“PROHIBIDO DUDAR: Las diez semanas en que UCRANIA cambio el mundo”

de Pascual Serrano Editorial Akal, S. A.: – ISBN: 978-84-460-5248-7

La guerra de Ucrania ha desmantelado todo lo que caracterizaba nuestro mundo, desde las relaciones comerciales hasta las culturales y políticas. Así, si antes se silenciaban y justificaban los crímenes perpetrados por Occidente, hoy se levanta en este mismo Occidente una unánime condena a las violaciones del derecho internacional por parte de Rusia. Si antes la acogida de refugiados generaba recelos y rechazo en sectores sociales, ahora nuestra sociedad se ve sacudida por una ola de solidaridad sin precedentes y abre los brazos a los ucranianos que piden asilo. Si antes EEUU y la UE eran los más apasionados defensores del mercado global, ahora la estructura financiera y comercial mundial ha sido dinamitada. Si antes nos vanagloriábamos de ser la región del mundo más defensora de la prensa libre, ahora asistimos cómplices a la censura a medios, voces y analistas calificados como «prorrusos».

¿Qué ha sucedido para que ahora todo sea diferente?

Para descubrir lo que se esconde tras este escenario y relato oficial, Pascual Serrano nos muestra un cuadro incómodo, repleto de hipocresía y falsedad, donde expone cómo diez estremecedoras semanas de conflicto han desvelado el rostro que se ocultaba tras la máscara del llamado «mundo libre». El discurso ecologista, las vindicaciones democráticas, la seguridad jurídica, la bandera de los derechos humanos, las excusas para no afrontar una mayor inversión en sanidad y la defensa del libre mercado se derrumban ante los intereses de los tambores de guerra. Así, entre propaganda e intereses enfrentados, el mundo vive un viraje en el que ya nada volverá a ser como antes.

MIS IMPRESIONES

Desde que hace algunos años un amigo, en uno de mis viajes a Cuba, me enseñó una exposición en video que guardaba de una ponencia de Pascual Serrano[1], sobre un tema de la manipulación de los medios y las técnicas de la desinformación que empleaban, me hice un adicto a leer cuanto caía en mis manos de su producción periodística o editorial. Guardo desde 2010 como “libro de cabecera”, su volumen de casi 700 páginas “DESEINFORMACION: Como los medios ocultan el mundo”, que le prologó Ignacio Ramonet.

Ahora que acabo de leerme este “PROHIBIDO DUDAR…” de Akal, quiero dejar MIS IMPRESIONES de este pequeño gran libro de “las diez semanas en que Ucrania cambió al mundo” como el autor le subtitula.  El texto, desde su introducción, nos muestra sus señas de identidad conceptual e ideológica, de precisión y fuerza de argumentos y nos obliga a releer y subrayar en más de una ocasión, con el fin de fijar conceptos y precisar detalles que de un lado esclarecen y del otro enriquecen por la información y referencias documentales a las que hace uso. Nos precisa que con la intervención de Rusia en Ucrania asistimos por primera vez, a un escenario en el que una potencia nuclear planta cara a EE.UU. y a la OTAN.

La primera vulneración de la legislación internacional, señala, que no era protagonizada por el bloque de la OTAN, que nunca estuvo legitimada para invadir Iraq sin que hubiera un ataque a ningún país miembro y bombardear Serbia sin autorización del Consejo de Seguridad. En opinión del autor defendida por importantes analistas, el conflicto era el intento premeditado de EE.UU. y la OTAN de provocar a Rusia para comenzar una guerra de desgaste que dañara al mismo tiempo a dos potencias incomodas: la propia Rusia y su socia China.

El método empleado ha sido:

① Enviar armamento, asesores militares, mercenarios y todo tipo de ayuda militar.

② Activar los mecanismos de sanciones contra Rusia.

③ Convencer a la comunidad internacional del crimen que estaba cometiendo Rusia y la legitimidad moral de Occidente para actuar como estaba haciendo.

Ya hoy nos empezamos a dar cuenta, los ciudadanos de a pie, de algunas de las cosas que al principio no veíamos con claridad:

–        Las redes sociales han mostrado una capacidad de censura mayor que la que nunca tuvo ningún Gobierno.

–        La libertad de prensa, como marca diferencial de las democracias occidentales, se ha derrumbado.

–        Los países europeos han comenzado a aumentar sus presupuestos de Defensa e incluso a doblarlos.

–        Todas las medidas ecologistas han quedado relegadas a un segundo plano.

En definitiva en estas semanas, el vuelco que han dado las relaciones comerciales, políticas y culturales en todo el mundo ha sido tremendo.

Cada capítulo el autor desgrana los temas principales. El Capítulo 1 lo dedica a “Las mentiras de las anteriores guerras”. Una guerra es el campo más abonado para la desinformación, señala. Hoy enriquecidos por los mecanismos tecnológicos que existen actualmente para manipular videos, sonidos, imágenes de satélites… así como el fácil y masivo sistema de distribución de todo ello.

No es de extrañar que años después las productoras desmientan noticias dadas bajo estas condiciones como fue el caso de la “muerte de 312 bebés del hospital kuwaití Al-Adán al ser robadas las incubadoras por las tropas iraquíes cuando invadieron el país en 1991” por la productora Fitftn State perteneciente a la canadiense CBC en su documental “Vender la Guerra”. El ejecutivo de la empresa que tramó la mentira afirmaba entonces: “Con el paso del tiempo verán ustedes que las cosas que se quedan grabadas en la memoria son esas fotos, esa imagen, esas historias. Al final, el conflicto tuvo exactamente el desenlace que nosotros queríamos”.

Libia fue suspendida del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, se le aplicaron sanciones internacionales y se inició una investigación de la Corte Penal Internacional (CPI) sobre el asesinato de civiles desarmados. The Independent, del 23 de junio 2011 sacó la noticia: “Los líderes de la OTAN, los grupos de oposición y los medios de comunicación inventaron una serie de historias desde el comienzo de la insurrección el 15 de febrero, afirmando que el régimen de Gadafi ordenó violaciones masivas, utilizó mercenarios extranjeros y empleó helicópteros contra manifestantes civiles”.

