Regresa a nuestras librerías Víctor Santos con una brutal persecución, una historia de violencia que pone el foco en uno de los grandes problemas de nuestra época: el supremacismo blnco y los conflictos raciales.

¿Qué es “Against Hope”?

Es una historia de venganza a través de las décadas y mi intento de crear un tipo de héroes (en este caso heroína) que se forma durante la propia historia.

¿Cómo nace la obra?

Originalmente era un webcomic que continuaba el experimento narrativo en mi web polarcomic.com (donde se publicó la primera versión de Polar) aunque de una manera muy primigenia, porque sólo se desarrollaba parte de lo que en el libro es la trama del pasado.

Against Hope

Es la historia de una venganza, uno de los grandes temas de la novela negra.

Tenía varias espinitas clavadas sobre géneros y subgéneros que quería hacer, en este caso me gustan mucho las historias de “caza humana” en la que la presa se convierte en cazador. El famoso relato y su adaptación “The most dangerous game” (aquí “El malvado Zaroff”) y versiones modernas como “Blanco Humano” o “La caza”. La venganza es una consecuencia de esta caza. Hope empieza como una víctima y acaba trascendiendo a una heroína mítica.

 La protagonista, Hope, da título a la obra. Curiosamente dejas poco espacio para la esperanza.

No te creas, sin querer desvelar mucho sobre la trama, la historia de complemento del final te da algunas pistas que sí que dejan motivo a la esperanza. Pero la advertencia de la historia se resume en el famoso proverbio “Si vas a vengarte de alguien, cava dos tumbas”. La venganza tiene un precio, por muy legítima que te parezca.

Te metes de lleno en un tema de rabiosa actualidad: los grupos supremacistas blancos de Estados Unidos.

Por desgracia es más endémico que actual, pero algo sí es actual: Una voluntad por lavarles la cara a este tipo de grupos por muchos medios de comunicación, y no solo en EEUU. Así que de vez en cuando no es malo recordar de qué va esa gente.

En toda tu trayectoria hay un especial interés en el montaje de página y las escenas de acción pero en el libro vas un paso más allá y toda la obra se convierte en un juego constante de montajes paralelos.

Quería hacer un tipo de estructura particular, en la que los actos del pasado repercuten en los del futuro y viceversa. Sé que lo fácil habría sido contarlo cronológicamente pero me parecía más interesante que el lector vaya montando la historia en su cabeza. Además, quería jugar con el contraste y la yuxtaposición de la voz en off o los diálogos con las imágenes. A veces los textos de una época se “cuelan” en otra y crean un contraste porque hablan de una cosa pero la imagen muestra otra. Me parece un efecto muy interesante.

El fondo y la forma se confunden en este caso. El diseño de página se convierte en un protagonista más de lo contado.

Doy mucho la paliza con ello, lo admito (risas) pero creo que el c´mic debe intentar sacar partido a sus propias herramientas y hacer de la experiencia de lectura algo único para que la historia fluya a través de él.

 El color te permite diferenciar los tiempos en los que la trama se desarrolla.

El color es una herramienta muy infravalorada y es increíble. En mi obra “Bad Girls” (publicada en EEUU por Simón & Schuster y en España por Norma) el color define el espacio, cada área del casino en el que transcurre la historia tiene una gama diferente. En este caso, la técnica del color te informa de la línea cronológica de la protagonista.

Como en Spirit, cada primera página se convierte en un cartel que incluye el contenido de cada segmento de la historia.

Soy un enamorado de ese cómic y la división en capítulos me permitía este recurso. En este caso quería usar títulos de una sola palabra que evocaran sentimientos básicos: Amor, Odio, Determinación, Miedo…

Hablábamos antes de la virguería técnica que supone trazar la historia en distintos momentos como si se tratase de una cacería. Quizás nos recuerde al montaje paralelo de series y films actuales. ¿Ha influenciado tu relación con el medio a la hora de cambiar tu forma de narrar?

Mi relación con el cine más bien me hace reafirmarme en lo especial que son los recursos del cómic. Como te contaba, usar sus propios medios y herramientas es lo que lo hace diferente a cualquier otro medio. Yo intento hacer los cómic “lo más cómic posible” porque sé que cuando se intente adaptar a otro medio esa parte va a desaparecer.

De nuevo edita Dark Horse, editorial con la que ya habías colaborado en “Polar”

Debido a la adaptación de “Polar”, obviamente estaban interesados en otra novela gráfica que pudieran desarrollar o vender como adaptación, no son tontos… Así que yo sigo un poco “el juego de Hollywood” porque es una manera de obtener libertad e independencia para hacer el tipo de cómics que quiero hacer. No olvides que soy un extranjero haciendo cómics como autor completo para EEUU, sigue siendo algo raro e inusual.

