Rodríguez señala que la pandemia de la COVID-19 obligará a reformular el sistema sanitario “hasta el punto de tener en construir uno nuevo”.

El consejero de Sanidad, que ha participado en el seminario de la UIMP sobre ‘Sanidad en el contexto COVID-19’, ha destacado el papel central de una salud pública robusta y efectiva ante los riesgos para la salud en este nuevo modelo

La pandemia de la COVID-19 ha obligado a reformular nuestro sistema sanitario “hasta el punto de tener que construir uno nuevo”. Así lo ha destacado esta tarde el consejero de Sanidad, Miguel Rodríguez, durante su intervención en la mesa redonda ‘Nuevo modelo sanitario. Centralización, coordinación y fortalecimiento del sistema tras la crisis’, dentro del seminario ‘Sanidad en el contexto COVID-19’ celebrado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

Rodríguez ha destacado que este nuevo modelo, además de recoger todas las enseñanzas de la crisis sanitaria del coronavirus, debe incluir una nueva relación entre el profesional y el paciente y una salud pública robusta y efectiva ante los riesgos para la salud.

En este sentido, ha defendido un modelo en el que la salud pública juegue un papel central como “uno de los referentes en los que hagamos una decidida inversión”.

También se ha referido a la prevención como uno de los pilares en los que se centre la salud pública, hablando tanto de prevenir como de promover fuentes de salud en todas las fases de la vida.

Como una de las líneas fundamentales a desarrollar en salud pública dentro de este nuevo modelo, el titular de Sanidad ha citado la estrategia para el envejecimiento con salud, que tendría como objetivo mejorar la calidad de vida de las personas mayores, promoviendo el autocuidado y la vida activa.

Junto al fortalecimiento de la salud pública, Miguel Rodríguez ha señalado la influencia de la globalización en materia sanitaria. Como otra lección de la COVID-19 ha indicado que la situación de cada país no es independiente del resto cuando se trata de pandemias.

Durante su intervención, ha puesto en valor el esfuerzo y la capacidad de trabajo de los profesionales del sector sanitario para contener la expansión del virus. Ha ejemplificado esta tarea en la labor de los rastreadores para localizar y seguir a los casos positivos y de las personas con las que han tenido contacto estrecho y para encontrar las posibles líneas de transmisión del virus y frenar su expansión.

En esta labor de contención, el consejero de Sanidad ha hecho un llamamiento a la responsabilidad colectiva de la población para cumplir con las medidas sanitarias del uso obligatorio de mascarilla, higiene de manos y distancia personal. “La labor de cada uno de nosotros en esta pandemia es ser cortafuegos, no transmisor”, ha indicado.

Rodríguez ha finalizado haciendo referencia a la proximidad de la vacuna anunciada por el Ministerio de Sanidad para finales de diciembre “como una luz al final del túnel”. También ha destacado la designación de Cantabria, a través del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, como uno de los tres centros españoles para participar en los ensayos clínicos de fase 2 de la vacuna que está elaborando Janssen y la colaboración ciudadana para participar de forma voluntaria en el mismo.

En la mesa redonda, moderada por el secretario general de Sanidad del Ministerio de Sanidad, Faustino Blanco, Miguel Rodríguez ha estado acompañado por los consejeros de Salud de Asturias y Murcia, Pablo Fernández y Manuel Villegas, respectivamente, que han intervenido por videoconferencia.

Bajo la dirección de la exministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, este seminario se ha centrado en el análisis de la sanidad en el momento de la pandemia de la COVID-19, recogiendo experiencias en la gestión desde diferentes contextos.

Además de la mesa redonda celebrada esta tarde, la jornada de mañana incluye dos mesas más sobre la ‘Estrategia europea española contra el cáncer: líneas de futuro’ e ‘Infecciones en la era post COVID-19’.