Así han hecho siempre. Han armado el montaje y creado la atmosfera necesaria para la “santiguación” de su proceder.

En Yugoslavia, donde supuestamente la negativa de Milosevic que “no entendía otro lenguaje que el de la fuerza”. Hoy sabemos que aquellos acuerdos probablemente se redactaron para que fuesen rechazados por las autoridades yugoslavas, ya que exigían, por ejemplo, la presencia de un contingente de 30,000 soldados de la OTAN en su territorio, a los que Belgrado debía garantizar el permiso de tránsito y plena inmunidad. Kissinger dijo a The Daily Telegraph: “Fue una provocación, una excusa para comenzar el bombardeo […] fue un documento que nunca tendría que haberse presentado en aquella forma”.

La matanza de Rachak fue, como en su día la voladura del “Maine” en 1898 en Cuba o el incidente del golfo de Tonkín en 1964 en Vietnam, el suceso que desencadenó una guerra, señala el autor. “Tres años después, en esta aldea kosovar sólo un cementerio recuerda el asesinato de 23 albaneses. No obstante, las heridas internas permanecen: el miedo, el odio y los recuerdos del horror”, dice en la entradilla de un artículo sobre el tema el periodista José Comas en El País del 5 de agosto de 2002.[2]

El carácter autócrata o dictatorial no debe servir de justificación para, en nombre de la democracia y los derechos humanos, inventar mentiras, engañar a la opinión pública e iniciar intervenciones militares que ni liberan paises ni mejoran las condiciones de vida de esos habitantes, precisa el autor.

En el Capítulo IIAhora somos negacionistas”, el autor relata como la guerra de Ucrania repite formatos anteriores al considerar válidas las versiones de EE.UU. y la OTAN sin necesidad de más investigaciones y pruebas, sino también a atacar a cualquiera que las ponga en duda. Y remarca que “ver los restos mortales no te convierte en conocedor de las circunstancias del crimen, ni de la autoría del mismo”.

Un tema polémico fue la existencia del “Biological Threat Reduction Programe” (Programa de Reducción de Armas Biológicas), que recibió 4 unidades el ejercito ucraniano. El Gobierno chino afirmó que “Estados Unidos tiene 336 laboratorios en 30 países bajo su control, incluidos 26 solo en Ucrania”.

En el Capítulo IIILo que aplaudimos en Ucrania” en el que el autor relata los hechos históricos desde la caída de la URSS en 1991 y los sucesos de revuelta violenta sucedida en enero de 2014, la llamada revolución de Euromaidán[3], contra el entonces presidente Yanukóvich.  Una mezcla de grupos antigubernamentales, ultranacionalistas y neonazis ocuparon edificios oficiales, secuestraron a funcionarios públicos y protagonizaron semanas violentas en el país.

Durante los disturbios, el senador republicano John McCain subió al escenario de la plaza[4] – a él se unió el líder del partido fascista Svoboda-, mostrando su apoyo a los manifestantes, mientras la subsecretaria de Estado de EE.UU., Victoria Nuland, repartía bocadillos.[5]

Todo desencadenó los procedimientos para ilegalizar a los partidos comunistas y la depuración de las organizaciones de izquierda y de los grupos sociales prorrusos que fue una constante ultranacionalista ucraniana, comenzada por el nuevo presidente de Ucrania Petró Poroshenko. El 24 de julio de 2014 se prohibía el Partido Comunista de Ucrania que tenía 23 diputados y el apoyo del 17% de los votos. Una cascada de medidas que el 1 de julio de 2021 se desencadenaron en la nueva ley promovida por el presidente Zelenski, prohibiendo el reconocimiento de las comunidades étnicas que contaran “con una formación estatal propia en el extranjero”. De esta forma los rusos – la minoría étnica más grande (17%)- no podrían ser considerados como tales, incluyendo su lengua, ni sus instituciones, al ser considerada una lengua extranjera no europea.

En el Capítulo IVGuerra en el este y Repúblicas separatistas” el autor analiza la llamada revolución del Euromaidán y el cambio de régimen en Ucrania y sus efectos trágicos en las regiones del este del país, de mayoría de población rusófila.  Aparecieron las repúblicas populares de DONESTSK (RPD) y LUGANSK (RPL) y se produjeron intensos combates entre los independentistas prorrusos y el ejército de Ucrania. Rusia apoyo a los primeros y los EE. UU. y la UE a los segundos. El 15 de febrero de 2015 se firmaron los acuerdos de Minsk II, con la participación de Alemania, Francia, Rusia y Ucrania, y la supervisión de la OSCE. En octubre de 2018, la CEAR, Comisión Española de Ayuda al Refugiado, en su informe de la situación de los derechos humanos en Ucrania, hablaba de “ejecuciones extrajudiciales, crímenes de guerra contra la población civil y contra personal militar detenido, bombardeos indiscriminados sobre áreas densamente pobladas”. Igualmente el Comisionado de Derechos Humanos de la ONU en un reporte sobre la situación dice: “cientos de personas acusadas de pertenecer a grupos armados han sido detenidas, torturadas y maltratadas por las autoridades ucranianas, y no han tenido derecho a un juicio justo”.

El 25 de junio de 2015 el Gobierno de Ucrania, anunció que derogaba en algunas regiones de Donetsk y Lugansk las obligaciones del Estado “relativas al derecho a la libertad y la seguridad, a un juicio justo, a un recurso eficaz, al respeto por la vida familiar y privada, y a la libertad de movimiento”.  Aunque el nivel de violencia disminuyó tras los acuerdos de Minsk, nunca hubo paz. Todo ello fue empeorando tras las elecciones presidenciales de Ucrania de 2019 y la llegada de Zelenski a la presidencia.

En el Capítulo V, lo dedica por completo al “Origen de Zelenski”.  Desde su popularidad como protagonista de una serie de televisión llamada Servidor del Pueblo, en la que su personaje es un profesor de Historia de Secundaria gana las elecciones después de que en un video aparezca despotricando contra la corrupción gubernamental en el país. En realidad, su plan era difuminar los límites entre su personaje de ficción y su persona real como candidato presidencial.  Si en la primera vuelta de las elecciones logró el 43% de los votos, en septiembre del año siguiente su popularidad había caído al 31%, dice el autor.

