillcoat nos retrotrae a la épica del género criminal que tan bien reflejaron cineastas como Scorsese o Coppola, con elementos visuales en el tratamiento fotográfico que la acercan más a los Bonnie y Clyde de Arthur Penn o a las Malas Tierras de Terrence Malick. Lawless (Sin Ley) es una película sólida y brillante que, sin tener que reinventarse bajo ínfulas estéticas que la hagan sentir vanguardista, demuestra que aún es posible hacer un cine de corte clásico bajo la estela irrenunciable de sus poderosas influencias cinematográficas.