Cantabristas pide al Gobierno que abandone “el cuento del AVE y refuerce el transporte de cercanías”

La situación del transporte público en Cantabria es alarmante, sumando la desastrosa situación que el tren de cercanías viene arrastrando desde hace años a la reducción de horarios de autobús producida en las últimas semanas.

Cantabristas ha pedido al Gobierno de Cantabria que centre sus esfuerzos en reforzar el transporte y las conexiones de cercanías y “abandone el cuento del AVE”. En palabras de su Portavoz, Ana Póo, “es sorprendente que siga poniéndose por delante la inversión en el tren a Madrid, cuando tenemos el transporte de cercanías en Cantabria en una situación lamentable”. Y es que al estado general que arrastra el tren de cercanías desde hace años, se le ha sumado una notoria reducción de los horarios de autobús en las últimas semanas. “A pesar de ser una necesidad prioritaria para gran parte de la población cántabra, nada parece indicar que se estén tomando medidas para atajar esta cuestión y revertir la degradación del transporte público que lleva produciéndose desde hace décadas”, ha afirmado Póo.

En relación al contexto actual, desde Cantabristas denuncian que resulta imposible el cumplimiento de las medidas sanitarias cuando se viaja en un vagón de tren donde no se controla el aforo, que se supera en varias ocasiones a lo largo del día. Un problema añadido “a las continuas cancelaciones y retrasos que, al parecer, ya son tradición en las cercanías de Cantabria”. Estas vulneraciones de las medidas sanitarias en cuanto al aforo, según señala Ana Poo, “se está produciendo también a diario” en varias líneas de autobuses, que han reducido sus horarios en la última semana “sin que el Gobierno Autonómico haya puesto medidas para evitarlo”.

Para Cantabristas, tras “los fuegos de artificio del AVE se esconde un profundo desinterés en la mejora de nuestro transporte público, que debería ser un elemento central para la vertebración del territorio y la transición ecológica”. Por eso, proponen invertir los esfuerzos que se han realizado en las últimas décadas a pedir el tren de alta velocidad, a exigir la inversión necesaria en la infraestructura ferroviaria de cercanías y, al mismo tiempo, “exigir a las empresas que cumplan con sus obligaciones y garanticen el derecho a una movilidad segura, más aún en estos meses tan complicados”