En octubre de 2021, salieron a la luz los denominados papeles de Pandora, las investigaciones del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) Demuestran que Zelenski tuvo acciones en Maltex Multicapital Corp. (Islas Británicas) , lo que le permitió junto a tres de sus socios adquirir “tres propiedades elegantes en el centro de Londres”[6]

El mismo día de las revelaciones de Pandora, los periodistas del medio ucraniano Slidstvo.info, dice el autor, publicaron un documental de investigación según el cual unos 40 millones de dólares se transfirieron desde PrivatBank, un banco propiedad del oligarca Íhor Kolomoiski, a empresas asociadas a Zelenski. Una vez iniciada la guerra contra Rusia, precisa el autor, desaparecería de la lista toda la información relativa al presidente de Ucrania.

Un partido político holandés afirmaba que Zelenski tenía un patrimonio de 850 millones de dólares de origen desconocido[7], que Forbes defendió diciendo “Zelenski nunca fue multimillonario…”

En el Capítulo VIComienza la Guerra. Más atropellos de Ucrania”, el autor analiza la prohibición por parte del Gobierno de Zelenski en marzo de 2022, “la prohibición de 11 partidos políticos”, prácticamente toda la oposición. Los partidos de la izquierda ucraniana. Esta prohibición provisional se hizo definitiva dos meses después. El 12 de abril, Zelenski anunció, la captura de Viktor Medvedchuk, presidente del primer partido de la oposición, “Plataforma de Oposición -Por la Vida”.

Presidentes, como el español Pedro Sanchez, dice el autor, han visitado Ucrania, se han reunido con Zelenski, le han felicitado, apoyado y han anunciado el envío de más armas mientras el partido homólogo del de Sanchez estaba ilegalizado por el presidente ucraniano.

Se acabó la pluralidad y todos los canales privados de televisión se han fundido en una sola cadena, informaba Mikel Ayestarán, corresponsal de RTVE, el 17 de marzo de 2022, de esta manera: “las principales cadenas de televisión de Ucrania han unido fuerzas para informar de la guerra las 24 horas. Emisoras que antes eran competencia, ahora emiten seis horas cada una por mismo canal, entre ellas, la televisión pública”.

El crítico literario Yevheniy Stasinevych dijo “se han prohibido hasta los libros en ruso. “Es triste, pero hay que prohibir hasta a Dostoievski”, dice el crítico.

Con este panorama dominante en el Gobierno de Ucrania, los líderes europeos y estadounidenses no dudan en aplaudir entusiastas. El presidente español, Pedro Sanchez, instaba a ser “todo lo solidario que se pueda e incluso más con la sociedad ucraniana que defiende la democracia, los derechos humanos, la convivencia en paz y las libertades”.

En el Capítulo VIIPolonia se volvió ahora buena”, el autor muestra el cambio a la interpretación que se nos ofrecía del mundo, de las relaciones internacionales y de cada país.  Un ejemplo centra este capítulo, por su singularidad, el de Polonia, que “era el país de la UE con el Gobierno más reaccionario y peligroso”. Muchos hitos lo recuerdan: La Ley y Justicia (PiS, en sus siglas en polaco), que fijó la posibilidad del Polexit o la posibilidad que Polonia se fuese de la UE; La declaración del estado de excepción con el conflicto migratorio con Bielorrusia, con sus inmensas consecuencias humanitarias; Polonia prohibió abortar de forma legal y segura a las mujeres; Cada vez más municipios polacos se declaraban zonas libres del colectivo LGTBI; etc., etc. Todo ese balance hizo que la UE retuviese los fondos de recuperación asignados a Polonia de 36,000 millones de euros.

Gracias a su diligente comportamiento en la crisis de Ucrania, dice el autor, siempre al lado de la OTAN y con el apoyo militar y las concesiones de soberanía que se le requieran, Polonia se ha vuelto buena[8].

En el Capítulo VIII¿La UE se hizo de izquierdas?” El autor recorre todo el terremoto político-económico que recorre Europa. Alemania anunció en abril que nacionalizaba la filial germana de Gazprom, la poderosa empresa estatal rusa de gas. En España se incautaban yates de millonarios, pero no por motivos de redistribución de riqueza, precisa el autor, ni siquiera de intervenciones fiscales: eran de rusos y lo había ordenado el FBI.  Parece que lo de nacionalizar empresas estratégicas y expropiar grandes propiedades a multimillonarios de oscuros negocios no tenía por qué ser un sueño comunista imposible.

En el Capítulo IXSanciones contra nosotros” el autor analiza las consecuencias de la guerra de Ucrania, al haber puesto el orden financiero internacional y el comercio mundial patas arribas, mediante las sanciones de Occidente contra las empresas rusas.  Cuando el 24 de febrero de 2022 Europa Press daba la noticia, en boca del presidente Pedro Sanchez, de que las sanciones “tendrán impacto económico en España y la UE, especialmente en los mercados energéticos”

El autor precisa: “Obsérvese que en este conflicto no es que Rusia nos bloquee energéticamente, es que nos bloqueamos nosotros solos intentando atacar a la Federación Rusa

Lo más escandaloso, precisa en párrafo más adelante, fue cuando la presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín, dijo: “He bajado la calefacción de mi casa a 17 grados. Son pequeñas cosas que los consumidores podemos hacer”[9] Su banco ganó 8.124 millones de euros en 2021[10] y ella casi un millón al mes[11] y hasta 2019 se encontraba en la lista Forbes de los cien más ricos de España. Y agrega el autor, lo que no sabemos es si la calefacción que bajó fue la de su casa en El Viso, uno de los barrios más exclusivos de Madrid, la de su finca en Cantabria, la de su vivienda londinense a espaldas del Buckingham o la del chalé que posee en Gstaad, en los Alpes suizos[12].

