Se les fue de las manos

JOAQUIM COLL. HISTORIADOR Y ARTICULISTA

Joaquim Coll

El testimonio de Iñigo Urkullu fue penalmente irrelevante pero añadió valiosas informaciones para conocer los entresijos del procés entre junio y octubre de 2017. Sus respuestas confirman dos aspectos importantes para entender el fatal desenlace de los acontecimientos. Primero, el lehendakari intervino a petición de Carles Puigdemont, es decir, hizo de enlace de parte. Mariano Rajoy jamás le solicitó su intercesión aunque sí le escuchó. Fue el president de la Generalitat quien pidió ayuda a Urkullu ante el callejón sin salida en el que se encontraba. Y, segundo, esa participación tuvo tres momentos claramente diferentes.

1. Desde mediados de junio y hasta septiembre, las propuestas que el político vasco puso encima de la mesa fueron para abrir una fase de distensión y diálogo entre ambos gobiernos que permitiera la celebración de una consulta soberanista en Cataluña acordada con el Estado. Fue un movimiento claramente favorable de los intereses de Puigdemont. El lehendakari recordó a preguntas de la Fiscalía que el PNV defiende el ejercicio de la autodeterminación, aunque siempre de forma legal y pactada. Pero ese era un escenario que lógicamente el Gobierno español no podía aceptar.

2. A partir de los sucesos ante la Consejería de Economía el 20 de septiembre, Urkullu tomó conciencia del grave peligro para la convivencia que existía en Cataluña ante un referéndum que la Generalitat separatista no quería suspender y el Gobierno español no podía tolerar. Aparece el temor a que se pudiera aplicar el estado de excepción y sitio previsto por el artículo 116 de la Constitución. Es entonces cuando Urkullu llamó a Rajoy para expresarle su inquietud porque «la situación se está yendo de las manos», y este se comprometió a «hacer lo mínimo y cuidar lo máximo».

3. Tras la celebración del referéndum y hasta finales de octubre, los esfuerzos del político vasco se dirigieron a evitar el peor escenario: la declaración unilateral de independencia y la aplicación del artículo 155.

Urkullu fracasó en todas sus gestiones, tanto cuando en verano intercedió a favor de los intereses políticos del Govern, como cuando en octubre intentó evitar el fatal desenlace. Y esto último no fue por culpa de Rajoy, poco entusiasta como ya había demostrado antes del 155, sino porque el expresident no fue capaz de convocar elecciones autonómicas el día 26. No supo enfrentarse esa mañana a la presión de la calle (¡traidor!) y a las dimisiones dentro de su grupo parlamentario. El procés fue una estrategia chantajista que a los independentistas se les fue de las manos.

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Author: JOAQUIM COLL. HISTORIADOR Y ARTICULISTA