La pedagogía humanista se desarrolló a principios del siglo XX por la necesidad de un nuevo enfoque de la pedagogía institucionalizada y profesional: se imponía la modificación de la práctica educativa más acorde con la realidad y con lo que demandaba la sociedad. A nuevos tiempos, nueva pedagogía; convenía revisar modelos admitidos y asumidos como inamovibles, de ahí que las universidades y el mundo científico, especialistas, pedagogos y educadores comenzaran a hacerse eco de la pedagogía desde el punto de vista del hombre; hoy, añadiríamos, una pedagogía centrada en el hombre y la mujer, inclusión y visibilización.

Se trata, por tanto, de articular una nueva pedagogía basada en el criticismo y la razón, en los valores de la persona con capacidad para construir y compartir; había que implementar el concepto de “hacer haciendo”. En este sentido, destacan personalidades: Wilhelm DiltheyHerman NohlTheodor LittEduard SprangerMax Frischeisen-Köhler y Georg Kerschensteiner, Wilhelm FlitnerErich LessOtto Friedrich Bollnow y Fritz Blättner  que coinciden en la preponderancia del ser humano, en la comprensión de su aspecto cognitivo: el hombre y la mujer en relación a otros hombres y mujeres; a partir de este presupuesto social, alejado de cuestiones misantrópicas y sociópatas, convenía elaborar textos, manuales, leyes que implicaran la esencia más hondamente humana con todos sus valores.

Así pues, la infancia y la adolescencia deben entenderse como etapas completas de desarrollo humano con sus propios derechos y oportunidades; por eso, esta comprensión del valor intrínseco de los niños requiere tomar en serio sus expresiones y deseos, respetar su propia actividad y que sus disposiciones naturales se desarrollen libremente. Las personas solo alcanzan la madurez y la independencia espiritual si las han practicado en los primeros años de vida. Cuidemos a nuestros niños y nuestras niñas para “hacer” jóvenes empáticos y empáticas.

Por otro lado, la inclusión  es un concepto teórico de la pedagogía que hace referencia al modo en que la escuela debe dar respuesta a la diversidad existente en nuestra sociedad; la heterogeneidad constituye uno de los pilares centrales del enfoque inclusivo dentro de la pedagogía humanista.

La educación inclusiva supone un modelo de escuela  en el que los profesores y las profesoras, los alumnos y alumnas y los padres y las madres participan y desarrollan un sentido de comunidad  pertenezcan o no a cultura, raza o religión diferentes, un sistema único para todos.

Es cierto que a la inclusión se le critica el no considerar suficientemente la sobrecarga adicional que significa para los maestros y las maestras, exigiéndoles un desmedido aumento de sus horas de trabajo dedicadas a planificación e implementación mucho más compleja.

Pero diré que a los docentes se nos ha puesto y se nos sigue poniendo a prueba desde la pandemia, y hemos sabido responder con prontitud; no nos arredran los riesgos, no tememos la novedad…ser profesor y profesora es profesar, seguir una profesión de fe, diría yo.

 (Extracto de la conferencia pronunciada por la autora en el Ministerio Público de Costa Rica. Mi agradecimiento especial a la fiscala adjunta la Dra, Doña Mayra Campos Zúñiga)

Prª. Drª. Pilar Úcar Ventura Profesora Propia Adjunta Universidad Pontifícia de Comillas