Al final, nos subraya el autor, el resultado de esa guerra contra Rusia en la que nos han metido es que la crisis energética en Europa ha llegado a tal nivel que algunos medios lo han titulado así: “Alternativas, como la linterna, para encender la luz lo menos posible[13] La suspensión por Alemania del gasoducto Nord Stream 2, recién terminado en septiembre de 2021, […] que debía llevar gas desde Rusia hasta Alemania con una capacidad de suministro suficiente para 26 millones de hogares europeos. En la práctica, la medida fue una orden de EE.UU. más que un deseo de Europa, y menos de Alemania.

No obstante las presiones de EE.UU., la ministra de Finanzas de la India, Nirmala Sitharaman, afirmó que su país compró y continuara comprando petróleo a Rusia, pese a las sanciones y las presiones internacionales para aislar a Moscú. […] Pondré nuestro interés nacional y nuestra seguridad energética primero.  Las BRICS no se han sumado a las sanciones, dice el autor, que además de Rusia, son: Brasil, India China y Sudáfrica. A ellos podemos añadir, precisa, otras potencias poblacionales como Irán, Paquistán, Nigeria o Indonesia, o energéticas como Venezuela o Arabia Saudí.

En el apartado “No es la guerra son las sanciones” el autor subraya que Rusia es fundamental en el suministro energético europeo: proporciona alrededor del 40% del gas que consume Europa y el 10,43% del que utiliza España, y en cuanto al petróleo es el octavo proveedor de este país.

Goldman Sachs y Deutsche Bank[14] estimaron el efecto de la crisis energética en las economías occidentales de tal modo que, “por cada aumento de diez dólares del barril de crudo, la economía estadounidense podría caer hasta un 0,1%, mientras que la europea lo haría un 0,4%, por su gran dependencia de las importaciones.

En términos de export/import de España a Rusia, según datos del ICEX. Se exportaron productos a Rusia por valor de 2.213 M€ y se adquirían productos rusos por valor de 6.033 M€, que el autor precisa: “Todo eso ahora habrá que salir a buscarlo a otros mercados y a un precio más caro”, y añade “A nadie se le escapa que las sanciones también afectaran al turismo español, pues sabemos que el turista ruso era importante en algunas zonas de costa. Además, hay 13 empresas españolas establecidas en Rusia que se han paralizado”.

Y termina este capítulo con una nota del 7.3.2022 de El Boletin[15], que incluí entre mis subrayados, en la que dice: “Serbia no las aplicó y compraba gas de Rusia a un precio de 270 dólares por 1.000 metros cúbicos, mientras que los países sancionadores pagaban en esas mismas fechas entre 2.000 y 3.000 dólares”.

En el Capítulo XCambios en la Economía Global”, precisa que el conflicto de Ucrania y más precisamente las sanciones de Occidente, han supuesto un cambio en las reglas de la economía global, lo que traerá unas consecuencias impensables, o lo que es lo mismo: ya nada será igual que antes.

Hace mención de varias anécdotas sobre sucesos económicos y políticos en la India y Venezuela, pero subraya la declaración de la directora del FMI, Kristalina Georgieva, que rebajó las previsiones de crecimiento de 143 países por los efectos de la invasión rusa de Ucrania, con un impacto sobre el 86% del PIB mundial y precisa que se justifica por las sanciones impuestas por Occidente, que han trastocado toda la estructura económica. Una de las medidas sancionadoras que pueden condicionar el futuro de la economía mundial, es la congelación de las reservas internacionales que tenía Rusia en el extranjero en dólares, 630,000 millones. Lo que imposibilita al Banco Central ruso transferir los recursos financieros que tiene invertidos en diferentes países. En una noticia de El Financiero, 4.3.2022 “Rusia puede recurrir a su oro y al yuan frente a la paralización de sus reservas”.

The Wall Street Journal desveló que Arabia Saudí negociaba aceptar yuanes en las ventas de petróleo a China. Los saudíes se han dado cuenta de que ni EE.UU., ni el dólar son una opción de fiar en caso de conflicto geopolítico. Por su parte Rusia ha exigido que se le pague el gas en rublos en lugar de dólares o euros. Si en algo han consistido las sanciones es en triturar todos los acuerdos comerciales, contratos y compromisos entre los países. No olvidemos que el sistema sancionador estadounidense, como ya sucede en otros casos, vgr. Cuba, se permite la potestad, en nombre de su seguridad nacional, de sancionar a terceros países que no se sumen a las sanciones impuestas por ellos[16].

Todos estos hechos, el veto de uso del dólar y del euro como monedas para configurar las reservas de divisas internacionales podría acelerar una guerra fría económica.

En el Capítulo XI, “¿Quién está ganando con esto?”, el autor analiza las consecuencias y beneficiarios de todo este terremoto económico, financiero y energético.  La AIE – Agencia Internacional de la Energía -, en una nota de prensa del 3.3.2022 señala “la subida del precio del gas provoca un exceso de beneficios de más de 200.000 millones de euros en la UE para las empresas energéticas”, parte de la política trazada por la potencia norteamericana, de no comprar gas a Rusia para fastidiar a Putin, “que será EE.UU., quien nos salve”.

Por ejemplo, precisa el autor, “el gas que venderá EE.UU. a Europa costará un 40% más caro que el que comprábamos a Rusia”. Concretamente, el gas estadounidense, precisa, costó de media 53,88 euros/MWh mientras que el proveniente de Rusia lo hizo a 38,42 euros/MWh. La nación norteamericana se ha convertido en la principal suministradora, con un 34% del total de importaciones, desbancando del primer lugar a Argelia, con un 24,3% del total.

“Un buen resumen del capitalismo de crisis es que una pandemia mundial de dos años no fue suficiente para aumentar el gasto en sanidad pública, mientras que en dos semanas de guerra en Europa Oriental bastaron para aumentar el presupuesto y el gasto militar de todo el mundo”.

Así ha sucedido con el petróleo, fertilizantes minerales, y otros productos considerados esenciales, al igual que los productos agrícolas, medico-sanitarios y medicamentos. Sin olvidar, subraya el autor, a los eternos beneficiarios de las guerras: las empresas de armamento.