Con “Polar” viste como la adaptación de la obra se convirtió en un film para Netflix. ¿Puede seguir “Against Hope” el mismo camino?

Estamos en ello, y esta vez he podido involucrarme más en este desarrollo, incluso como argumentista y artista conceptual. Es un tipo de material que no sé si podré mostrar alguna vez… Pero pude trabajar con un director y una actriz conocidos en ese desarrollo. No sé si saldrá algo de ahí, para Netflix o alguna plataforma o productora, pero ha sido una gran experiencia y he aprendido de cerca cómo se levantan este tipo de proyectos, como se prepara un “pitch” y un desarrollo…

Compaginas la historia con tu obra para Panel Syndicate “Paranoia Killer”. ¿Cómo nace la obra?

Tras mi experiencia con el cine quería probar cosas diferentes y una de ellas era crear varias obras con total control sobre sus derechos de publicación y transformación. Durante el confinamiento y los meses posteriores había producido un montón de material y “Paranoia Killer” era uno de esos proyectos. Panel Syndicate (www.panelsyndicate.com) me dio la oportunidad de publicarla exactamente cómo yo quería.

De nuevo hablamos de “Polar”. Antes de ser editada en Estados Unidos por Dark Horse se convirtió en una web-comic que te permitía experimentar con las posibilidades del medio. ¿Qué te ha aportado  “Paranoia Killer”?

Era un poco diferente porque Panel Syndicate tiene ya un bagaje y un prestigio previos. Para mí ha sido muy importante publicar con gente que admiro tanto como Marcos y Brian Vaughan, y amigos como Ken Niimura, David Lopez, Alex de Campi… Nada mejor para curar el síndrome del impostor que gente tan buena acepte meterte en su club.

Panel Syndicate tiene una singular filosofía de trabajo. Es el lector el que decide el precio que ha de pagar por la obra y evita intermediarios entre lectores y autores. ¿Cómo ha sido tu experiencia?

Ha sido buena. Obviamente el dinero aquí no es mucho, sinceramente, pero como te decía hay otras ventajas como el control y propiedad sobre la obra, así como la oportunidad de publicarla en papel sigue abierta, que en algún momento sucederá. En este caso es una inversión a largo plazo.

Otra singularidad es que mantienes los derechos sobre tus creaciones, algo que te permite jugar con las opciones de tener el control de la obra en cualquier formato.

Sí, como te contaba Paranoia Killer forma parte de una serie de proyectos que buscan eso. Para mí la colaboración con Dark Horse es inestimable porque ellos llegan a sitios que yo no puedo llegar. Pero por otro lado creo que es importante guardarme algunos ases de la baraja para poder jugar con ellos por mi cuenta. Soy muy pragmático con mi trabajo, quizá suena muy frío cuando hablo de propiedad y dinero pero precisamente es eso lo que te da la oportunidad de vivir de ello y crear las historias que de verdad quieres hacer.

La pandemia te ha llevado a reflexionar sobre tu trabajo y buscar otros espacios en los que mover tus historias.

Cuando de pronto se paró el mercado de distribución en EEUU a mucha gente se le cayó un velo que en realidad estaba caído desde hace mucho y no querían verlo. Es absurdo poner todos los esfuerzos en un solo canal. El cómic es un medio para contar historias, ya sea en papel, en descarga, en subscripción con el autor o en webtoon…

En tu trabajo has tenido la ambición y valentía suficiente para adentrarte en otros espacios que, hasta la fecha, parecían acotadas para un autor español. ¿Qué retos te quedan por cumplir?

En los últimos dos años he estado trabajando como guionista desarrollando algunos proyectos para TV, basados o no en mi trabajo, con productores ingleses, españoles ¡e incluso uno de Suecia! Sobre todo he estado aprendiendo cómo hacerlo, como convertir esos cómics en obras en otro formato, respetuosas con el material original. Me parece un campo interesante pero no por ello voy a dejar de hacer cómics.

¿Proyectos?

Actualmente, al margen de lo que te he contado sobre guiones, estoy acabando la novela gráfica “Moon Eaters” con Spaceman project, y en cuanto la finalice retomaré un proyecto de género fantástico con el guionista Frank Barbiere que tuve que aparcar debido a la pandemia. También acabo de sacar una miniserie con la editorial americana Behemot que mezcla superhéroes y crimen, se llama “Until my Knuckles Bleed” y como la cosa parece que ha arrancado bien, seguramente la amplíe con un nuevo arco argumental.

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