Preparados, listos: ¡Ya!

A pocos minutos que haber comenzado la bonita ruta de senderismo te toparás con las primeras esculturales. El total de las esculturas -mayoritariamente Caras y/o rostros humanos- son una veintena.

Contemplar estos semblantes pétreos, que, por cierto, parecen brotar de pequeñas formaciones rocosas, te va a trasmitir una sensación de paz y sosiego; reflexionarás y, de algún modo misterioso, notarás cómo dentro de ti se crea una atmósfera divina, una mezcla de sensaciones… Observarlas te dará que pensar. Y hará que te olvides de todo, incluso de ti mismo.

Si eres una persona espiritual determinadas esculturas te impactarán. Porque la mágica ruta logra aislarte del Mundo, de lo cotidiano y como no, del mundanal ruido.

La Ruta de las Caras pretende ser una especie de museo que nada tiene que ver con los que se hallan en las grandes urbes. Su pretexto es ensalzar una perfecta relación entre Escultura y Naturaleza.

Las Caras se han inspirado en figuras religiosas; y en deidades o dioses. Son alegóricas y estáticas; unas están frontales, otras hieráticas. Pero todas te trasportarán mentalmente a la tierra de los antiguos Faraones de Egipto.

Una de las principales características de las Caras es su “redondez.” Son elegantes, imponentes, majestuosas, profundas; algunas tienen rasgos típicos orientales, otras parecen estar inspiradas en la India.

Nombres en el orden que, más o menos, las localizaréis:

Moneda de la Vida, Krishna, Maitreya, Arjuna, Cruz Templaria, Espiral del Brujo, Chemary… (¿Os cuento algo? Esta es la que más me gustó. Subí hasta ella, y tras sentarme en lo alto de su cabezota levanté uno de los brazos a la par que gritaba ¡Yijaaa!)… la Monja, Duende Indio, El Chamán, Beethoven, De Muerte…

…Aquí hago un segundo paréntesis. Veréis, yo cual cabra loca, hice algo que no os aconsejo que hagáis (lo digo por experiencia):subiros encima de la escultura De Muerte. Representa una calavera gigante y está en lo alto de un pequeño montículo. Bien, a mí no se me ocurrió otra cosa mejor que encaramarme y ponerme de cuchillas sobre ella como si fuera una rana. En serio: no lo hagáis. Yo no me maté de milagro. Y no tengo vértigo porque de haberlo tenido posiblemente me hubiese descalabrado.

Advertidos estáis. En fin. Sigamos con el listado:

Dama del pantano, Cruz del Temple, Virgen de Lis y Virgen de las Caras.

Hay otras esculturas; pero sinceramente no recuerdo cómo se llaman. Hablando de recordar: en la Oficina de Información y Turismo de Buendía os darán planos del pueblo y de la ruta. Este último facilita todo la información del recorrido así cómo todos los nombres de las esculturas.

Personalmente me llevé varios planos (inclusive el de la ruta.) Lo tengo guardado, de recuerdo.

Cierto es que si hubiera tirado de él podría haberos escrito el nombre de todas las esculturas; pero creo que, en cierto modo, revelarlo todo acerca de un paraje, supone, en parte, mermar el interés.

Además, a fin de cuentas -quizá, solo quizá- las palabras Encanto y Misterio deban permanecer juntas para vivir en Armonía.

Por Carolina Olivares Rodríguez

La entrada Ruta de las caras (II) aparece primero en Viajes 24 horas.

Powered by WPeMatico

ESCUCHA AQUÍ LA RADIO DE SANTIAGO DE CUBA