En el Capítulo XIIFin de las medidas medioambientales”, el autor analiza como el discurso ambientalista, la lucha contra el calentamiento global y la apuesta por una economía sostenible, han desaparecido. Los países de la UE han aceptado de forma entusiasta traer gas del otro lado del océano, con todas las implicaciones técnicas y económica que conlleva. La energía que se requiere para transportar el gas por un gaseoducto, dice el autor, es mucho menor que la que se utiliza para el transporte en buques que atraviesan el océano. Greenpeace, se doblega a los intereses geopolíticos y en una campaña de recogida de firmas, denunciaba la importación de gas ruso porque financiaba guerras, pero no objetaba nada al gas procedente de fracking de EE.UU.

Otro asunto medioambiental, señala el autor, en el que se mira para otro lado son los transgénicos. Como la UE ha incluido en sus sanciones a Rusia la prohibición de importar cereales, ahora nos enfrentamos a la escasez de los mismos, y aparece la posibilidad de levantar el veto a la importaciones de cereales modificados genéricamente de EE.UU. y Sudamérica para compensar las interrupciones de suministro.

El Capitulo XIII, “Se acabó la libertad de expresión”, es uno de los más sustancioso, y está lleno de referencias a las prohibiciones impuesta a los medios de comunicación en Europa.

El 1º de marzo de 2022, el Boletin Oficial de la UE, anunciaba mediante reglamento[17] y decisión[18]: “Queda prohibido a los operadores difundir, permitir, facilitar o contribuir de otro modo a la emisión de cualquier contenido por parte de personas jurídicas, entidades u organismos enumerados en el anexo IX [la televisión Russia Today (RT) en varios idiomas y la agencia Sputnik], e incluso mediante transmisión o distribución por cualesquiera medios, tales como cable, satélite, IP-TV, proveedores de servicios de internet, plataformas o aplicaciones de intercambio de videos en internet, ya sean nuevas o previamente instaladas”. En los cuatro razonamientos básicos esgrimidos para justificar la prohibición, se subraya: “Dichos medios de comunicación son esenciales y decisivos para impulsar y apoyar la agresión a Ucrania, y para la desestabilización de sus países vecinos”.

El 27 de febrero de 2022, la presidenta de la Comisión Europea, lo justificaba así: “Prohibiremos la maquinaria mediática del Kremlin en la UE. Las empresas estatales de Rusia TODAY y SPUTNIK, y sus filiales, ya no podrán difundir sus mentiras para justificar la guerra de Putin. Estamos desarrollando herramientas para prohibir su desinformación tóxica y dañina en Europa”.

El autor remarca en un apartado que, “La OTAN y la prensa enemiga en las anteriores guerras”, no cerraba medios informativos, directamente bombardeaba. Así hizo en 1999, con la sede de la televisión oficial Serbia, la RTS, que quedó reducida a escombros. En noviembre de 2001, aviones estadounidenses bombardearon y dejaron totalmente destruida la emisora de la cadena de televisión árabe Al Jazeera tenía en Afganistán. En 2003, bombardearon la sede de esa cadena en Bagdad En 2011, un ataque aéreo de la OTAN arrasa con la televisión estatal Libia, Al-Jamahiriya.

El autor remarca: “No puede una de las partes de un conflicto arrogarse la legitimidad de silenciar a la otra en nombre de la veracidad informativa”. Y añade: “En una guerra no hay medios que digan todo el tiempo verdades, ni medios que digan siempre mentiras”, en incluso en la paz tampoco. Mira por dónde, ahora son los Gobiernos europeos los que prohíben a los periodistas de los medios rusos decir cualquier palabra, y ya no es objeto de indignación.

En un apartado que titula “Indiferencia del gremio”, el autor subraya: “La indiferencia de la sociedad española, e incluso del gremio periodístico, fue espectacular.  En otro apartado “La censura en las Redes Sociales”, subraya: “La guerra de Ucrania desmanteló, esa imagen […las redes sociales como modelo informativo al fin libre] y mostró en las redes sociales un nivel de censura y prohibición mayor que el de ningún Gobierno”.

Y pone de ejemplo los casos de Twitter o los de la compañía Meta, la compañía que agrupa Facebook, Instagram y WhatsApp, que “tiene entre su política la suspensión de contenidos que inciten al odio, aprobó una suspensión temporal de ese criterio para permitir que se pudiese llamar a la violencia contra Rusia y los soldados rusos en el contexto de la invasión de Ucrania”. Y precisa el autor: “Esto pone de manifiesto que las empresas de las redes sociales manejan un objetivo político concreto” …

Google hizo desaparecer de su buscador cualquier contenido de Rusia Today y de Sputnik.

El problema no es únicamente la censura sobre unos medios de comunicación, sino la autoridad y el poder que se arrogan las empresas de las redes sociales para eliminarlos de sus contenidos. Estas redes, precisa, sin ser medios de comunicación, ni producir contenidos propios, han acaparado un poder de difusión que ya es superior al de los medios convencionales; un poder que ahora están usando para decidir a que se pueden o no pueden acceder los ciudadanos.

Da muchos ejemplos el autor de este señalamiento, tanto de la prensa española, como mundial. En un intento por “censurar el pasado y la historia” como denomina este apartado, precisa el autor: “Cambiar la historia incluye también eliminar, por ser ruso, al primer cosmonauta que viajó al espacio exterior: una importante conferencia de la industria espacial de EE.UU. censuró el nombre de Yuri Gagarin, cancelando así al primer humano que realizó tal gesta en 1961.

