¿Se merecía Súper Pop un ‘like’?

Antiguas portadas de la revista ‘Super Pop’.

Alejandra Moreno Álvarez, Universidad de Oviedo

La revista Súper Pop nació en el año 1977, en plena transición democrática, y durante más de tres décadas acercó al público juvenil artistas nacionales como Los Pecos, Mecano, Miguel Bosé u Hombres G; internacionales como Durán Durán o Michael Jackson, entre otros; y personajes de series míticas como V o Sensación de Vivir.

Como bien dice Javier Adrados en Yo también leía Súper Pop (2019): “El pop español no sería igual sin la revista”. Las y los adolescentes de la época estaban sedientos de ídolos con los que poder identificarse y, así, los personajes que llenaban las páginas de revistas de la época como Súper Pop, Ragazza, Loka Magazine, Bravo o Nuevo Vale, pasaban a ser, no solo modelos a imitar, sino que también se convertían en elementos decorativos cuando los recortes de sus fotos servían para forrar libros, carpetas, paredes, etc.

Identidad femenina

Estas revistas obsequiaban a su mayoría de las lectoras con regalos que iban desde casetes, carpetas o pegatinas hasta productos para la higiene íntima, Tampax o Evax, por ejemplo, y ofrecían consejos sobre relaciones íntimas.

Regalos de la Super Pop.

Las historias sobre encuentros sexuales permitían acceder al público lector a contenidos tabú en aquel entonces. Ahora bien, la construcción de la identidad para las chicas de la época pasaba por la sumisión, fragilidad, feminidad, y todo ello imbricado en una perspectiva heterosexual normativa. Estas revistas perpetuaban el mensaje dominante, construyendo identidades y relegando a las mujeres a la otredad.

Súper Pop y sus coetáneas realizaron una importante función sirviendo tanto de fuente de información como de prescriptoras de consumos y estilos de vida normativos.

Desaparición de las revistas

Pero no fue el estilo de vida recalcitrante que propagaban el que llevó a estas revistas al cierre paulatino a partir de 2011, cierre que no se ha producido en otros países donde siguen existiendo publicaciones para un público joven. Tampoco lo es el que las y los adolescentes no lean, como propagan algunos.

De hecho, estudios de opinión realizados por el Ministerio de Educación (CIDE) y el Instituto de la Mujer sobre revistas juveniles reflejan cómo el cincuenta por ciento de las chicas de 10 a 15 años afirma que las revistas les sirven para aprender sobre la vida.

Las chicas dicen preferir una mayor adecuación a los temas de su edad y una información sexual más fiable. A los chicos, por el contrario, les gustaría contar con información sobre habilidades sociales para relacionarse y publicidad y productos accesibles a su economía.

Quienes más leen revistas son las personas entre los 14 y los 19 años, según el Estudio General de Medios. Por tanto, las revistas juveniles siguen siendo objeto de culto entre las y los adolescentes.

Lo que abocó al cierre a estas revistas fue la preferencia de su público por información más visual e inmediata. La generación de Instagram quiere ver en las revistas a las estrellas 2.0 que conquistan las redes, de ahí la revista Like!, dirigida a unos lectores jóvenes que viven en una realidad construida por Internet.

Este público accede a través de esta revista a contenido sobre youtubers, entrevistas, moda y consejos para disfrutar de las redes sociales de forma segura y responsable. Internet ha cambiado los hábitos de lectura.

La cuestión que nos concierne es la de si los roles siguen estando marcados. Por lo pronto, parece que Like!, que va ya por su cuarto número, cuida su contenido en este sentido, persiguiendo una equidad y teniendo presente la perspectiva de género. Pero conviene estar alerta, porque la historia nos ha demostrado que los discursos normativos como el patriarcado se adaptan a los cambios tecnológicos con mucha facilidad.The Conversation

Alejandra Moreno Álvarez, Profesora de Filología Inglesa y Estudios de Género, Universidad de Oviedo

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.