Próstata, la solución definitiva se aplica ya en Valdecilla. Una inyección de vapor de agua soluciona la hiperplasia

Valdecilla incorpora la inyección de vapor de agua como tratamiento para la hiperplasia benigna de próstata. Visiona nuestro video y conoce el nuevo tratamiento

El Servicio de Urología de Valdecilla ha incorporado la técnica de inyección de vapor de agua como tratamiento para tratar la hiperplasia benigna de próstata y ya la ha empleado con éxito en varios pacientes que se han beneficiado de esta técnica mínimamente invasiva y no han requerido ingreso hospitalario.

Valdecilla se convierte así en el primer hospital del norte de España en aplicar este tratamiento, que consiste en inyectar vapor de agua a la próstata, provocando la muerte celular del tejido y su posterior eliminación natural por el cuerpo.
Según ha explicado Mario Domínguez, médico adjunto del Servicio de Urología, la intervención se lleva a cabo a través de la uretra y no requiere ingreso.

Además, ha añadido que, aunque existen otras alternativas para tratar la hiperplasia benigna de próstata, en general, todas tienen en mayor o menor medida efectos secundarios indeseables.

Esta terapia resulta una alternativa muy atractiva para un gran número de pacientes por su eficacia y seguridad, que permiten realizarla en régimen ambulatorio, con una muy baja tasa de efectos secundarios o complicaciones. De hecho, en más del 90% de casos se mantiene la eyaculación, función frecuentemente alterada por los tratamientos médicos o quirúrgicos convencionales, tal y como ha apuntado Domínguez.

Además de su realización sencilla y fácilmente reproducible, esta técnica permite resolver de una vez un problema para el que habitualmente se prescriben tratamientos farmacológicos de forma crónica, que no están exentos de efectos secundarios y que no actúan sobre el problema de base, sino sobre los síntomas derivados del mismo. Asimismo, Domínguez ha afirmado que la seguridad del tratamiento es una oportunidad para aquellos pacientes que por su alto riesgo quirúrgico/anestésico no sean candidatos a una cirugía convencional.

En cuanto a la técnica, ha explicado, que se trata de un dispositivo portátil que aplica energía de radiofrecuencia a unas pocas gotas de agua para generar vapor. Dicho dispositivo se inyecta en el tejido prostático que obstruye el flujo de orina desde la vejiga, donde se convierte de inmediato nuevamente en agua y libera la energía almacenada en el vapor sobre las membranas celulares. En este momento, las células se dañan de manera irreversible provocando la muerte celular.

Diez minutos de intervención

La intervención tiene una duración de no más de 10 minutos, independientemente del tamaño de la próstata. Tras aplicar anestesia local y medicación sedante al paciente, se introduce a través de la uretra el instrumental que permite aplicar con visión directa las inyecciones de vapor de agua. «Es realmente sencillo y es excepcional observar sangrado alguno durante o tras el tratamiento», ha señalado Domínguez.

Al terminar el proceso, el paciente puede regresar a su casa y lo único que necesita es llevar una sonda vesical durante unos días, que le será retirada también en Valdecilla.

Hiperplasia benigna de próstata

El jefe de Servicio de Urología Valdecilla, José Luis Gutiérrez, ha señalado que la hiperplasia benigna de próstata afecta aproximadamente al 50% de la población masculina entre los 51 y 60 años de edad, y hasta el 90% de los hombres mayores de 80 años. Este agrandamiento de la próstata puede comprimir la uretra y, por consiguiente, reducir o bloquear por completo el flujo de orina desde la vejiga, provocando síntomas incomodos durante la micción, que de forma variable alteran la calidad de vida del paciente y en ocasiones se asocia a complicaciones potencialmente graves como las infecciones de orina, el sangrado o la retención aguda de orina.

Según el urólogo, esta técnica supone un gran avance en los tratamientos para la hiperplasia benigna de próstata y una esperanza para los hombres con esta patología a los que les preocupa la preservación de su función eyaculatoria, los que presentan un elevado riesgo anestésico/quirúrgico, los que toman tratamiento antiagregante o anticoagulante y no pueden suspenderlo, los que no toleren o no quieran tomar tratamiento oral de forma crónica y también a aquellos que no respondan a tratamiento médico y prefieran una alternativa menos agresiva y con menos complicaciones que las opciones quirúrgicas habituales.