El Capítulo XIVSilenciados que rompen el discurso único” el autor lo dedica a analizar el silenciamiento de voces cualificadas y prestigiosas que se salieron del discurso predominante.  Señala como más representativas las del director del Institute of Security Policy de Shanghái, Lanxin Xiang, un geo estratega que dijo: “La invasión de Ucrania no tiene justificación, pero si causa”; el experto Jose Enrique de Ayala, general de brigada del Ejército, retirado, que dijo: “Europa debería apoyar negociaciones, detener la agresión y no alimentar la guerra, como se hace al enviar armas”. El exasesor militar de Angela Merkel, Erich Vad, general de brigada en la reserva que afirmó: “suministrar armas a Ucrania solo hace que la guerra sea más larga y sangrienta y abre el camino a la tercera guerra mundial”. Eran eliminados de los foros de opinión sistemáticamente como el caso del coronel Pedro Baños, quien en una de sus últimas intervenciones, dijo: “Ahora lo bonito es subirse al carro del seguidismo, del oportunismo. Todo el que tenga una visión diferente, alternativa u objetiva, va a ser machacado”. Y agregó: “Hay gente que trabaja para servicios de inteligencia extranjeros que están publicando en los principales periódicos y apareciendo en los medios de comunicación” y “hay revistas de asuntos militares que son panfletos de la OTAN. Y si alguien se empeña, puedo dar nombres y apellidos. Ya está bien”.

Federico Mayor Zaragoza, exdirector de la UNESCO y ahora presidente de la Fundación Cultura de Paz, dejo claro que: “lo primero es que la OTAN, que es una institución militar, deje de ser el interlocutor con Rusia y pase a serlo la Unión Europea”. Y denuncia que “estamos enviando únicamente armas, más armas y más armas”. Ahora lo que hacen falta no son armas, sino más palabras”.

El coronel Manuel Morato, que fue entre 2004 y 2008 agregado español para Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Kazajstán y Uzbekistán y que hoy preside el Instituto de Debate y análisis de Políticas de Seguridad, sugiere que, antes de seguir enviando armas a Ucrania, “deberíamos valorar también la situación y ver lo que nos está costando. En estas cosas hay que usar también la cabeza, no solo el corazón”.

El Capítulo XVAlgunos periodistas incomodos”, el autor lo dedica a desgranar el rosario de periodistas y tertulianos incomodos que han tenido problemas. Comienza con el caso más impactante, de Pablo González, freelance para los diarios Público, Gara y la televisión LaSexta, detenido el 28 de febrero 2022 en Polonia acusado de espionaje y mantenido incomunicado de su abogado y su familia desde entonces. Con su detención Polonia está vulnerando 18 artículos de la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE. Otro caso polémico, señala el autor, es el de Liu Sivaya, que nació en Rusia, pero con dieciocho años en 2012, vino sola a España y se graduó en Ciencias Políticas por la UCM, donde reside. Liu Sivaya no se considera una defensora de Putin, pero rechaza, dice el autor, “el relato de que es un señor loco y peligroso, que de la noche a la mañana se ha levantado con ganas de invadir al mundo” y expresa, “Me parece gravísimo que se hayan censurado los medios de comunicación rusos”.

Otro caso es el del periodista holandés Robert Dulmers, que fue expulsado de Ucrania, donde fue enviado por el diario Nederlands Dagblad, por publicar en Twitter el impacto de un cohete en Odesa. Ucrania lo acusó de revelar secretos de Estado. Así relata los casos de Rubén Gisbert; el periodista estadounidense Patrick Lancaster; el australiano Peter Cronau; la cineasta y corresponsal de guerra francesa Anne-Laure Bonnel; el periodista ucraniano residente en España, Anatoli Shari.

El Capítulo XVI el autor lo dedica a lo que llama “Los Señalamientos”, que apuntan a cualquiera que destaque dudando del relato oficial de la guerra de Ucrania. E igualmente desgrana una serie de nombres y casos destacados que fueron vetados por tener “perfil prorruso” u otro calificativo o señalamiento similar. Es el caso de la investigadora en redes Mariluz Congosto, y el caso más significativo del coronel Pedro Baños, que hizo estas declaraciones en Twitter el 7.4.2022: “16 españoles estamos marcados, condenados casi a muerte, porque aparecimos en una lista, similar a las de “los más buscados”. 16 personas que somos objetivo a batir por la acusación de prorrusos”. (Ver nota de su declaración en TVE en la página anterior)[19].

El caso del expolítico de CiU Ignaci Guardans acusando al politólogo Hasel Paris de “apologeta de Putin”. Y termina con versiones, de intelectuales y políticos, de las que brillan por su elocuencia las palabras del papa Francisco en una entrevista en el Corriere della Sera: “Tal vez “los ladridos de la OTAN a la puerta de Rusia” hayan llevado al Kremlin a reaccionar mal y a desencadenar el conflicto. “Una ira que no sé decir si fue provocada -dice-, pero facilitada tal vez sí”. Y ahora los que se preocupan por la paz se enfrentan a la gran cuestión del suministro de armas por parte de los países occidentales a la resistencia ucraniana”.

En el Capítulo XVIIMomentos y Declaraciones Estelares”, el autor ha concentrado los momentos y las declaraciones de algunos medios y periodistas que demuestran un nivel de racismo, supremacismo y apología de la violencia a lo que se llega con total impunidad y desparpajo sin que se ponga limite, precisa.

–        Pedro Sanchez, presidente del gobierno español: “En España y en Europa, se está construyendo una nueva identidad europea, un nuevo patriotismo europeo. Esto es lo que Putin quiere poner en riesgo”[20]

–        “Arnold Schwarzenegger, cuyo padre era un policía nazi en Austria, aparece en las redes sociales explicándoles a los soldados rusos que sirven en Ucrania, más o menos, que los nazis ya no existen”[21]

–        Sean Penn, en entrevista de FOX, dice: “Estados Unidos no debe tener miedo a utilizar armas nucleares contra Rusia”[22]

–        El periodista Antonio Papell planteaba en una tertulia en TVE que hay que pensar en un desenlace y plantea usar las armas atómicas, algo que lógicamente escandalizo hasta al presentador.[23]

–        Joe Biden, el presidente norteamericano, líder de la OTAN, el “bando defensor” dijo: “Si hacen un movimiento y respondemos, habrá una tercera guerra mundial. Pero tendremos la obligación sagrada de hacerlo[24]

El Capítulo XVIII el autor lo dedica a analizar “El papel del Fact Checking”, los departamentos verificadores de noticias de los medios con el objetivo de detectar bulos y desmentirlos. Que al parecer en la actuales circunstancias, cambia el objetivo de sus análisis, que ahora debe dedicarse a decir que las informaciones son verdaderas, ese es el caso, dice el autor, de Newtral, que en el caso de la masacre de Bucha, señala que “han circulado bulos que intentan minimizar lo que está sucediendo en Ucrania y plantean que las víctimas de algunos ataques, los que suelen recibir más atención mediática, son falsas o forman parte de un montaje[25]

