Cantabria ha vuelto a celebrar este año, tras la suspensión en 2020 por la pandemia del coronavirus, el Día Infantil de la comunidad autónoma, Fiesta de Interés Turístico Regional que se desarrolla a lo largo de la jornada en la península de la Magdalena, con mascarilla, límites de aforo, distancia de seguridad y otras medidas, pero con su «espíritu intacto».

Así lo ha asegurado a los periodistas el gerente de la Asociación para la Defensa de los Intereses de Cantabria (ADIC), Pedro Madrazo, entidad que organiza esta cita junto con el Ayuntamiento de Santander, y que en su 43 edición ha contado con la asistencia de diferentes autoridades regionales, encabezadas por el presidente, Miguel Ángel Revilla, y la alcaldesa de la ciudad, Gema Igual.

El jefe del Ejecutivo y del PRC, que ha participado en las actividades organizadas junto a varios consejeros -regionalistas- ha manifestado que el sentimiento regional «no tiene marcha atrás».

Por su parte, la regidora ha destacado la importancia de trasladar a los más pequeños los valores de Cantabria, su cultura y tradiciones.

CONCIENCIA ADORMECIDA

Revilla recordado que el origen de la fiesta que nació desde ADIC para fomentar el espíritu regional y la conciencia de los cántabros «que estaba adormecida entonces», ha apostillado el presidente cántabro, que fue impulsor de una jornada que se ha celebrado ininterrumpidamente, salvo hace un año por el Covid.

Considera que conocer las tradiciones y la cultura de nuestra tierra «es fundamental» para no perder las raíces de donde hemos nacido o venido a vivir, y ha proclamado que, a diferencia de otros nacionalismos, «nos sentimos profundamente cántabros y españoles».

El presidente espera que a los jóvenes de hoy en día no les ocurra, como en otras épocas de la historia, donde habiendo recuperado el nombre de Cantabria luego se perdió. «Se perdió porque no se explicó bien la historia de un pueblo milenario con nuestras particularidades», ha señalado, antes de asegurar que «hoy no tiene marcha atrás y jamás habrá una involución».

El jefe del Ejecutivo cántabro ha paseado por los diversos puestos de productos típicos de la región y contemplado las diversas actividades, actuaciones, talleres infantiles y espectáculos, junto a los consejeros de Presidencia, Paula Fernández; de Educación, Marina Lombó; de Desarrollo Rural, Guillermo Blanco, y de Turismo, Javier López Marcano.

MÁS GANAS DE CELEBRAR EL DÍA, PERO CON EL MISMO OBJETIVO

Por su parte, la alcaldesa de Santander ha estado acompañada por las concejalas de Dinamización Social, Lorena Gutiérrez; Participación Ciudadana, Carmen Ruiz; y Turismo y Mercados, Miriam Díaz, y también ha recorrido el mercado cántabro, en presencia también de Carlos Alutiz, presidente de ADIC, el gerente de la asociación y demás autoridades regionales, como la vicepresidenta del Parlamento, Emilia Aguirre.

Igual, que ha presidido junto a Revilla el izado de la bandera de Cantabria, ha puesto en valor esta fiesta diseñada desde sus inicios para ensalzar las peculiaridades de nuestra tierra.

Y valorado que regrese tras la suspensión del pasado debido a la crisis sanitaria. «Volvemos a celebrar el Día Infantil de Cantabria, con más ganas si cabe y con el mismo objetivo de siempre: el de acercar al público familiar a la cultura, las tradiciones, las costumbres, el folclore y la identidad de nuestra tierra».

«Quiero animar a los vecinos a que se acerquen a la campa de la Magdalena con su familia y disfruten del programa de talleres y actuaciones, del mercado de alimentos y de este día que es para ellos, para que descubran la riqueza y peculiaridades de Cantabria», ha añadido.

FIESTA

La primera edición del Día Infantil de Cantabria tuvo lugar el 4 de junio de 1978, en La Magdalena, organizado por ADIC y el colegio Torreblanca.

Se calcula que acudieron cerca de 80.000 personas, un éxito determinante para adoptar la determinación de realizarlo todos los años coincidiendo con el primer domingo de junio.

En esta ocasión se ha organizado en cuatro espacios acotados: zona infantil, escenario infantil, zona del mercado de alimentación y escenario principal.

La conmemoración ha incluido la celebración de un mercado cántabro alimentario, que ha contado con una treintena de puestos, la mayoría de ellos agroalimentarios con productos autóctonos, como sobaos, quesadas, mieles, hojaldres, helados artesanos, quesos, dulces, conservas, mermeladas, arándanos, vinos, sidra, orujo, patatas, legumbres y hortalizas. Asimismo, pueden adquirir complementos, decoración, bisutería, regalos y artesanía.

Además, ha contado con un stand de la Oficina de Calidad Alimentaria de Cantabria (ODECA), y del CIMA, con información sobre sus distintos centros de visitantes, ubicados en el sur de Cantabria.

También se han celebrado talleres infantiles sobre la mitología de Cantabria; actuaciones musicales de grupos regionales; espectáculos infantiles sobre la historia de la Comunidad Autónoma; concursos sobre trajes tradicionales, y el tradicional izado de bandera.