RTVE verifica las informaciones y noticias que difunde de la guerra de Ucrania, pero con una coletilla “las fotos y grabaciones que se difunden están rodeadas de falsedades o interpretaciones sesgadas”. En otro aspecto sobre noticias de contenido racista, RTVE a la conclusión a la que llegan es que, aunque confirman “las actividades racistas, creen, sin embargo, que Rusia está aprovechando propagandísticamente estas fotografías actuales para confirmar una supuesta – actividad neonazi en Ucrania – y distorsionar la situación para perjudicar la imagen de Ucrania”. Y termina, el autor, afirmando que “Lo espectacular es que el informe de VerificaRTVE concluye lo siguiente: “Consideramos la existencia de estos episodios como cierta, pues lo reconocen las autoridades, su numero hace imposible plantear que sean teatralizados, solemos encontrar referencias cruzadas y grabaciones complementarias y no hallamos indicios de manipulación digital. dos casos”.

En el Capítulo XIXRefugiados Ucranianos”, el autor analiza el tratamiento dado a los refugiados de guerra. Antes de la guerra de Ucrania, las políticas occidentales consistían en bloquear la entrada de estos o como mucho, aceptarlos con cuentagotas tras procesos administrativos largos para valorar su calificación como refugiados. “Con Ucrania ha sucedido lo contrario: desde ONG hasta incluso particulares salían con sus coches a la frontera con Ucrania para traerlos y repartirlos entre sus vecinos, sin que eso supusiera ningún problema de entrada en nuestro país”. El despliegue de recursos de ayuda y atención a estos refugiados no tiene precedentes en Europa.

La Directiva europea de protección temporal se activó por primera vez desde que se redactó hace 20 años[26]. Por supuestos, es una buena noticia que las personas que huyen de la guerra sean atendidas en países seguros con prontitud y solidaridad, dice el autor, pero subraya: “el doble rasero es insultante frente a miles de personas que, en España y en Europa, llevan años esperando regularizar su situación, que se les apruebe el estatuto de refugiado o asilado, que se les de permiso de trabajo…” En uno de los muchos tuit de acusaciones se lee: “Desplazados de guerra ucranianos consiguiendo permisos de residencia en una semana, mientras los desplazados de guerra sirios o palestinos esperan en el mejor de los casos, mas de 2 años. Que asco

Una de las situaciones mas paradójicas, señala el autor, se da en las Islas Canarias. “El 11 de marzo llegaba a Fuerteventura en avión un grupo de refugiados de Ucrania que unos voluntarios habían ido a recoger a la frontera, a mas de 5.500 kilómetros de distancia”[27].

Y subraya el autor: Incluso para dejar bien claros los bandos, la televisión pública española difundia una imagen de los flujos de refugiados donde aparecían las flechas hacia Polonia, Hungría, Eslovaquia, Moldavia y Rumania, pero ni rastro de los 131,365 que en esa fecha había hacia Rusia y los 1.226 a Bielorrusia.[28]

El Capítulo XXEl nuevo vocabulario” el autor lo dedica a “como el conflicto de Ucrania también ha cambiado la lengua, pues ha creado un vocabulario propio en los medios occidentales”. Y comienza con una precisión: “Los nazis se convierten en “ultranacionalistas”, los mercenarios en “combatientes extranjeros”, los multimillonarios son “oligarcas” cuando son rusos, los civiles ucranianos que no quieren guerrear son “desertores” y los medios censurados son de “perfil restringido”. En Alicia en el País de las Maravillas, el huevo antropomórfico Humpty Dumpty dice: “Cuando yo uso una palabra quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni mas ni menos”. Y la niña le responde: “La cuestión es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes”. A lo que contesta Humpty Dumpty: “La cuestión es saber quien es el que manda…, eso es todo».

El autor da algunos de los ejemplos más significativos.

En el Capítulo XXIEl nivel del debate político en España”, subraya el lamentable desconcierto y despropósito de los medios en declaraciones de políticos y tertulianos o viceversa. Algún periódico llegó acusar a Podemos titulando “La falange de Putin[29] cuando todo el mundo sabe que los opositores a Putin en Rusia son los comunistas.  Sin embargo, precisa, el Gobierno “social comunista” de España se ha mostrado como el mayor defensor de la OTAN en este conflicto: enviando armas a Ucrania o prometiendo un mayor gasto en Defensa, como le pidió la Alianza Atlántica. El análisis geopolítico de Pedro Sánchez no podía ser más pueril, dice el autor. Es una guerra que “solo ha creado una personas”[30]

En el Capítulo XXIEsquizofrenia en la izquierda española”, centra el autor su análisis en la reflexión de la postura que ha generado en la izquierda española la guerra de Ucrania: un conflicto entre un país cuyo Gobierno no es comunista ni se parece a la añorada URSS y otro país que tiene prohibido a los partidos comunistas y socialdemócratas, cuyo principal defensor es la OTAN.

Diputados y líderes de partidos nacionales hicieron encaje de bolillos diciendo que había que enviar armas para una única salida que era la diplomática: “El debate de las armas genera muchas contradicciones. Mi posición es que los esfuerzos para una salida diplomática del conflicto (la única posible) puede y debe realizarse atendiendo también a las peticiones que Ucrania nos haga en su legítima defensa[31]

Mas tarde algunos diputados exigían un alto al fuego y exigían unas condiciones de “que las tropas rusas invasoras deben retirarse de Ucrania y Ucrania se convierta en un país neutral”. Y el autor subraya: Que lástima que la petición de Ucrania fuera neutra no se les hubiera ocurrido antes de la intervención rusa a muchos de ellos.

Los últimos capítulos XXIIILos políticos europeos que no apoyaron las sanciones ni a la OTAN” y XXIVRusofobia”, el autor los dedica a análisis de los diferentes enfoques políticos de Hungría, Serbia y Francia, sobre el conflicto, y al discurso oficial contra Rusia tan obsesivo y monocorde que ha despertado, dice, una peligrosa ola de rusofobia en las administraciones, las instituciones, las empresas y la ciudadanía occidentales.

PROHIBIDO DUDAR. Es un pequeño pero enjundioso libro en el que su autor, Pascual Serrano, nos muestra un cuadro incomodo, repleto de hipocresía y falsedad, donde expone como diez estremecedoras semanas del conflicto han desvelado el rostro que se ocultaba tras la máscara del llamado “mundo libre”. Queda entre mis libros de consulta sobre un tema que seguirá flagelándonos por algún tiempo más, lamentablemente.

Jorge A. Capote Abreu

Santander, 24 de agosto de 2022

[1] Pascual Serrano Jiménez (Valencia, 1964) es un periodista y ensayista español conocido por ser muy crítico con los medios de comunicación como grandes grupos empresariales. Colabora con varios medios españoles y latinoamericanos abordando medios de comunicación y política internacional

[2] Para mas detalles ver: “Veinte años de la agresión de la OTAN a Yugoslavia” El Salto, 24 de marzo de 2019. (https://www.elsaltodiario.com/balcanes/veinteanosagresionotanestosunidosyugoslavia)

[3] El Euromaidán es el nombre dado a una serie de manifestaciones y disturbios heterogéneos de índole europeísta y nacionalista de Ucrania que en su punto álgido derrocaron al presidente Víktor Yanukóvich, líder de la formación política prorrusa Partido de las Regiones. Los sucesos se desencadenaron en Kiev la noche del 21 de noviembre de 2013, un día después del Gobierno de Ucrania hubiera suspendido in extremis la firma del Acuerdo de Asociación y el Acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea (UE).

[4] El senador McCain apoya la “revolución” ucraniana. El Mundo, 17 de diciembre de 2013. (https://www.wlmundo.es/internacional/)

[5] “Victoria Nuland, un personaje sombrío en la crisis de Ucrania”, Pagina12, 1º de febrero de 2022 (www.pagina12.com.ar) 

[6]  EL País, 3 de octubre de 2021. Lista completa de nombres relevantes.

[7] The News Glory, 25 de Abril de 2022

[8]  “Polonia de vilano a héroe” en la UE gracias a la guerra de Ucrania. Público, 1º de abril de 2022.

[9] El Periódico, 11 de marzo de 2022.

[10] El Periódico, 2 de marzo de 2022

[11] Público, 26 de febrero de 2022

[12] La Gaceta, 11 de marzo de 2022

[13] TeleMadrid, 8 de marzo de 2022

[14] Según un Estudio de ESADE del 7 de abril de 2022

[15] “Los precios de gas en la UE superan por primera vez los 3.000 dólares por 1.000 metros cúbicos” El Boletin, 7 de marzo de 2022 (https://www.elboletin.com/los-precios-de-gas-en-la-ue-superan-por-primera-vez-los-3-000-dolares-por-metros-cubicos/)

[16] Protección de la Ley de Seguridad Energética de Europa (PEESA), modificada. Departamento de Estado, 9 de abril de 2022 [https://www.state.gov/protecting-europes-energy-securityu-act-peesa/]

[17] Reglamento UE 2022/350 del Consejo por el que modifica el Reglamento (UE) nº 833/2014 vigente.

[18] Decisión (PESC) 2022/351 del Consejo por la que se modifica la Decisión 2014/512/PESC.

[19] Personalmente me sorprendió la desaparición de las tertulias de televisión y de muchos programas a quien consideraba uno de expertos más serios y sensatos, además de calificado militar con amplia experiencia.

Pedro Baños Bajo (León, 1960) es un militar español, coronel del Ejército de Tierra (infantería) especialista en geoestrategia, defensa, seguridad, terrorismo yihadista e inteligencia. Desde 2012 está en situación de reserva. Colaborador televisivo habitual, Baños es el primer militar de la democracia española en presentar un programa de televisión, habiendo regentado el espacio de investigación La mesa del coronel para la cadena Cuatro en 2019

[20] Tuit del PSOE, 21 de marzo de 2022. [https://twitter.com/PSOE/status/1506353522916352008]

[21]Tuit de Arnold Schwarzenegger, 17 de marzo de 2022 [https://twitter.com/Schwarzenegger/status/1504426844199669762]

[22] SEAN Penn joins SEAN Hannity to discuss Russian invasion of Ukraine, Fox [https://www.youtube.com/watch?v=IfUORitTEBI]

[23] En este tuit se puede ver el video con las declaraciones [https://twitter.com/PabloIglesias/status/1506900148336705547]

[24] Tuit de El País con video de las declaraciones, 11 de marzo de 2022 [https://twitter.com/el_pais/status/1502371642038792200]

[25] “Los bulos que ponen en duda la existencia de victimas tras ataques rusos en Ucrania afirmando que son “montajes” – Newtral, 4 de abril de 2022 [https://www.newtral.es/bulos-victimas-guerra-ucrania-rusia/20220404]

[26]“Por primera vez se activa la directiva de protección temporal” Editorial Jurídica Sepin, 4 de marzo de 2022 [https://blog.sepin.es/2022/03/directiva-proteccion-temporal/]

[27]“Llegan a Canarias los primeros refugiados de Ucrania”, EFE, 11 de marzo de 2022 [https//diariodeavisos.elespanol.com/2022<703<7canarias-refugiados-de-ucrania/]

[28] Tuit con el grafico de TVE [https: twitter.com/asambleaamajaras/status/1503086324152250370]

[29] El Mundo, 3 de marzo de 2022.

[30] “Conferencia del presidente de Gobierno. Pedro Sánchez presenta el plan de choque de respuesta al impacto económico y social de la guerra, en el tercer encuentro “Generación de Oportunidades”, 28 de marzo de 2022 [https://www.lamoncloa.gob.es/presidente/intervenciones/]

[31]Tuit del eurodiputado y vicepresidente del Grupo Verde, Ernest Urtasun, 4 de marzo de 2022 [https://twitter.com/ernesturtasun/status/1499755870279905287]